Bahía Blanca | Martes, 06 de diciembre

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¿Qué opinan Chemes y Salaverri sobre el campo, sus dirigentes y la política?

Los presidentes de CRA y de Carbap sumaron más coincidencias que diferencias. Desde las democracias modernas en las que ya no se pelea, sino que se acuerda, hasta la autocrítica por la falta de comunicación hacia la sociedad.

Chemes (izq.) y Salaverri pasaron por Bahía Blanca por los 90 años de la AGA. / Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   Jorge Chemes y Horacio Salaverri, además de presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, comparten dos pasiones. Una productiva: son tamberos de origen en Nogoyá, entre Ríos, y en Suipacha, Buenos Aires. La otra es el gremialismo agropecuario.

   Entre los meses de enero y junio del corriente año, el sector lechero realizó exportaciones por 646 millones de dólares, el mejor registro desde 2014, con cerca de U$S 4.800 la tonelada de leche en polvo.

   “Espero que esta coyuntura no termine siendo absorbida por la comercialización y por la industria, porque muchas veces el productor no tiene la forma de transferir los ajustes de variaciones de precio”, advirtió Chemes.

   La relación entre el campo, por denominarlo de una manera genérica, y el Gobierno no deja de tensionarse, más allá del eventual diálogo iniciado a partir de la llegada del ministro de Agricultura, Sergio T. Massa.

“En lugar de retenciones, nosotros entendemos que el impuesto a aplicar es Ganancias. Es el más claro que existe en todo el mundo”, dijo Salaverri. 

   “En las democracias modernas no existen peleas entre los sectores, sino que se acuerda. Nosotros sufrimos eso. El productor no se levanta y piensa con quién se va a pelear ese día. Al contrario, quiere que al Gobierno le vaya bien y trata de apoyarlo. Pero no le gusta cuando se lo acusa en forma permanente y le complican las cosas”, sostuvo Salaverri.

   “El sentido de las gremiales no es confrontar con los gobiernos, sino que se trata de defender intereses y de que a todos nos vaya mejor. Es un esquema para un país normal”, añadió.

   “En su último discurso, el ministro (Sergio T.) Massa habló más de una hora de cuatro puntos y de todos los actores, pero nunca nombró al sector primario. Terminó la exposición y a los tres minutos dijo que era un sector potente y que iba a convocarlos para hablar, tal como si fuésemos otra cosa. Y no es así. Somos lo mismo que los sectores que nombró, pero parece que, desde lo ideológico, cuesta hablar de que puede haber algún aliciente a un sector primario, o al campo”, comentó.

   Los dos dirigentes estuvieron en nuestra ciudad con motivo de los 90 años de la Asociación de Ganaderos y el siguiente es un tramo de la charla mantenida con La Nueva:

   —¿Cuál es la opinión que tienen sobre las retenciones?

   —Salaverri: Desde Carbap, y CRA, siempre se ha insistido en la idea de la eliminación de las retenciones. Creo que lo primero que hay que desmitificar es esa idea de que se utiliza para desacoplar los precios internos. Está comprobado de que no es así.

   “Es un tema tributario y recaudatorio. Porque cuando uno avanza sobre el tema dicen que el aporte es fundamental para la recaudación. Es decir, sirve para esto, pero no para desacoplar precios. Decir que le ponemos retenciones al trigo para que el precio no esté más caro, y a la carne, o al maíz o a la soja, que es algo que casi no se consume en el país, no tiene sentido. Insisto: La idea es recaudar plata, pero se afecta al consumidor, algo que nadie tiene en cuenta.

   “Las retenciones generan una mochila al salir a competir al mundo y afecta a los productores de todas las actividades. Es como una maratón: al comenzar, a uno le ponen una mochila 33 kilos, a otros de 12 kilos y así se sale a competir con otros que no tienen nada. Y luego está la cuestión cambiaria. Esto desanima al productor.

   “En tal sentido, nosotros entendemos que el impuesto a aplicar es Ganancias; es el más claro que existe en todo el mundo. Quien gana debe pagar por lo que gane”.

