Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Es bahiense y trabaja para las selecciones de cricket de Italia y Alemania

Luca Maccagno es kinesiólogo y también juega al rugby en el segundo equipo de Barcelona (España).

Luca, primero entre los arrodillados desde la derecha, con el plantel de Italia. Fotos: gentileza Luca Maccagno.

Por Ricardo Sbrana - rsbrana@lanueva.com

(Nota de la edición impresa)

   Luca Maccagno se fue de nuestra ciudad, su ciudad natal, con el impulso interior de emular a su papá: quería probarse al rugby en alguna liga acorde a sus posibilidades en Europa. Hoy algo común en muchos deportistas jóvenes que miden su techo y tientan al destino. Nunca se sabe.

   Roberto, cordobés de nacimiento, había saltado de Jockey de Córdoba directo al Cesena Rugby Club, donde jugó las temporadas 1991-92. En cambio Luca lo intentó a principios de 2019. Se le abrió una puerta en Bélgica. Donde encontró un rugby de segundo orden y comenzó a proyectarse como kinesiólogo.

   "En el verano 2018-19 estaba terminando de estudiar Kinesiología y siempre había querido jugar en algún club en Europa. Mi viejo (Roberto) jugó en Italia y siempre quise copiar lo que él hizo, vivir esa experiencia. Empecé a mandar currículums a España y a otros países. Hablé con varios agentes, hasta que un día, en julio de 2019, conseguí un contrato en Bélgica", contó Luca.

   Allá vistió la dorsal amarilla de Dendermonde RC, donde llegó a compartir equipo con otro bahiense que iba tras un mismo objetivo, Matías Chiuccariello (jugador de Universitario). La campaña iban bien, hasta que irrumpió la pandemia de Covid-19.

Luca fue jugador de Argentino y del seleccionado mayor de la Unión de Rugby del Sur que ascendió en 2015.

   "Una lástima porque estábamos para salir campeones... Para no perder el tiempo lo único que hice en Bélgica fue trabajar y trabajar, hasta que volvimos a entrenar. Pero por el mismo tema de la pandemia el segundo año (2020) se hizo un poco difícil porque si surgía algún positivo el partido se cancelaba. O había un rebrote y todo volvía para atrás. El segundo año fue medio difícil y no se pudo jugar mucho. Me iba a quedar un tercer año en Bélgica si lograba trabajar de lo mío. Pero no lo vi posible, como tampoco quedarme a vivir", recordó.

   Al no poder homologar su título de kinesiólogo  en suelo belga, Maccagno se instaló en Barcelona.

   "En España sabía que podía seguir jugando al rugby. Tenía un contacto para jugar en el Barcelona y él me presentó con el grupo. Arranqué a jugar ahí, en el segundo equipo. Y también hice contacto como para trabajar de fisio. Con esa labor hice algunos contactos con el chico que me dio el trabajo y algunos clientes que iban. Hasta que un día el dueño de la clínica donde trabajaba me preguntó si me interesaba viajar con la selección de cricket de España a un torneo. Necesitaba trabajar y por supuesto que acepté", agregó.

Maccagno, primero desde la izquierda (arrodillado), con la selección de España con la que se lanzó al mundo del cricket.

   "Fui al torneo, salió todo bárbaro y me volvieron a llamar dos o tres veces más. Pero pagaban más o menos. En uno de esos torneos atendí a dos jugadores del cricket de Italia. Se ve que hablaron con su manager y me ofrecieron acompañarlos a un torneo la semana siguiente. Como el pago era mucho mejor, ni lo dudé. De ahí en más arranqué a trabajar con Italia. Que por lo que me explicaron, es una selección federada y bancada por el gobierno. Está en otro nivel", agregó.

No tiene techo

   De origen británico, al cricket se juega en nuestro país desde la llegada de los propios ingleses. Un legado cultural que persiste en clubes tradicionales de Buenos Aires. los que su vez componen la Asociación de Cricket Argentino.

   "Es un deporte muy practicado en las colonias inglesas como Nueva Zelanda y Australia y obviamente en la misma Inglaterra. Pero se juega en pocos países de Europa por caso Holanda, Italia, Alemania, España. Y es masivo en países que fueron o tuvieron colonias inglesas como India, Irán, Pakistán, Irak", dijo Maccagno.

