Bahía Blanca | Miércoles, 22 de mayo

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El exabogado de Donald Trump reconoció en el juicio que mintió por el exmandatario

Declaró que a pedido de su exjefe pagó de su bolsillo 130.000 dólares a Stormy Daniels para comprar su silencio por una relación sexual ocurrida en 2006.

Michael Cohen y Donald Trump.

Michael Cohen, fiel colaborador y exabogado del expresidente Donald Trump, reconoció haber mentido por su exjefe y haber ejercido intimidación, al rendir testimonio este lunes en el juicio en Nueva York contra el exmandatario por el pago de 130.000 dólares a la exactriz porno Stormy Daniels para comprar su silencio.

El exabogado del candidato republicano fue interrogado por la fiscalía sobre los pagos a Stormy Daniels, una exactriz de cine porno, que fueron disfrazados de gastos legales y que han sentado por primera vez en el banquillo a un expresidente estadounidense.

Después del interrogatorio de Daniels la semana pasada, Cohen es el testigo más importante de la fiscalía, que intenta demostrar que Trump falsificó registros contables para ocultar un pago a la exactriz en plena recta final de las elecciones de 2016.

En la audiencia de este lunes, la fiscal Susan Hoffinger preguntó a Cohen si alguna vez había mentido por Trump, o si había intimidado a la gente. “Sí... Era lo que había que hacer para cumplir con la tarea”, respondió Cohen que de tanto en tanto se giraba para mirar a Trump, hundido impasible en su butaca.

Cohen había declarado anteriormente que, a pedido de su exjefe, pagó de su bolsillo 130.000 dólares a Daniels para comprar su silencio por una relación sexual ocurrida en 2006, y que el magnate siempre ha negado. Cuando ya era presidente, Trump se los reembolsó fraccionados haciéndolos pasar como gastos legales, según la fiscalía.

El antiguo abogado, al que llamaban “pitbull” por el celo que demostraba para proteger a su jefe, ya se declaró culpable y fue condenado a tres años de cárcel —solo cumplió 13 meses y un año y medio en arresto domiciliario—, por mentir al Congreso y por delitos financieros y electorales.

En su testimonio, Cohen aseguró que cuando trabajó para Trump atendió tanto sus asuntos personales como los corporativos. Dijo que el magnate no tenía dirección de email por temor a dejar pruebas escritas que pudiesen ser usadas luego en su contra. En una reunión celebrada en 2015 en la Torre Trump junto al líder republicano y David Pecker, entonces editor del National Enquirer, habló del uso del tabloide para impulsar la candidatura y atacar a sus rivales.

Trump dijo a Pecker que avisara a Cohen si se enteraba de historias negativas que pudieran surgir, continuó el abogado. Los tres hombres acordaron que Pecker trataría de suprimir cualquier historia de ese tipo, agregó.

Asimismo, Cohen afirmó que cuando Trump se estaba preparando para anunciar su campaña presidencial, el líder republicano le dijo que habría “un montón de mujeres denunciando”. También detalló cómo se ocupó de promover la publicación de artículos de prensa favorables a Trump y negativos para Hillary Clinton, su rival en las presidenciales de 2016.

Además, relató que pagó para evitar la publicación de informaciones perjudiciales para Trump, una práctica que la prensa anglosajona denomina “atrapar y matar” y que sería lo que ocurrió en el caso de Daniels y también en el de la exmodelo de Playboy Karen McDougal, con quien el magnate habría tenido una aventura.

"Me pidió que tomara el control de esto, que teníamos que impedir que saliera a la luz”, dijo desde el estrado.”Es suficiente con que lleguemos hasta la elección porque si gano ya no será relevante puesto que seré el presidente, y si pierdo ya no importará”, recordó Cohen que le dijo el entonces candidato republicano.

Cuando la estrella porno Stormy Daniels estaba contando una historia sobre un supuesto encuentro sexual con él en 2016 y que podría ser catastrófico para su campaña, Trump se puso celoso, aseguró Cohen. "Me dijo: ‘Esto es un desastre, un desastre total. Las mujeres me van a odiar’”, testificó Cohen en el juicio en la corte penal del estado de Nueva York, en Manhattan. “‘Los hombres creen que es súper, pero esto va a ser un desastre para la campaña’”, agregó.

Cohen, el testigo estrella de la acusación, dijo que se enteró de que Daniels estaba vendiendo su historia en un momento crítico para la candidatura de Trump a la Casa Blanca, tras la publicación de una grabación de audio del programa de televisión Access Hollywood en la que Trump se jactaba de agarrar a las mujeres de los genitales. La grabación obligó a la campaña a intentar contener los daños a pocas semanas de la elección. (La Nación)