Bahía Blanca | Martes, 28 de junio

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“Este resultado es un reflejo del trabajo que hacen las escuelitas”

Juan Ignacio Kokotovic, DT del combinado bahiense de infantiles, destacó lo hecho por los peques en Mendoza.

Gentileza Asociación Bahiense de Sóftbol.

Por Tomás Arribas / tarribas@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa de hoy)   

 

   Las raíces del sóftbol bahiense están fuertes. Ello explica lo ocurrido hace una semana en Mendoza, como también la solidez de un proyecto global que hace tiempo refleja grandiosos logros para el deporte en la ciudad.

   El combinado local de infantiles, integrado por jugadores de Gremio, El Nacional, Liniers, Indios y Bahía Sóftbol, superó un difícil examen en el Torneo Nacional de la especialidad, y no tanto por lo deportivo.

   Aunque, al final del día, los peques obtuvieron el subcampeonato.

   “Este torneo era una nueva propuesta. En realidad hacía muchos años que no se hacía algo tan grande de selecciones infantiles, porque se considera que a esa edad, competir en tan alto nivel tal vez es un poco difícil por la presión que genera en los chicos”, nos cuenta Juan Ignacio Kokotovic, uno de los DT bahienses.

   “A esa edad--agregó--se procura más la formación y el disfrute del juego por sobre los resultados. Para todos, chicos de entre 11 y 13 años, fue la primera vez viviendo la presión de un torneo y la sensación de la competencia a ese nivel”.

   En tal sentido, el rol del cuerpo técnico, integrado también por Juan Carlos Tomaselli, excedió cuestiones técnicas y tácticas, focalizándose en el aspecto psicológico y educativo.

   “El primer partido se vivió con mucho nerviosismo. De hecho, partido por medio alguno se largaba a llorar por no poder soportar la presión. Ahí nosotros tratábamos de calmarlos y tranquilizarlos, algo que también hacían entre ellos”, puntualizó Juan.

   “No deja de ser un juego, pero ese nivel de competencia lógicamente generó presión. Nosotros tratábamos de evitarlo y ahí fue donde importó más la labor de educador y profe, por así decirlo, que el propio técnico de equipo. Creo que pudimos manejar bien esas situaciones”, agregó.

   —¿Eso fue mejorando partido a partido?

   —Sí, muchísimo. Aprendieron a disfrutar y transformar la presión en algo bueno. Perdimos la final por uno y la realidad es que los nenes no querían salir de la cancha. Ahí mostraron un hambre de gloria que nos encantó. Pero creo también eso sirvió para enseñar que cuando se pierde hay que ser buen perdedor y aplaudir al rival.

   “Un par de horas después ya estaban bien y contentos por lo que habían hecho, entendiendo que era muy buen torneo. Hablamos mucho con ellos durante el post, haciendo un seguimiento continuo de su estado de ánimo; si el nene siente frustración por la derrota, tal vez no quiera jugar más y eso es lo que menos queremos”, apuntaló Kokotovic.

   Lo ocurrido en Mendoza no es más que un reflejo del grandioso momento que vive el deporte en la ciudad, cuyos últimos galardones lo sitúan entre las grandes potencias del país.

   “Hace muchos años se están haciendo grandes trabajos en las categorías formativas. Está a la vista que eso se refleja en mayores, porque los mismos jugadores de Primera somos los entrenadores de los menores”, explicó Juan.

   “Todos los clubes aportan enormemente con las escuelitas. Liniers tal vez es el gran semillero, con Jorge Tomaselli a la cabeza, el entrenador de infantiles de hace muchos años, pero todos aportan; tanto El Nacional, Gremio, Bahía Sóftbol e Indios, como también Panteras, que es un club nuevo.

   "Este resultado es un reflejo del muy buen laburo que hacen todas las escuelitas de Bahía con la formación de chicos”, cerró.