Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Martiniano Montero: “Estas oportunidades te marcan que hay que seguir dándolo todo”

El nadador bahiense, de UNO Bahía Club, cuenta los días para su participación en los Juegos Suramericanos Juveniles.

Fotos: Emmanuel Briane- La Nueva.

Por Tomás Arribas / tarribas@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa de hoy)

 

   Trabajo duro y férrea determinación. Bajo esa fórmula, el joven nadador bahiense Martiniano Montero (18) continúa alimentando a diario el sueño de trascender alto en el deporte.

   Como lo indicó en su momento, cuando se tuteó con el logro supremo en 2019, la fortaleza mental es la condición innegociable para mantenerse enfocado en los objetivos propuestos y darlo todo, y puede que más, en cada jornada de entrenamiento.

   La agenda de turno sitúa al atleta surgido en UNO Bahía Club ante otro reto deportivo mayúsculo: nada menos que los Juegos Suramericanos de la Juventud 2022, a disputarse desde el 27 de abril en Rosario.

   Otra oportunidad de portar la albiceleste en una cita continental y dejar su nombre grabado como lo hiciera en aquel certamen juvenil de Chile, tras la obtención del Oro en los 50 metros mariposa, con marca récord inclusive.

   Y, ¿por qué, no?, el trampolín para encausarse decididamente en el soñado trayecto olímpico rumbo a París 2024; algo que, por ahora, continúa lejos.

   “La motivación que te genera poder representar a la Selección, que te llamen y tengan en cuenta, ayuda mucho en el día a día con los entrenamientos. Genera algo de presión obviamente, pero presión positiva para encarar de la mejor forma este largo camino”, expresó Montero.

   “Un sueño es siempre un sueño—agregó--. No pierdo la ilusión de representar al país en algún Juego Olímpico. Siempre será mi meta. En 2019 pude hacer un récord y conseguir la medalla de Oro con una marca increíble. Por suerte hace poco pude bajarla, lo que marca que venimos haciendo las cosas bien”.

   En su mente no hay obstáculos. Cada jornada implica darlo todo, como si fuese el último día. De otra forma, indica Martiniano, alumno del primer año de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Nacional del Sur, no sería posible nada de lo imaginado.

   Sí hubo que atravesar un duro contratiempo hace algunos meses, con la inesperada irrupción de la pandemia que, en un principio, pareció derrumbar la ilusión y ponerle fin al exitoso camino competitivo iniciado hace unos años.

   “Fue muy dura, nos frenó muchísimo a todos los deportistas. Y en una disciplina tan aeróbica y exigente físicamente, el parate se reflejó mucho más. Las medidas tomadas en su momento no nos ayudaron en nada, teníamos que entrenar en casa intentando simular el desgaste físico propio de una pileta. Fue realmente imposible”, explicó.

   “Para tratar de mantenernos tuvimos que hacer rutinas a la que no estábamos acostumbrados, que no servían para replicar la real exigencia y la que tampoco disfrutábamos. Nosotros queríamos estar en la pileta, entrenando juntos y como se hace siempre. Fue muy difícil de sobrellevar todo ese tiempo sin nadar”, argumentó.

   —¿Cuánto costó la vuelta a la rutina?

   —Muchísimo. Al principio se veía muy claramente cómo habíamos perdido el ritmo y el estado general para nadar como lo hacíamos. Hubo que empezar de cero prácticamente.

   —¿Eso apagó un poco la ilusión?

   —Realmente sí. En ese momento yo formaba parte de un proyecto llamado YOG 2022, con vistas a los Juegos Olímpicos de la Juventud, que al aplazarse cuatro años me dejó afuera por la edad (NdeR: se mantendrá la sede de Dakar, pero será en 2026). Eso fue un golpe muy grande anímicamente y difícil de sobrellevar, porque, como decía antes, la motivación es el principal motor para este deporte.

Barajar y dar de nuevo

   El comenzar de cero, como describió Martiniano, motivó un replanteamiento general de su vida. Allí incidió, no solo el efecto pandémico, sino el ciclo propio de la edad y el considerable desgaste de una práctica deportiva tan demandante.

   “El año pasado decidí tomarme un poco más tranquilo la natación. Era mi último año de secundaria y decidí vivir otras cosas, además que también tenía la necesidad de descansar un poco la mente, porque este nivel es muy exigente. Cada entrenamiento implica sufrir, sino no se puede mejorar”, comentó.

   Así y todo, en esos tiempos de turbulencia mental, todavía afloraba el espíritu competitivo; el potencial exhibido le indicaba a Montero que todavía había cosas por hacer en la natación.

   “En enero planeamos con mi entrenador, Martín Sotille, un buen proyecto para llegar de la mejor forma posible al Campeonato Nacional. Creemos que no fue la mejor preparación, porque faltó tiempo, pero aún así logramos mejorar mis marcas personales. Eso me dejó entre los mejores del país y me permitió seguir integrando la Selección. En el Nacional, disputado en Parque Roca, cumplí el objetivo y pude clasificar, no solo a los Juegos, sino también al Mundial Juvenil”, detalló, Montero, quien viajará a Rosario el próximo 24 a concentrar con el seleccionado.

   "Esto me dio a entender que puedo y que si me lo planteo todavía es posible. Había perdido mucho la motivación, pero estas oportunidades te marcan que hay que seguir dándolo todo y proyectando siempre hacia arriba, planteándose objetivos a corto plazo para mejorar a paso firme. Eso es lo importante. no estar estancado", subrayó.