"No es plata, es humanidad": dijo la pareja de una jugadora de hockey que sufrió un accidente en el Club Unión
Natalia Rivero sufrió fracturas múltiples en un torneo organizado por la institución. Su familia denuncia desatención total, ausencia de respuestas sobre el seguro deportivo y que el club priorizó reclamar por daños materiales antes que la salud de la afectada.
"Buen día. Hoy estamos a 5 de noviembre y el Club Unión de Pigüé sigue sin dar la cara ni comunicarse con Natalia para preguntarle cómo está después de todo lo que tuvo que atravesar".
El mensaje que recibió La Nueva. corresponde a Nicolás, la pareja de Natalia Rivero, la mujer que sufrió un grave accidente durante un encuentro de hockey organizado por el club Unión de Pigüé. El hombre hizo público su reclamo ante la absoluta falta de acompañamiento, asistencia y respuestas institucionales por parte de la comisión directiva de la entidad.
El episodio ocurrió el pasado sábado 17 de octubre, durante una jornada de "mamis" hockey llevada adelante en las instalaciones del Club Unión. Natalia sufrió un golpe de extrema gravedad que obligó a su traslado de urgencia a un centro de salud.
Días más tarde, tras una consulta con especialistas en nuestra ciudad y una tomografía de urgencia, se constató un cuadro médico delicado: el hueso frontal se encontraba deteriorado y fragmentado en múltiples partes, con compromiso en el tabique y en ambos conductos de los senos frontales, requiriendo una intervención quirúrgica de alta complejidad y de aproximadamente nueve horas de duración.
Desde el entorno de la jugadora señalan que, tras el accidente, la institución jamás aportó información clara ni coordinó la activación del seguro deportivo.
La familia debió hacerse cargo de la totalidad de las gestiones y de la financiación económica —rondaban los 25 millones de pesos entre honorarios de cirujanos, otorrinolaringólogos, anestesistas, internación y materiales— para que Natalia pudiera ser operada con éxito.
"Quiero dejar algo muy claro: nunca les pedí dinero. Mi reclamo es por la falta de humanidad y de acompañamiento. No hacía falta que el club prometiera pagar una cirugía; hacía falta un mensaje, una pregunta sobre cómo estaba Natalia y una orientación para saber cómo continuar", sostuvo Nicolás.
Asimismo, cuestionaron que las pocas comunicaciones posteriores por parte de integrantes de la comisión o del servicio legal del club giraron en torno a cuestionamientos formales o presiones a la obra social, sin brindar contención ni asumir un rol activo frente al hecho ocurrido en su propio evento.
La familia debió autogestionar los recursos, contando incluso con rifas organizadas por el Club Sarmiento, desde el Club Unión no se registraron llamados ni visitas para interiorizarse sobre el estado de salud de Natalia.
Por el contrario, el único pronunciamiento público de la institución en sus canales oficiales se centró en repudiar los daños materiales sufridos por una placa del club (hecho protagonizado por la pareja de Natalia en un momento de desesperación y profundo enojo), lo que generó mayor indignación al notar que la preocupación oficial parecía estar puesta en un objeto y no en la salud de la persona afectada.
"Me resultó doloroso ver que la institución se pronunciara públicamente sobre una placa rota, mientras nosotros seguíamos atravesando una situación médica de extrema gravedad. Parecía que la preocupación estaba puesta en la placa y no en la persona", expresó al respecto el hombre y remarcó que el reclamo no pasa por una cuestión económica.
Al mismo tiempo, detalló que "la cirugía salió adelante porque nos movimos nosotros. Los gastos y las gestiones los afrontamos nosotros. Lo que nunca tuvimos fue ese acompañamiento humano e institucional del club donde ocurrió el accidente. No sabíamos qué seguro tenía Natalia, cuál era el número de póliza, qué cobertura contemplaba ni qué pasos debíamos seguir. Un club que organiza una actividad tiene que estar preparado para actuar cuando sucede un accidente".
"¿Tan difícil es hacer un llamado y preguntar por su estado de salud?. Eso no cuesta dinero, no requiere ningún trámite ni una gestión administrativa. Es simplemente una cuestión de humanidad y de responsabilidad, especialmente cuando se trata de comunicarse en representación de una institución", cerró Nicolás.