Bahía Blanca | Sabado, 02 de julio

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El Estado ya casi no aplica Sputnik y el laboratorio argentino hoy no está produciendo dosis

La última adquisición de vacunas rusas fue en noviembre del año pasado. Richmond informó que la elaboración se encuentra en pausa.

Foto: La Nación

   El laboratorio argentino que entregaría las dosis de Sputnik V pendientes del contrato oficial con una empresa rusa puso en pausa ese proyecto con la terminación de los últimos 1,4 millones de unidades y se concentra, ahora, en un hub regional para vacunas de distintas plataformas en Pilar con otras compañías. 

   Desde noviembre, el Estado no volvió a solicitar ese producto. Con la llegada de las vacunas de Moderna y Pfizer el país recibió el 68 % de los 30 millones de dosis acordadas con Rusia por una ampliación del contrato; más de la mitad fue el primer componente. Para esa fecha, también cae la aplicación de la vacuna rusa.

   La última entrega de Laboratorios Richmond al Ministerio de Salud de la Nación ocurrió el 26 de noviembre, de acuerdo con las actas de recepción de vacunas para COVID-19. Fueron 608.000 dosis, entre 455.250 del primer componente y 152.750, del segundo. Desde la empresa, informaron que hoy no se están produciendo dosis con Rusia.

   En febrero pasado, tras el regreso de la comitiva presidencial de Rusia, la cartera sanitaria nacional anunció que suspendía la compra de vacunas a Moscú.

   Con la autorización de la Anmat para que Richmond comercialice la vacuna, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, anticipó en Casa Rosada sobre el laboratorio local: “Va a tener un rol fundamental en la provisión y la formulación de las vacunas que nos restan llegar para poder distribuirlas no solo en la Argentina, sino también la posibilidad de exportarlas. Estamos trabajando para planificar el cronograma en función de las necesidades de la Argentina”.

   Faltaba, también, que el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por su sigla en inglés) terminara de presentar la documentación que la Organización Mundial de la Salud (OMS) requiere para incorporar un producto a una lista de uso de emergencia tras evaluar sus condiciones de producción. En el caso de Sputnik V, la información estaba incompleta y el proceso no avanzó ya antes de que comenzara la guerra contra Ucrania. Quedar fuera de esa lista de la OMS impedía el ingreso de argentinos a los países que adhirieron al proceso de evaluación del organismo mundial.

   Marcelo Figueiras, presidente de Richmond, señaló que la compañía entregó la cantidad de dosis solicitadas, que hay un stock de seguridad en frío para cuando el Ministerio de Salud decida utilizarlas y que, con Rusia, “hoy no se está produciendo”.

   Indicó que avanzan también con otras empresas en una nueva planta. “No abandonamos COVID –aclaró el empresario–. El principal objetivo de la planta va a ser la biotecnología, con vacunas de varias plataformas y entre las que van a estar las de COVID, dentro de una gama de productos que se puedan producir ahí. Hoy no se está produciendo [Sputnik], se tiene un stock, se está haciendo transferencia de tecnología y se está trabajando con otras compañías en un hub de vacunas regional multiplataforma”.

   Una fuente del sector planteó que la participación en el acuerdo con Rusia no habría sido el esperado en términos de ingresos. “Bajaron los índices de rentabilidad del laboratorio, sobre todo por la falta de poder de negociación”, indicó.

   Figueiras, en tanto, definió la intervención de Richmond en la adquisición de vacunas para COVID como “un aporte” y destacó haber sido parte “de la épica”, como así también poder “acudir al mercado de capitales con más de 70 inversores privados y públicos para reunir casi 100 millones de dólares para la construcción de una planta de biotecnología”.

Marcelo Figueiras, Carla Vizzotti y Cecilia Nicolini

 

   Ante la consulta al Ministerio de Salud de la Nación sobre la tendencia en el Nomivac al aumento del uso de Moderna y Pfizer por sobre Sputnik V, Sinopharm, y AstraZeneca que coincide con el inicio de la etapa de refuerzos y la ola impulsada por las variantes delta y ómicron en el verano pasado, respondieron: “Nos basamos en los lineamientos publicados”.

   “Hay un stock de seguridad de 1,4 millones de dosis [de Sputnik] a pedido para los planes de refuerzo”, explicó Figueiras. Esas dosis, según continuó, están conservadas en Andreani, que también es operador logístico para la campaña de vacunación nacional. “Si el ministerio las solicita, están disponibles”, agregó. Su fecha de vencimiento es octubre. El Estado las abonará, según dijo el empresario, contra su entrega.

   En su respuesta al Senado, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, puso por escrito que la cartera sanitaria nacional estaba haciendo “gestiones” por las dosis pendientes.

   “El Ministerio de Salud informa que no considera un refuerzo de vacunación obligado a la ciudadanía y residentes por la no aprobación de la vacuna Sputnik en el orden internacional y, por lo tanto, no es necesario estimar costo”, se precisó. (La Nación)