Bahía Blanca | Martes, 04 de octubre

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“Cuando me fui de Olimpo estaba tan mal que pensé en quitarme la vida”

Después de un año, seis meses y cinco días, Alejandro Abaurre rompió el silencio. Contó que dejó el cargo de entrenador del primer equipo aurinegro por diferencias con algunos jugadores del plantel y que las versiones que lo acusaban de “violador” o “abusador” fueron inventadas. Una charla a fondo, como debía ser.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / peche1503@hotmail.com

   Era la nota. Sin presiones ni persecutas, pero él tenía que estar dispuesto a romper el silencio. Volvió a Bahía y al Carminatti después de un año, seis meses y cinco días, cuando había dejado de ser el técnico de Olimpo, según él, por razones personales y cuestiones familiares que dejó reflejadas en un video institucional que grabó en la tarde-noche de su despedida.

   Sin embargo, en ese momento nadie le creyó a Alejandro Abaurre. Existía algo más, y el domingo, tras el empate del aurinegro ante Huracán Las Heras, equipo que justamente orienta desde la fecha 13 de este Federal A, el entrenador mendocino aceptó contar y hacer público lo que tanto tiempo guardó y que tanto dolor le causó: el verdadero motivo de su alejamiento de Olimpo.

   “En el fútbol muchas veces se utilizan mensajes de aceptación popular para tapar o esconder la verdad. Mi relación no terminó bien con el preparador físico (Franco Testa) y se había formado una comunión entre él y un grupo de futbolistas que, de alguna manera, me hicieron la vida imposible. Había pasado una pandemia, los lazos entre ellos se habían fortalecido y como la tensión aumentaba cada vez más decidí dejar el cargo”, fue la primera impresión del DT.

   --A ver si entendí bien: el plantel se te puso en contra.

   --Solo algunos jugadores. Cuando sucede algo así, donde todo es raro y ya no podés ser el técnico que querés ser, tarde o temprano te tenés que ir, y yo tomé la decisión después de hablar largo y tendido con Alfredo (Dagna). El hecho de hacer el video fue para descomprimir la situación y no hacerle daño a Olimpo como institución, porque en realidad me tuve que alejar por todo lo que estaba sucediendo y no porque se me habían ido las ganas.

   --Lo que se dice una mentira piadosa, porque no existían esos problemas familiares ni tenías que viajar urgente a Mendoza.

   --La idea era minimizar o descontracturar una situación que se había tornado tensa. Y también para salvar el futuro de Olimpo en la categoría, que debía seguir adelante con el objetivo de ascender y volver a trascender, por supuesto con otro técnico y los ánimos renovados. Si yo continuaba fomentando el chisme y lo que sucedía en un vestuario contaminado, hubiese sido un antiejemplo como entrenador, por eso tomé la decisión de dejar el club y el mundo Olimpo.

   “Y después pasó todo lo que pasó”.

   --Pará ahí: ¿a qué te referís?

   --A lo que me hizo mucho daño en lo personal. Me culparon de hechos gravísimos que me llevaron a una profunda depresión, a tal punto que pensé en suicidarme en los días posteriores a irme de Olimpo. Estuve con tratamiento psiquiátrico, no le encontraba sentido a la vida...

   Enseguida sus ojos se mojaron con algunas lágrimas que quiso contener pero no pudo, pero que fueron desapareciendo a medida que largaba todo el veneno que tenía contenido.

   “Una persona de bien, como considero que soy, no se merece que lo ensucien como lo hicieron, sin pruebas y sin denuncias en la justicia. Hubo muchos comentarios en mi contra y algunos medios armaron noticias de trascendidos; que te acusen de violador o de abusador de menores es una condena social que te parte al medio, a partir de eso se me hizo casi imposible vivir y ser el que siempre fui”, detalló el “Cachorro”.

   --Me imagino.

   --No, te aseguro que aunque quieras no te podés imaginar el calvario por el que tuve que pasar. Pero bueno, hasta acá llegué, ya traté el tema con distintos profesionales y no quiero reflotar ciertas cuestiones que son muy perjudiciales para mi salud. Lo más importante fue haberme podido recuperar y volver a trabajar de lo que más me gusta, insertado en el fútbol y dirigiendo a un equipo que ya conocía.

   “Fue un momento muy complejo, caminé sobre el abismo y pensé en lo peor, te lo digo porque estuve a nada de quitarme la vida, aunque apareció gente amiga que me dio una mano inmensa para que yo salga adelante y me pueda poner de pie nuevamente. Estuve bajo tratamiento psiquiátrico y necesité estar acompañado en todo momento; no es joda lo que me pasó y no tiene nada que ver con el folclore del fútbol. Uno se puede ir de un club por distintas cuestiones, deportivas, económicas o por no cumplir con los objetivos establecidos, pero no porque te inventen hechos tan graves, desagradables y repudiables por la sociedad”.

   Aunque se me ocurrían un montón de preguntas, preferí no interrumpirlo...

   “Si yo sigo con vida es gracias a mi hijo, quien no quiso que me vuelva solo a Mendoza manejando el auto. Los otros integrantes de la familia (su esposa y su hija) que estaban en Bahía conmigo se habían vuelto en micro, y yo ya tenía pensado que el momento de quitarme la vida era cuando me iba a quedar solo. Me salvó mi hijo, es la realidad”, manifestó con la voz entrecortada y casi sin pestañear.

   “Nunca imaginé que me podía pasar una cosa así, me cuesta creer como una noticia falsa o sensacionalista genera tanto ruido en la gente, que algo que no ocurrió forme opinión y sin medir las consecuencias traten a alguien como culpable de algo que no hizo, porque en realidad a mi nadie me acusa de nada, son solo rumores que corrieron de un lugar a otro sin que a nadie le importe mi nombre y mi dignidad”, señaló el DT que en Olimpo dirigió 12 cotejos: 7 triunfos, 2 empates y 3 derrotas.