En acción: Luca en plena tarea durante un descanso para España, en medio de un torneo.

   Tiene puntos en común con el sóftbol, por ser un juego de pelota y bate a cancha abierto.

   "Está buenísimo, se vive muy parecido al rugby en cuenta a cohesión de grupo. Conocí buenos grupos de gente tanto España como Italia. Ellos valoran mucho lo que es tener un fisio en el equipo, me lo dicen permanentemente. Sienten la diferencia entre los torneos que voy y los que no voy. A ellos les encanta que haya un fisio y puedan consultar problemas, dudas, entender qué les pasa con su cuerpo por qué les duele tanto esto o lo otro, cuál es el mecanismo de la lesión que están teniendo porque por ahí tienen algo lumbar y no se caen. También les explico un poco eso", agregó.

   El bahiense, ex jugador de rugby de Argentino y de los seleccionados de la Unión de Rugby del Sur, está muy enfocado en su vínculo laboral con la selección de Italia.

   "A los jugadores les hice un plan de prevención de lesiones. Les hago un seguimiento, porque tengo ya las fechas de lo que vamos a jugar este año. Yo no voy a Italia a verlos en sus clubes sino que cuando hay una ventana con la selección en alguna parte del mundo, ahí nos encontramos todos. Y ahí lo que hago son tratamientos a corto plazo: masajes, estiramientos y trato las lesiones que se pueden resolver en ese corto plazo. Porque los torneos son intensos, capaz que duran diez días y hay siete partidos, con algunos de descanso", explicó.

Junto con los compañeros argentinos en el equipo de rugby de Barcelona.

   "Siempre quise estar a la altura. Por ejemplo, ver de qué forma podía mejorar la comunicación con entrenadores, jugadores y equipo en general. Siempre debe haber un feedback entre el fisio y el coach en cuanto a estar al tanto de los problema en el equipo, cómo se siente cada jugador y si está preparado para el próximo partido. Los torneos de cricket son intensos y los físicos de los jugadores pueden cambiar muy rápido. El problema es que son siempre los mismos movimientos y los tejidos se cargan mucho, no están acostumbrados a esas cargas tan intensas en tan poco tiempo. Se cargan y se lesionan por exigencia", agregó.

   Al mismo tiempo que se desempeñó con Italia le surgió más trabajo… Con Alemania.

   "Tuve la oportunidad de que me convocaran, en febrero de este año. Fuimos a Omán para jugar por la clasificación al Mundial de Australia. Ellos no entraron pero jugaron contra equipos súper profesionales", recordó.

   A Maccagno, de 28 años, la actividad le permite conocer lugares que nunca pensó llegaría a conocer.

Luca también trabaja para la selección de Alemania: vieron su trabajo y lo convocaron.

   "Este año las fechas con Italia las tengo. En junio voy a Uganda, en julio a Finlandia y en agosto a Jersey, una isla al norte de Francia. Y después iré a ayudar al cricket de Alemania en junio. Será un verano europeo bastante apretado. Estoy viviendo una experiencia que vale un montón", concluyó.

Respetar el semáforo

   Maccagno contó que a medida que va adquiriendo experiencia, vuelca algunas ideas para mejorar en su desempeño.

    Mientras trabajó de manera circunstancial con la selección alemana, puso en práctica un método original y efectivo para mejorar la comunicación con el cuerpo técnico.

   "Estando con Alemania y para mejorar el feedback con el entrenador, se me ocurrió armar un Excel en Google Drive con la lista de los jugadores del plantel. Cada jugador tiene su historia clínica y una luz. Y al lado un semáforo, verde, amarillo, rojo. Luego sumé el color naranja y un verde tirando a amarillo, como para ser más específico. Si están en luz verde pueden jugar, si están en amarillo hay que tener cuidado con ese jugador y si está en rojo, directamente out. A medida que se va actualizando, el coach también lo puede ir viendo a través de la web. Establecimos que tanto a la noche como a la mañana el técnico puede verificar el estado de los para el partido de la tarde. Lo probé con Alemania y anduvo muy bien. Ahora lo implementaré con Italia”, contó Luca.