Hernán Medina, el recuerdo de Olimpo, su fama por imitar a Jorge Ledo y los grisines bahienses
La “Tota”, actual DT de Douglas Haig en el Federal A, repasó sus dos temporadas en el aurinegro y dijo mantener intacto el orgullo de haber sido campeón del mundo con Boca.
“Siempre digo que tuve el privilegio de jugar en Olimpo, de haber sido parte de un equipo que hizo historia y de mantener vivos en mi mente y en mi corazón los recuerdos del club y de Bahía Blanca”.
Después de la presentación, Hernán Medina, actual entrenador de Douglas Haig en el Federal A, retrocedió en el tiempo sin sentir el impacto de la melancolía y se le iluminaron los ojos cuando puso la lupa en aquella primera temporada del aurinegro en la elite del fútbol argentino, la 2002-2003, equipo donde compartió zaga central con el gran Mauro Laspada.
“Lo que hizo Olimpo fue grandioso, ascendió en diciembre de 2001 y en agosto del otro año arrancó el Apertura en una cancha nueva, que Jorge Ledo, al que siempre le imité la voz pero ahora en público sé que no me va a salir, construyó en un semestre”, arrancó la “Tota” en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
Después de contar una jugosa anécdota del “Ronco”, presidente en esos años de gloria olimpiense, destacó que todavía hoy, cuando ya pasaron casi 25 años, en las charlas con sus amigos, en su entorno familiar o en alguna faena futbolera, siempre surge el tema Olimpo y Bahía.
Es más, hace 12 días, el zurdo cordobés surgido en Belgrano y que fue campeón argentino (Apertura 2000) y del mundo con Boca (viajó a Japón pero no formó parte de los 18 que vencieron 2-1 al Real Madrid) ese mismo año, estuvo en nuestra ciudad cuando Douglas sostuvo el primer “chico” de la serie de octavos de final de la Reválida ante Villa Mitre.
“Cuando salí del hotel y empecé a caminar por el centro es como que retrocedí dos décadas de golpe, me senté en un banco de la plaza y me fijé si seguían estando los restaurantes a los que iba a comer, porque si hay algo que distingue a Bahía, es su excelente gastronomía”, aseveró quien en 2019, como técnico, ascendió a Racing de Córdoba al Regional Amateur y un año más tarde al Federal A.
Pero había un detalle: “Fui a la panadería a la que compraba en aquel momento y pedí los grisines que tanto me gustaban, de queso y cebolla, así que después de jugar contra Villla Mitre, en el viaje de vuelta a Córdoba, me bajé media bolsa”, sorprendió, sonriendo de satisfacción y aclarando, ya fuera de aire, donde queda el lugar y que “Esos grisines son los mejores del mundo”.
Cuando hizo un balance de los cruces con el tricolor (0-1 acá y 3-0 en Pergamino), declaró que “En la revancha le ganamos bien pero no era para meterle tres goles”.
Y con respecto a un posible cruce ante Olimpo en la semifinal de la Reválida, se atajó: “Hubiese preferido esquivarlo”, je, je...”
“Hablando en serio, si querés saltar de categoría siempre te conviene enfrentar a los rivales de mayor jerarquía, los que te marcan donde estás parado. En definitiva, si tu meta es ascender, le tenés que ganar a todos, o al que te toque. A Olimpo le seguí toda la campaña, conformó un gran plantel y es uno de los candidatos a subir”, resumió el autor del primer gol en el 2-0 frente a Rosario Central el 18 de agosto de 2002 (cuarta fecha del Apertura), la primera victoria del aurinegro en la categoría.
La “Tota”, que en el conjunto bahiense disputó 31 cotejos y marcó 2 tantos en dos campeonatos completos (de 2002 a 2024), nunca más volvió al Carminatti.
En la nota que este medio le realizó el 26 de agosto, antes de asumir en Douglas, deslizó la posibilidad de, alguna vez, dirigir a Olimpo, aunque aclaró. “Nunca me llamó nadie”.
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