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Se viene la hora del deshielo parlamentario

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

La utilización de un contrapunto político con opiniones encontradas responde a la lógica de confrontación absoluta entre la provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional por cuestiones ideológicas y de caja económica.

Todavía sin certezas sobre el escenario electoral, la agenda política enfrenta una enorme pérdida de representatividad social frente a una crisis económica que cada vez afecta a más familias, pensando más en su futuro personal o sus necesidades territoriales.

La picaresca discusión entre libertarios en sociedad con el PRO versus el kirchnerismo en torno de la suspensión judicial transitoria por 60 días del Régimen Penal Juvenil en tierras bonaerenses reavivó el clima de tensión entre la Casa Rosada y la Gobernación de calle 6 con acusaciones cruzadas y el frecuente debate sobre “mano dura y mano blanda” que termina chocando contra la actual coyuntura de indefiniciones de fondo.

El punto más polémico por la normativa que establece la imputabilidad a partir de los 14 años, pasó por la “inviabilidad económica” del nuevo esquema si no existe infraestructura adecuada y sin que el Gobierno nacional asigne los recursos necesarios para sostener la implementación de dicha ley.

“Bajar la edad sin inversión presupuestaria ni una política integral que garantice las condiciones necesarias para trabajar en la recuperación y resocialización de los adolescentes que ingresan al sistema penal, no sirve para nada”, apuntó el jefe del bloque de senadores bonaerenses del oficialismo, Sergio Berni.

Desde el esquema mileísta legislativo subrayan que mientras el Gobierno libertario endurece las reglas contra la delincuencia impulsando un nuevo sistema de responsabilidad penal juvenil, “Kicillof va a contramano defendiendo la impunidad de los delincuentes”.

Preliminarmente y en términos políticos, la Provincia no cuestionó la postura del presidente Javier Milei por reivindicar la soberanía argentina en las Islas Malvinas como tampoco las medidas destinadas a enfrentar la explotación ilegal de recursos naturales en el archipiélago, pero dijeron que los anuncios fueron “oportunistas” y que podrían responder a un cálculo electoral de cara a la tribuna libertaria o intereses externos.

Por supuesto, el giro discursivo “patriótico” de la Casa Rosada sobre la cuestión Malvinas empezó a perder vitalidad política. Algunos ministros del gobernador Axel Kicillof entienden que Milei pretendió ocultar el recrudecimiento de la crisis económica después de haber rechazado que los argentinos se endeuden para comer.

También desde la PBA, legisladores oficialistas y opositores marcan un contraste político al impulsar una batería de proyectos para frenar la crisis por el endeudamiento que afecta a millones de familias bonaerenses y las dificultades para afrontar gastos básicos como la compra de alimentos.

Por ahora, el gélido andar parlamentario -que se imputa a las pujas internas del PJ bonaerense y algunos desacuerdos entre los bloques del arco opositor- impidió que se avance en este proceso que presagia mayor voltaje político dentro de la Legislatura.

El peronismo ya se mueve en la búsqueda de una síntesis de unidad. “Milei no puede ganar las próximas elecciones, pero para eso hay que construir una fuerza política seria y popular: no alcanza con el hartazgo, tenemos que ganar en la calle para escuchar y construir una alternativa superadora”, remarcó el Gobernador ante la dirigencia del PJ en Pigüé, pensando en el 2027.

Antes, un par de ministros le habían comentado que un grupo de intendentes que responde al kicillofismo viene tolerando “travesuras internas” de dirigentes del espacio camporista en su pago chico y que eso podría complicarle la elección municipal.

Es posible que después de la llegada de la estación primaveral, el Ejecutivo y ambas cámaras parlamentarias potencien desacuerdos y reaparezcan los chispazos por el proyecto de Presupuesto 2027 que contará con la particularidad de que ser la última de un Kicillof sin reelección.

La confección de la denominada Ley de Leyes y de la Fiscal Impositiva bonaerense que deben debatir senadores y diputados se da en un contexto de incertidumbre ante la falta de las proyecciones macroeconómicas que debe definir Nación, las cuales podrían tener un fuerte impacto en la recaudación y la estimación de recursos del ministro de Economía, Pablo López.

Como se sabe, el texto presupuestario aún en etapa de elaboración está atravesado por la reducción de transferencias y programas financiados por Nación a la Provincia.

La hoja de cálculo de gastos y recursos para el año que viene le interesa mayoritariamente al microclima legislativo porque el Gobernador buscará sostener con recursos propios áreas que considera estratégicas, pero también sabe que necesitará poner en marcha algún operativo de seducción a la hora de precisar las partidas destinadas a mantener la inversión en obra pública para enfrentar un año que contiene calendario electoral pese al escenario económico.

En cambio, la elaboración final sobre la ley fiscal e impositiva despierta mayor interés de los contribuyentes por el impacto de bolsillo ante cualquier modificación tributaria en el impuesto inmobiliario (urbano y rural), como por automotores (patente), por ejemplo.

En periodos de hostilidad política sobre la agenda institucional, los tiempos legislativos, como siempre, se definen dentro de ambas cámaras. Apurar el trámite es un lujo que ningún gobernador puede darse.

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