Murió Roxana Amed, la cantante que fusionó el jazz con el rock nacional y recorrió el mundo con su música
Tenía 63 años y vivía en Miami desde hacía más de una década. Fue una de las referentes del jazz nacional, ganó un Premio Gardel y recibió tres nominaciones a los Latin Grammy.
Roxana Amed, una de las figuras destacadas del jazz argentino, murió este domingo 25 de octubre a los 63 años. La noticia fue comunicada por Sony Music Argentina, que despidió a la cantante, compositora y productora y destacó el aporte que hizo a la música a lo largo de su carrera.
“Lamentamos profundamente el fallecimiento de Roxana Amed, extraordinaria artista, compositora y productora, cuya voz, sensibilidad y visión musical dejaron una huella única en la música”, expresó la compañía discográfica en un mensaje publicado en sus redes sociales. Hasta el momento, no se informó cuál fue la causa de su muerte.
Nacida en Buenos Aires y criada en Ramos Mejía, Amed construyó una identidad artística propia a partir del cruce entre el jazz contemporáneo, el folclore y el rock nacional. Esa búsqueda la llevó a desarrollar una carrera que trascendió las fronteras argentinas y a colaborar con músicos de distintas partes del mundo.
Su camino profesional comenzó en los clubes de jazz porteños, donde se presentó junto a diferentes agrupaciones. En 2002 dio un paso importante al mostrar sus propias composiciones en el primer Festival de Jazz de la Ciudad de Buenos Aires, que se realizó en el Teatro Ópera.
Dos años después editó Limbo, su primer álbum, producido junto a Pedro Aznar. La colaboración con el músico fue clave para darle forma a un proyecto que buscaba incorporar el idioma español y las raíces argentinas a un género con una fuerte tradición internacional.
En 2013, la cantante se radicó en Miami junto a su familia. Lejos de abandonar su proyecto musical, encontró allí un nuevo espacio para desarrollarlo y también profundizó su formación académica: obtuvo una beca para cursar una maestría en Jazz Vocal en la Florida International University y se dedicó a la enseñanza de la historia del jazz y la música afroamericana.
“Necesitaba encontrar otro lugar en el que pudiese continuar con mi proyecto”, había explicado en una entrevista de 2021 sobre aquella decisión.
A lo largo de su trayectoria, cosechó importantes reconocimientos. Fue la primera cantante y productora argentina en ganar un Premio Gardel en la categoría Mejor Álbum de Jazz y recibió tres nominaciones a los Latin Grammy. También fue distinguida con un Diploma al Mérito de la Fundación Konex.
Su discografía reflejó una búsqueda constante. En 2021 publicó Ontology; en 2023 presentó Los trabajos y las noches, inspirado en la poesía de Alejandra Pizarnik, y al año siguiente lanzó Becoming Human, un álbum bilingüe integrado por composiciones originales.
En mayo de 2025 llegó Todos los fuegos, su último disco, en el que volvió sobre algunas de las canciones que habían marcado su juventud. Desde el jazz, Amed reinterpretó obras de Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Soda Stereo.
Aunque había elegido vivir en Estados Unidos, nunca dejó de mirar hacia la música argentina. Esa conexión con sus raíces fue una de las marcas de su obra y el sello de una carrera que llevó su voz desde los escenarios porteños hasta el circuito internacional.