Bahía Blanca | Lunes, 27 de junio

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Agroindustria: la falta de gasoil coincide con los commodities por las nubes y valores exportables históricos

El escenario no podría ser peor para la cadena que participa en la producción. En estos primeros 5 meses, el sector cereales y oleaginosas ingresó al país U$S 15.329 millones.

Los contrastes del sector agropecuario. / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva. y Archivo LN.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   Problemas logísticos porque no se puede transportar lo cosechado de los campos por la falta de combustible para los camiones.

   Se priorizan fletes cortos, ya que los camioneros temen hacer fletes largos al puerto de Rosario y no poder volver.

   Incrementos de costos, porque ante la escasez se vende el gasoil blue (léase al combustible que se comercializa por encima del precio oficial).

   Impacto en quienes trabajan en estos eslabones, como contratistas y productores perdiendo tiempo y dinero, esperando días o viajando decenas de kilómetros para conseguir combustible.

   Transportistas ocupando días enteros en una cola de una estación de servicio a la espera de cargar combustible, justo en la época que más trabajan en el año.

   Múltiples impactos negativos aquí, ya que productores, contratistas y camioneros de Uruguay, Paraguay y Brasil no están sufriendo.

   Es la enumeración de los inconvenientes que está atravesando la agroindustria argentina por el faltante de combustible que involucra a productores, contratistas y camioneros.

   La producción se ve notoriamente afectada, en el mismo momento de la coincidencia con valores exportables históricos.

   Estas son algunas de las conclusiones que aparecen en el informe trimestral, sobre la participación del Estado en la renta agrícola, de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Los precios del mundo

   La suba de precios internacionales no sólo generó un mayor aporte fiscal, sino también un mayor ingreso de dólares.

   En los primeros 5 meses del corriente año, el sector cereales y oleaginosas aportó al país 15.329 millones de dólares por exportaciones, lo que representa un récord histórico de ingreso de divisas.

   “Con estos números se puede apreciar que una suba de precios de los granos no sólo beneficia a la producción agropecuaria, sino que también el Estado recauda más e ingresan más dólares al país”, agrega Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

   “Mientras más divisas ingresen al país es mejor para toda la economía, ya que se disponen de más dólares para importar gas y combustibles, por ejemplo”, dijo.

   “Además, mientras más valga la producción, más actividad económica se genera, en particular en los pueblos y ciudades del interior productivo”, contó.

   “La suma de actividades significa más movimiento para todos los sectores económicos, no sólo el campo”, aseguró Pisani Claro.

   Por su parte, por cada 100 pesos de renta que genera una hectárea promedio, $ 61,50 se va hoy en impuestos. Así lo precisó David Miazzo, economista jefe de la FADA.

   El índice de junio es 3,4 puntos porcentuales más bajo que el registrado en marzo: 64,9 % a 61,5 %.

   Esto se da principalmente por la suba de precios y, también, por un leve incremento de los rendimientos considerados, ya que los impactos de la sequía fueron menores de los que se estimaban.

David Miazzo, economista jefe de la FADA.

   “Aunque bajó la participación del Estado en la renta agrícola, igualmente la recaudación fiscal aumentó, porque la cantidad de impuestos en pesos que pagó una hectárea promedio aumentó”, afirma Miazzo.

—En el caso de soja, los impuestos nacionales —que paga una hectárea— pasaron de $ 74.250 a 89.986 pesos.

—En maíz, de $ 45.316 a $ 54.480.

—En trigo, de $ 26.209 a $ 38.069.

—En girasol de $ 22.306 a $ 42.693.

El tipo de cambio

   En los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 26,7 %, pasando de $ 94,86 por dólar a $ 120,16, mientras que la inflación en el mismo período fue del 60 %.

   En términos de tipo de cambio real, descontando los efectos de la inflación, en los últimos 12 meses cayó un 21 %.

   “¿Qué significa? Que el tipo de cambio se ha atrasado respecto a la inflación, incrementando los costos de producción al medirlos en dólares”, advirtió Miazzo.