   —Chemes: Cuando nos referimos a los productos del campo, la mayoría que se consume en el mercado interno no se exporta. Incluso, lo que hoy se está exportando de la vaca que va a China no se consume en el mercado interno. Los siete cortes de ese mercado interno históricamente nunca se exportaron.

   “En trigo, tan relacionado al pan, los tonelajes producidos siempre han alcanzado para abastecer el mercado interno y nunca faltó, con el agregado de que está comprobado de que si bajamos retenciones liberamos margen de confianza al productor, por lo cual se traduce en mayor producción en forma inmediata. Es mejor liberar y no tener retenciones porque generamos un incentivo a la producción.

   “Desde el lado que uno lo quiera ver, está claramente determinado que el fin, como dice Horacio (Salaverri), es sólo recaudatorio. Es fácil, rápido y genera caja. Sí hay que reconocer que se ha tirado tanto de la cuerda que, hoy, las retenciones sin una proporción muy alta del presupuesto nacional; es decir, no es fácil sacarlas”.

   —S: Cuando se eliminaron las retenciones al trigo y al maíz aparecieron estudios que indicaron que la recaudación en Ganancias equiparó a las retenciones. La mayor ganancia que pueda tener se traduce en impuestos que equipara, de alguna manera, tributariamente la salida de las retenciones, pero mejora la faz comercial.

   —¿Cuál será el destino del denominado dólar soja?

   —C: No tiene muchas probabilidades de éxito. Cómo hago para convencer a un productor de que venda su grano, que es la única herramienta para sostener el poder adquisitivo porque es su moneda de cambio en un país inestable económicamente, para ponerlo en algo parecido a un plazo fijo, o depositarlo en el banco. Si no se arma un esquema diferente, será muy difícil que tenga éxito.

   “Por otro lado, son muy pocos los productores que pueden retener el grano. A esta altura del año, ya se vendió casi todo, porque el grueso se comercializa en la cosecha para pagar el endeudamiento que se tomó para la campaña. Y el resto se vende como pueda”.

   —S: Primero hay que aclarar una situación: no existe un dólar soja. Hoy, la venta local se hace a un dólar de $ 90. Lo que se propone es una estrategia financiera, donde nos equiparon a los productores con un sistema del BCRA que se les daba a los industriales y al sector del conocimiento, donde todo excedente sobre lo exportado respecto del último año se lo autorizaba a colocar en elementos financieros. Aquí hubo hasta un error de base en la disposición, cuando se dice: “Cuando el productor exporte”. Pero el productor no exporta. Luego se corrigió.

   “Por otro lado el productor sigue comercializando al mismo  valor, lo único que, al equiparlo de esta manera, permite que el producido de esa venta se coloque en un 70 % en un elemento financiero a 90 días con el dólar Link. Y el 30 % restante se lo pueda utilizar para vender y tomar la diferencia en el contado con liquidación. Este es un elemento que el productor no maneja y desconoce de estrategias financieras.

   “Doy un ejemplo: la siembra de la cosecha gruesa costará alrededor de 17.000 millones de dólares, y supuestamente, la tenencia está entre U$S 12 y 14.000 M. Todo ese dinero se va a poner en la campaña de siembra y por eso tiene que quedar claro: el productor no especula.

   “Otro tema es que el 70 % de la siembra en la Argentina se hace en campo alquilado. Y el contrato rural se realiza, generalmente, en kilo de soja. El productor sabe que a partir de septiembre tiene que empezar a pagar en valor soja su alquiler. Es decir, aquí no hay previsibilidad ni seguridad”.

   —¿Cuáles son las respuestas del Gobierno a los reclamos?

   —C: Lo respondo con cifras. Desde que salió este tema del dólar soja, creo que no hubo más de 10 o doce operaciones. Es insignificante; marca la pauta; ese plan nació muerto.

   —S: Se está buscando dar algún tipo de aliciente al productor de soja, pero en realidad esa misma persona produce trigo y maíz. Es un terreno poco claro. También están la carne y la leche, que también se exportan. 

   —¿Cuál es el panorama de la ganadería argentina?