 

Esa famosa “reunión”

   Una reunión entre los futbolistas del plantel habría desencadenado en un pedido formal para que el presidente Dagna le informe a Abaurre que ellos, los futbolistas, no querían que el técnico siga cumpliendo funciones como tal.

   --¿Existió ese encuentro y esa exigencia?

   --No lo puedo asegurar, básicamente había un cortocircuito con una parte del plantel, solo eso. Me costó mucho recuperarme y mi intención no es generar polémica, pasó un año y medio y cada uno sabrá lo que hizo. No tengo intenciones de caer otra vez en un círculo vicioso que afecte a mi salud.

   “Fue difícil venir a Bahía, aparecieron un montón de fantasmas, pero en Olimpo me hizo sentir cómodo y a gusto. Sería mejor hablar de la gente de bien que forma parte de este club y no de los que intentaron hacer el mal”.

   --Hasta se dijo que tenías una relación sentimental o sexual con un jugador del club, y eso también es grave.

   --Una locura, no tiene sentido que te lo desmienta. Es triste, ni tuve una relación con alguien ni soy un violador; son cuestiones diferentes, pero ni una ni la otra. Estoy tranquilo y con mucha paz interior, yo sé lo que hice

   --¿Por qué crees que se inventaron esas acusaciones?

   --Ni idea, si supiera te lo diría. A lo mejor no fue la intención, no sé, pero una vez que se dijo ya no hubo vuelta atrás. Hizo ruido y me afectó muchísimo por lo que significa una acusación de esa naturaleza.

   "Incluso, hasta amagué con iniciarle acciones legales a aquellos que me imputaron de “violador o abusador", pero me aconsejaron que no, que no era bueno que la pelota se haga más grande de lo que era. Me tenía que involucrar con abogados, ir a declarar a Bahía, y en ese momento no estaba económicamente estable como para afrontar tantos gastos. Prioricé mi recuperación y el bienestar de mi familia".

   “Mi señora quiso tomar la misma decisión que yo y mi hija dejó la Universidad, así que no podía pensar en una denuncia penal o en un juicio cuando se me estaba desmoronando la familia. En el orden de prioridades, opté por ser padre y protector de los míos”.

   --¿La pasás mal cuando vas a una cancha?, te lo preguntó porque en Olimpo los hinchas nunca te hicieron sentir incómodo haciendo alusión a razones particulares que tengan que ver con tu persona.

   --Los que me gritan barbaridades, si supieran lo cerca que estuve de quitarme la vida, no sé si se animarían a tratarme como me tratan. El folclore de nuestro fútbol no es tan bueno, es más dañino de lo que nosotros creemos. En realidad, te das cuenta cuando te toca en carne propia, porque mientras tanto nos sumamos a ese folclore que nos parece ridículo pero que nos representa como sociedad.

   --Psicológicamente, ¿estás recuperado?

   --Estoy bien. La vida me cambió totalmente, veo y valoro todo de distinta manera; estoy más atento a los aspectos cotidianos que me hacen feliz. Fue muy difícil salir a flote otra vez, yo no le haría algo así ni siquiera a mi enemigo, porque no soy así ni hablaría bien de mi.

   “No me meto con nadie, soy de pensar en positivo, de ayudar a todo el mundo y de sembrar esperanza en la gente. Cuando uno es técnico, te sentís representado por los jugadores dentro de la cancha, y para que lo hagan de la mejor manera uno quiere que estén bien. En el día a día vas evaluando sus vivencias, sus tristezas, sus amarguras, sus fracasos momentáneos...

   --Entiendo: estar cerca de un jugador o al tanto de sus necesidades no significa que tengas una relación amorosa o tenga que “pasar algo”.

   --Exactamente. Para mi, se juega como se vive, y es por eso que siempre trato de ser un entrenador presente, antes, durante y después de las prácticas. Me gusta estar, saber y ayudar, pero de ahí a que inventen una relación existe un abismo tan grande como el mundo entero.

   “Hoy me voy feliz de Bahía, por haberme encontrado con una institución a la que le tengo un gran cariño y respeto, que me dio la posibilidad de hacer carrera en un ambiente tan traicionero y oscuro. No todos tienen la posibilidad de venir a dirigir a Olimpo, y de eso soy un agradecido. De lo otro, de lo que pasó y de las personas que me involucraron, la vida, Dios o quien sea, hará justicia. Creo que nadie se va de este mundo sin pagar por lo que hizo”.

   --¿Qué dice ese tatuaje en tu brazo?

   --Es un anillo con la frase “todo pasa”. Cuando estaba muy mal, mi hija me preguntaba a cada rato que me pasaba, y ese valor que tenía ella en seguir insistiendo cada vez que yo le decía “nada” me hizo reaccionar. Juntos prometimos hacernos el tatuaje cuando yo recupere las ganas de vivir, y así fue.

   “Eso es lo que tiene valor, lo importante de la vida, lo otro, lo que puedan decir y opinar de vos es una cuestión de ellos y no mía. Perdí muchas batallas por ser sencillo, honesto y hasta veces ingenuo, pero nunca culpé a nadie de mis errores. Tampoco vivo con rencor y odio, ahora que estoy bien no tengo tiempo para eso”.

 

Ante situaciones de emergencia podés comunicarte con la línea municipal 107. En prevención y atención trabajan la Unidad Operativa de Consultas en Salud Mental y el equipo Red de Vidas (4551159 - 2914261642) / Desde todo el país podés contactarte con el Centro de Asistencia al Suicida: 0800 345 1435 ó 135.