“¿La comunidad bahiense es conciente del colapso sanitario por la falta de vacunación?”
“La ciencia se fortalece con la evidencia y es contundente: la enfermedad es más peligrosa que la vacuna”, dijo el Dr. Maximiliano Núñez Fariña, director de Región Sanitaria 1.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“En medio del ruido constante de las redes y de las campañas de desinformación que buscan desplazar la ciencia por la creencia, es lógico que surja la duda: ¿a quién le creo sobre las vacunas? Esta es la pregunta más honesta que podemos hacernos hoy, y al mismo tiempo, la más peligrosa para la salud pública. Y la respuesta a este dilema define no solo si tu hijo vivirá o no, libre de una discapacidad evitable, sino también si la comunidad bahiense caerá en un colapso sanitario con responsables directos”.
No podría ser más concreto el Dr. Maximiliano Núñez Fariña, director de Región Sanitaria 1, con sede en nuestra ciudad, respecto de una problemática que crece día a día y con consecuencias, cuanto menos, insospechadas hasta hace algunos años.
“Esto ya no es una advertencia: se traduce en muertes, daño cerebral y discapacidad permanente que recaen, de manera injusta, sobre los más vulnerables”, amplía.
“Parece increíble que, a esta altura de la evolución social y científica, la salud pública deba malgastar energías en defender la ventaja y la obligatoriedad ineludible de las vacunas”, insiste.
Núñez Fariña admite que en los últimos años el mundo ha permitido que algunas creencias, sin fundamento relacionadas con las vacunas, desplace a la evidencia científica, cuando entidades internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el aval de más de un siglo de investigación, lograron erradicar enfermedades que diezmaban a la humanidad.
“Hoy, esa conquista está siendo cuestionada por la desidia y la desinformación”, expresa y explica por qué las tasas de vacunación en la Argentina vienen descendiendo año tras año: “Es cierto que siempre han existido voces detractoras que se oponen. Pero son unas pocas que se alzan contra un sistema sanitario mundial basado en la ciencia y sostenido por evidencia científica de décadas”.
“En los últimos años el país ha permitido que la creencia sin fundamento desplace a la evidencia, con consecuencias que ya se sienten en el cuerpo social. Enfermedades que la ciencia había confinado al pasado, como el sarampión y la tos convulsa, están resurgiendo, lamentablemente, ya con algunas muertes registradas en nuestro país”, explica.
Núñez Fariña comenta que el pánico solo se basa en la desinformación. Y que en este punto están los hechos irrefutables que confrontan la narrativa que intenta cuestionar el paradigma sanitario: “Uno de ellos es la táctica de distracción, donde los movimientos que intentan imponer un cambio de paradigma sanitario se enfocan solo en los supuestos efectos adversos graves. Es la clásica táctica de la cortina de humo científica”.
“Pero la ciencia es transparente: las vacunas pueden generar efectos no deseados, como fiebre o un eventual dolor, solo por citar algunos ejemplos. Estos efectos están ampliamente descriptos y son poco frecuentes”, describe.
“Sin embargo, son infinitamente menores respecto del riesgo real de sufrir las consecuencias devastadoras de la enfermedad que la vacuna previene, por caso meningitis, encefalitis y neumonía, las cuales pueden ser mortales o dejar secuelas importantes”, dice.
“La ciencia se fortalece con una evidencia que es contundente: la enfermedad es más peligrosa que la vacuna”, afirma el titular del RS 1.
“¿Ciencia o creencia? Si tuviera que responder, le preguntaría al interlocutor: ¿Dónde deposita usted su confianza diaria? Fíjese que todos los días lo hace respecto de la ciencia: cuando se sube a un auto, aborda un avión, toma un medicamento, abre la heladera, enciende la luz de su casa y utiliza su teléfono o su GPS, por citar algunos ejemplos”, relata.
“Se confía en la ciencia en cada acto que le permite vivir en la civilización moderna. ¿Por qué, entonces, vamos a abandonar la evidencia irrefutable justo respecto de la salud y la de nuestros hijos? Si decidimos ignorar aquí la racionalidad que nos salvó de la viruela, u otras enfermedades, este descreimiento podría no detenerse, extendiéndose progresiva y peligrosamente a otras ramas de la ciencia, que es una de las bases lógicas de nuestra sociedad”, concluye Núñez Fariña.
“La ley no admite duda: es obligación”
“La ley sanitaria es la voz de la comunidad y esa voz no negocia el bienestar colectivo. La ley nacional N° 27.491 no solo otorga el derecho a una vacuna gratuita, sino que establece la obligación legal de aplicarla”, sostiene Núñez Fariña.
“No es negociable: la salud comunitaria es prioritaria sobre cualquier decisión individual. No nos olvidemos que la ley surge en base a la normativa que la ciencia determina como válido. Somos los responsables de cuidarnos y de cuidar a nuestra comunidad”, agrega.
También dijo que, como sistema de salud, se debe asumir la responsabilidad inmediata: revisar la libreta sanitaria y la de los hijos, familiares cercanos y/o conocidos. “La única respuesta válida ante un problema de salud serio, responsable y probado es la ciencia. No hay que permitir que la desinformación lo convierta en cómplice”, afirma.
“En la táctica de distracción quienes intentan imponer un cambio de paradigma sanitario se enfocan solo en supuestos efectos adversos graves”, dijo Núñez Fariña.
Para tal fin, las opciones para que los vecinos puedan vacunarse son varias y variadas:
—De mañana y de lunes a viernes: en los Centros de Salud Municipales (CAPS). Los horarios exactos y días de vacunación se pueden consultar en la web de la Municipalidad de Bahía Blanca: bahia.gob.ar/salud/centrosvacunatorios/
—Para quienes trabajan de mañana y no llegan a los CAPS, la Farmacia Mutual de la Asociación Médica de Bahía Blanca (AMBB), ubicada en Gorriti 770, aplica todas las dosis del calendario nacional de forma gratuita, de lunes a viernes en el horario de 15 a 19.