   —C: No es que esté bien, sino que es lo que menos mal está en estos últimos años. No tengo dudas de que la apertura del mercado de China para colocar mejores precios ha tonificado el marco para que, de alguna manera, se reactive. ¿Por qué? Porque al criador, al poder vender mejor su vaca de descarte, le permite retener la vaquilla nueva y, de esa manera, se produce una retención de vientres que mejora y aumenta el stock.

“Gran parte de la caída del consumo de la carne vacuna no es por el tema precio, sino porque están cambiando las costumbres”, afirmó Chemes.

   “Los valores no son los ideales, aunque hay una gran dependencia en los tonelajes respecto de la exportación a China. Eso nunca es bueno, porque si ese mercado se cae se produce un desequilibrio importante; hay que estar atento. El futuro no es malo en la medida que se pueda sostener lo que existe hoy”.

   —S: Argentina hizo dos cosas que serían imposibles de implementar en cualquier país del mundo: primero prohibió, durante un mes, la exportación de carne. Es como decirle a los ecuatorianos que no exporten bananas.

   “Por otro lado, siguen las limitaciones y los cupos de la vaca que no se consume en el país. Y hay un tema sobre la ganadería: Hace tres meses que en el mercado de Cañuelas no hay movimiento de precio; se estancó. Sin embargo, en góndola el valor sube. Tal como con las retenciones, aquí se desmitifica el tema de que la culpa es de los productores.

   “El precio en Cañuelas es de 289 pesos (por kilo, en la última semana). ¿Vale $ 900, $ 1.000, $ 1.200 en góndola? Bien, ¿de quién es la culpa entonces? Esto se debe repensar, porque hay muchos funcionarios, e incluso periodistas, que utilizan esta idea de que todo lo que pasa es responsabilidad del productor. Otro ejemplo: la leche se paga a 50 pesos el litro. Pero vale casi $ 200 en góndola.

Actividad en el mercado de Cañuelas.

   “En la Argentina, cuando se quiere ajustar, la referencia es hacia el productor, pero es quien menor participación tiene en el precio final. Y además está la cuestión impositiva. En la leche es del 20 %, en la carne es el 30 % y así el resto. Hay que hablar de esto para dejar las cosas en claro”.

   —En el contexto del incremento del consumo de las carnes aviar y porcina, ¿les preocupa la caída de la carne vacuna?

   —C: Gran parte de la caída del consumo de la carne vacuna no es solamente por el tema precio, sino porque están cambiando las costumbres. La gente empezó a encontrar diferentes sabores y gustos en la carne aviar, que ha crecido en forma muy importante, tal como en el cerdo.

   —S: Hace unos años el consumo de cerdo era de 6/7 kilos (por habitante por año) y hoy está en los 20. Y la carne aviar se encuentra a la par de las carnes rojas. Y la carne está empezando a tener un desarrollo importante.

   “Lo cierto es que están cambiando los gustos, al tiempo que no podemos dejar de reconocer que en el mundo la carne más consumida es la porcina. ¿Por qué eso no iba a llegar a la Argentina? No es una cuestión para que se preocupen el productor o el consumidor, ya que las proteínas están en los 115 kilos, como ha sido casi siempre. No existe un problema nutricional”.

   —Yendo a las fuentes, ¿cuál es opinión del anunciado récord de exportación de leche?

   —S: Este tema hay que relacionarlo con lo que sucede en el exterior. Esto debiera pasar en todos los rubros, porque el mundo necesita alimentos y energía. Nosotros tenemos energía, que aún no podemos extraer, y alimentos, que los tenemos. Esta salida de la exportación de leche lo hacemos aún con una paridad cambiaria no conveniente y con el 9 % de retenciones directas y del 5 % en los derivados.

   “Sin embargo, lo que está en claro es que el mundo está ávido de alimentos y que hay una alternativa adicional. Hoy estamos produciendo unos 11.000 millones de litros de leche y algunos hablaban de llegar a los 15.000 M, pero... a quién se los vamos a vender. Por eso, tiene que haber previsibilidad para generar las condiciones. Sí hay que tener en cuenta que la actividad tambera es una de las que mayor utiliza insumos, y servicios y mano de obra en el sector agropecuario”.

   —C: Algo importante en la leche, así como en otros productos, es la diferencia del precio que se le paga al productor y que abona el consumidor. Es abismal. Creo que, de alguna manera, el Gobierno tiene que poner atención en esto.

