Zelarrayán al 2000 se consolida y recibe a comerciantes que se mudan de la zona céntrica
Los comerciantes hablan de una migración de mercantiles desde el microcentro, lo cual está funcionando como motor económico en medio de la crisis de consumo.
Zelarrayán es una de las calles principales de nuestra ciudad, su nombre evoca a quien fuese autoridad de la Fortaleza Protectora y su recorrido es uno de los más extensos de Bahía Blanca, desde la Plaza Rivadavia, pasando el canal y llegando hasta la Ruta Nacional 33.
A la altura del 2000 y por varias cuadras, nació un sector comercial que parece el hermano gemelo del que habita en avenida Alem a la misma altura.
Las similitudes entre ambos lugares son evidentes, incluso ésto marcado por los propios comerciantes de calle Zelarrayán: negocios viejos que son acompañados por locales reconvertidos o completamente nuevos, con rubros parecido, problemáticas comunes sobre una calle de acceso y egreso con un volumen de tránsito importante durante todas las horas del día.
En este caldo de cultivo está germinando un lugar comercial cada vez más extenso y con multiplicidad de rubros y opciones.
La teoría de la migración
En cada lugar de la ciudad que hemos estado en esta serie de notas de Los Centros Fuera del Centro se repite un patrón común en los dichos de los comerciantes, algún detalle particular es esbozado por los distintos protagonistas, en este caso, la idea de un paulatino traslado desde el sector del microcentro hacia Zelarrayán al 2000 de los vendedores que escapan a un cambio en los patrones de consumo y en una situación asfixiante desde los gastos fijos.
Paola tiene una fiambrería, hace cuatro años que está en el barrio y dos que abrió el local que ocupa hoy sobre calle Zelarrayán al 2300:
"La verdad que este sector desde lo comercial es muy bueno, hay mucha variedad de locales con diferentes rubros, una buena oferta para los que optan por no ir al centro y prefieren resolver las cosas en el barrio", afirmó.
"Cuando abrimos fue pensando en que la zona estaba creciendo y que es una calle muy transitada que lleva a muchos barrios, así que la opción de abrir acá era la indicada. En este momento el consumo está parado, pero la peleamos día a día con esfuerzo y creemos que en algún momento la cosa va a mejorar. Muchos comerciantes vinieron de la zona céntrica y se instalaron acá por esto que te digo", indicó Paola.
Jesica tiene un local de indumentaria y está convencida que el futuro no está en la parte céntrica de la ciudad:
"No es extraño ya tener un lugar de indumentaria en un sector alejado del centro, nos fuimos dando cuenta que la gente ya no elije consumir en el centro por todos los inconvenientes que genera de distancia, estacionamiento y demás. Hay una clientela de gente grande que no tiene la movilidad para trasladarse hasta el sector de la plaza y prefiere comprar las cosas en comercios de cercanía", aseguró.
"Los clientes están eligiendo el consumir fuera del centro y los propios comerciantes se están dando cuenta que es preferible tener su local más alejado, los alquileres son más baratos, la gente se siente más cómoda porque no necesariamente tiene que agarrar el auto y está cambiando la forma de consumir", afirmó Jesica.
"Hoy en Zelarrayán tenés un montón de opciones en cuatro o cinco cuadras, hay pollerías, carnicerías, dietética, fiambrería y rubros comerciales tradicionales como indumentaria y algunos servicios, como peluquería. Al tener acceso a todas estas cosas, las personas se quedan acá, porque les ahorra tiempo, porque conocen al comerciante, es más cómodo, no tiene que pagar parquímetro... son muchas variables positivas", reflexionó.
Flavia está hace cinco años al frente de su dietética y coincide con sus colegas en que la migración del centro a la periferia es un hecho.
"Queríamos abrir el local en un lugar alejado del centro y este sector nos parecía que tenía potencial, además me quedaba cerca de mi hogar y eso me solucionaba muchas cosas desde la dinámica del día a día".
"Este momento es bastante duro desde el consumo, pero el sector está creciendo en opciones, cada vez hay más rubros que se suman al barrio. De a poco va creciendo paulatinamente con distintas opciones. Hay un traslado de comerciantes que estaban en el centro y eligen venir para estos lugares que están creciendo".
Nancy tiene una mueblería y es una de las migrantes del microcentro y corrobora todo lo expresado por sus colegas, las motivaciones, los cambios y el crecimiento del lugar, sumado a las presiones y dificultades que tenía en su lugar de origen.
"Después de mucho tiempo se vendió el local en el que estaba en el centro y decidimos venirnos acá. Ya hacía mucho tiempo que estábamos observando que era preferible venirnos a un sector como este o Alem a la misma altura, porque los clientes están cambiando la forma de consumir, además a mí me queda más cerca de mi casa y es un lugar que está creciendo muchísimo", aseguró.
"Los clientes que tenía en el centro por suerte me siguieron y en ningún momento me dijeron que esto les perjudicó, al contrario, me dicen que es más cómodo para ellos que pese a que hay mucho movimiento pueden estacionar y hay lugar y pueden hacer compras más tranquilos", afirmó Nancy.
Adolfo es el comerciante con más experiencia en el barrio, llegó en la década del 90 cuando solo había algún que otro almacén, puso una rotisería y en el año 2019 cambió de rubro pero sigue en el mismo lugar, ahora con su casa de refrigeración.