   “Es un escenario malo para cualquier actividad exportadora”, añadió.

   “Para poner un ejemplo: el costo de la cosecha se incrementó un 83 %, en pesos, en los últimos 12 meses, mientras que el tipo de cambio oficial sólo subió 26,7 %”, explicó.

   También sostuvo que esto significa que el costo de la cosecha se incrementó un 44,5 % en dólares.

   “Algo parecido pasa con el resto de las labores y los fletes”, dijo.

“Es la consecuencia típica de los procesos de atraso cambiario. Los costos en pesos comienzan a encarecerse al medirlos en dólares”, comentó Pisani Claro.

   “En cuanto a los costos de insumos, los fertilizantes son los que vienen presentando mayores subas en dólares desde principios de 2021”, comentó Natalia Ariño, economista de FADA.

   “Los aumentos en dólares van desde el 73,6 % hasta el 97,1 %, según los distintos productos”, agregó.

   Si se analiza la estructura de costos de los cultivos de acuerdo a la moneda en la que están expresados, se puede identificar que un 54 % de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados; aunque, si se considera el costo de la tierra, llega a representar el 66 %.

   En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados —de acuerdo con el informe de la FADA— ascienden al 56 % de la estructura, mientras que, si se considera el costo de la tierra, los costos dolarizados ascienden al 63 %.

   “El costo de producir se ha incrementado sustancialmente en dólares durante el último año”, comentó Miazzo.

   “Si tomamos el promedio de los cuatro cultivos considerados, hoy cuesta un 37,9 % más en dólares que el año pasado, con el mayor aumento dado en trigo: 50,1 %”, aseguró.

   “Si se compara con el año 2008, por tomar otro período de precios internacionales altos, los costos actuales son un 56,8 % más altos en dólares corrientes, para el promedio ponderado de los cuatro cultivos”, indicó el economista jefe de la FADA.

¿Qué rumbo toman los impuestos?

   El informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) también analiza —en detalle— los cultivos y muestra que la participación del Estado en la soja es del 68,4 %; en maíz, 53,9 %; en trigo, 50,4 % y girasol, 44,8 %.

   La carga impositiva está compuesta por impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Los impuestos nacionales —no coparticipables— representan el 66,8 % del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. Se componen, principalmente, de los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

   Las tributaciones nacionales coparticipables entre la Nación y las provincias representan el 27,8 %. En este caso, está —principalmente— el impuesto a las ganancias y los saldos técnicos de IVA.

   Las provincias reciben parte del 27,8 % como coparticipación y, también, recaudan diversos impuestos.

   En este índice se consideran el impuesto inmobiliario rural, el impuesto a los sellos y el impuesto a los ingresos brutos, con una alícuota reducida, ya que ni Córdoba ni Santa Fe, por ejemplo, cobran este impuesto. Así, los impuestos provinciales son el 4,9 % de los impuestos totales.

   Los municipales representan el 0,5 % de los impuestos en el Índice FADA de promedio nacional. El componente central son las tasas viales o las guías cerealeras, de acuerdo a la provincia.

   En cuanto a los índices provinciales, Córdoba registra un 62,3 %; Buenos Aires, 59,6 %; Santa Fe, 59,7 %; La Pampa, 59,8 %; Entre Ríos, 64,1 % y San Luis, 62,5 %.

   Los impuestos provinciales presentan divergencias.

   En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos.

   En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes alícuotas; y en Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta. Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras.

   Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local y, del mismo modo, San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

¿Cómo se calcula el índice FADA?

—La renta es lo que vale la producción menos los costos; en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle los costos de producción, comercialización y transporte al valor de la producción a precios internacionales.

—Así, por ejemplo, si suben los costos, la renta baja y el indicador sube. Y, si bajan los precios, baja el valor de la producción, se reduce la renta y, nuevamente, aumenta el índice FADA.

—La producción y costos de la hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol y ponderándolos por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional.

—Así, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción después de impuestos, la renta de la tierra y la participación del Estado.