   “En lechería se ve en forma clara, ya que hubo un incremento muy importante de exportaciones de lácteos, lo cual tonifica el precio, incentiva y daría la impresión que todo está mejor, pero hasta ahora no hay señales claras de que ese aumento de las exportaciones le llegue al productor. Espero que esta coyuntura no termine siendo absorbida por la comercialización y por la industria, donde muchas veces el productor no tiene la forma de transferir los ajustes que existen en el precio”.

   —Las más afectadas son siempre las dos puntas de la cadena: el productor y el consumidor.

   —S: Mirá: La carne hace un coeficiente mensual sobre cuánto se modifica el precio final desde que sale del productor hasta que llega al consumidor final. El promedio está dando cerca del 600 %. Hubo momentos en que se llegó al 1.400 %. Pero siempre la mirada inquisitoria es para el productor. Con el pan sucede lo mismo. ¿Cuánto vale hoy el kilo de trigo? 40 pesos. ¿Y el kilo de pan? 400 pesos.

“Un logro es conseguir algo, sí, pero también lo es evitarlo”

   —¿Cuáles son las fortalezas  y las debilidades de la dirigencia gremial tras el conflicto por la denominada resolución 125 del año 2008?

   —S: Tengo un axioma en ese sentido: Lo que hemos podido hacer en estos años, y no es un tema menor, es abocarnos a evitar. Es lo que nos ha tocado jugar.

   “Un logro es conseguir algo, sí, pero también lo es evitarlo. Hemos trabajado en ese sentido. Puede ser que algún tema en cuando a la comunicación nos esté faltando, aunque luchamos con herramientas inferiores respecto de la política en general, de los comunicadores y de los medios, o que los gobiernos de determinadas características, como el actual, salen a jugar de una manera diferente. Uno de los problemas nuestros es esa falta de elementos de la comunicación”.

La manifestación del campo en 2008 pasó por la Avda. Cabrera.

   —C: No hemos podido cambiar problemas estructurales, porque estamos todos los días tratando de solucionar la urgencia. Es muy claro lo que dice Horacio: Todos miran lo que no se logró, pero nadie observa si hubiéramos podido estar peor, que es lo que se evitó.

   “¿Qué aprendimos desde 2008? Creo que hay un cambio y es positivo: la participación y compromiso del campo en el sector político. Hoy, el productor está más compenetrado o convencido de que tiene que participar para cambiar el destino de las cosas; antes se quedaba mirando detrás de las tranqueras a la espera de que otro lo haga. Hay cambios en este sentido, aunque no en la intensidad que se necesita.

   “Por otro lado, en 2008 tuvimos el acompañamiento de la sociedad en forma multitudinaria, algo que hoy no sucede. Y entiendo que es porque no hemos sabido manejar la comunicación al no capitalizar esa cercanía con la sociedad que hoy, vemos, se volvió a abrir una brecha. También los sucesivos gobiernos ayudaron a que esa distancia se vuelva a generar”.

   Los dirigentes gremiales participaron de reuniones de comisiones de Carbap, en el marco del programa de actividades realizado por la AGA.

   Los trabajos comenzaron este martes 23, en Colón 332, pero en los días siguientes se trabajó en la sede de la Cámara Arbitral de Cereales local.

La convocatoria por los 90 años de Ganaderos: Salaverri (izq.), Chemes (izq.) y Mariano D'Amore, presidente de la AGA.

   El miércoles los directivos recorrieron el puerto de Bahía Blanca y, a la tarde, se reunieron en comisiones específicas. A sala llena, a las 18.30 se presentó el economista Juan Carlos De Pablo, en tanto que luego llegó el turno de la cena de aniversario, a la que asistieron representantes de todas las instituciones de la ciudad, así como el intendente Héctor Gay y el titular del CGPBB, Federico Susbielles. Al cierre, se disfrutó de la actuación del humorista Gato Peters.

   Tras la conferencia de prensa de Chemes, Salaverri y D'Amore, en la mañana de este jueves, con la reunión de consejeros de Carbap concluyeron las actividades del aniversario de la AGA.