"Cuando compré era el año 1987, no había nada, soy oriundo de Médanos y veía que este sector estaba creciendo y por suerte no me equivoqué. He visto cómo progresivamente el barrio fue creciendo en todos los aspectos y ahora somos una referencia en el sector por la cantidad de años que llevamos".
"En el último tiempo el sector comercial creció exponencialmente, sobre todo porque muchos salieron del centro y se vinieron acá, obviamente todo motorizado por la expansión de la ciudad hacia la periferia. Hay un aumento considerable de personas que viven en estos lugares y con ello, el comercio fue acompañando esa dinámica por una cuestión de demanda lógica".
"Los clientes que tenemos son variados, sobre todo desde que tenemos la casa de refrigeración, con la rotisería era distinto porque la gran mayoría eran de acá y éramos un negocio que llevaba mucho tiempo y tenía su clientela de años", indicó Adolfo, caracterizando a los clientes.
Es evidente que el proceso de traslado de los comerciantes se palpa en Zelarrayán a partir del 2000, lo mismo que la situación de estancamiento de la ventas, pero la esperanza de que en algún momento la situación va a cambiar.
La teoría del contagio y el cambio en el consumo
El otro punto en común en las afirmaciones de los comerciantes del lugar pasa por el avance poblacional y cómo la apertura de locales va traccionando para que otros se animen a apostar por la zona.
"Creo que el hecho que se vayan sumando locales empuja al lugar a crecer, se ve en los últimos años como se han ido sumando muchas opciones y la expansión de la ciudad para estos lados ayudó también a que el sector comercial crezca y el hecho de estar sobre una calle como Zelarrayán, que es una vía de acceso y salida, también contribuye", indicó Paola
"Esto es como otro centro, la verdad, distinto en cuanto a cómo se mueve la gente, más tranquila, pero tiene todo lo que puede encontrar allá. Hace rato que estos sectores crecieron muchísimo en cuento a viviendas y cantidad de gente. Con este crecimiento por decantación tiene que crecer lo comercial porque hay muchos clientes potenciales, pasa lo mismo con el sector de Alem que es otro lugar que creció como éste, incluso miré locales allá, pero encontré este que me encanta y siempre estaba alquilado", indicó Nancy
"Zelarrayán es una calle muy importante y ese tránsito continuo de los barrios hacia el centro y en dirección contraria lleva a que mucha gente pase todo el tiempo por acá. Cuando nosotros abrimos había algunos locales y ahora si mirás hay más locales que casas, son unas cinco o seis cuadras prácticamente con comercios, incluso ahora en esta misma cuadra pero al 3000, están empezando a hacer locales, lo que habla del crecimiento fuera del centro".
"La gente cuando viene a comprar acá lo hace de manera más tranquila, con más tiempo, no tiene que andar a las corridas como en el centro y eso suma mucho, creo que por ahí habría que sumar algunos rubros que faltan, pero va camino a cubrirlos todos", afirmó Nancy, el efecto contagio está ahí presente.
Pero junto con las cuestiones positiva también son conscientes de que desde la pandemia y con el cambio de gobierno hubo una modificación importantes en la compra y venta de productos y en la forma en la que se adquieren.
"El tema de la importación obviamente afecta, pero a los negocios en los barrios les pega menos, porque el que viene es porque quiere probarse, quiere ver lo que va a comprar, te conoce, tiene confianza y eso le hace volver al local. Obviamente no dejo de lado el tema de las redes sociales ya que en este momento hay que tener presencia allí, porque hay muchas personas que prefieren comprar online o mirar lo que les interesa y después venir al local", dijo Jesica.
En el rubro de la dietética los patrones se repiten: "Nosotros atendemos cara a cara en el local, pero tenemos la opción de armar los pedidos, de esta manera captamos clientes no solo del barrio sin no de distintos lugares de la ciudad y en cuanto a un porcentajes es bastante repartido", indicó Flavia.
"El cambio para mí fue super positivo, venirme del centro fue para mejor, obviamente ahora está todo parado, pero sé que va a pasar. Nosotros además de vender muebles hacemos reparaciones y tapicería de toda la vida y con eso vamos sorteando este momento difícil, nos reinventamos, tratamos con mi hijos de trabajar las redes sociales porque ahora la gente se maneja todo con el teléfono y los más grande con el Whatsapp porque quiere que vayamos al domicilio y demás, pero es clave tener tu negocio en redes", cerró Nancy.
Mas allá en las formas de consumo, todo esto no sería posible sin una arteria vial que provea de gente continuamente y como dice Adolfo, en definitiva es el corazón de todo lugar comercial:
"Al principio no me daba cuenta de la importancia de la calle, pero con el paso de los años se fue convirtiendo en una vía de acceso y egreso importante. Imagínate que desde que compré el terreno, se hicieron las bocacalles, se asfaltó, se iluminó, fue un cambio muy grande. Todavía quedan cosas por hacer, pero la evolución fue clara. Quizás se necesiten más sobre las calles laterales y en los barrios y no tanto sobre la propia Zelarrayán", finalizó.
Zelarrayán al 2000 posee muchas similitudes con el sector comercial de Alem, quizás el hecho que ambas tengan las misma dirección y final de recorrido, termina marcando las características de los comercios, quizás tan solo sea una casualidad, lo que es una realidad es que ambos están creciendo y sus comerciantes apuestan por su futuro promisorio.