Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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"Me vaya bien o mal, siento que los Juegos me van a dejar algo muy bueno”, dijo Iara Villalba

La nadadora será otra de las almas bahienses en los Juegos Suramericanos Juveniles de Rosario 2022.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Tomás Arribas - tarribas@lanueva.com

   El sueño continúa latente y siendo el motor de sus días. Aunque atrás quedaron meses difíciles para la joven nadadora Iara Villalba (17), encargada de portar la bandera bahiense en los Juegos Suramericanos Juveniles de Rosario 2022.

   En el camino previo, al igual que le sucedió a su compatriota Martiniano Montero, la representante de Olimpo tuvo que atravesar cuantiosos momentos de frustración y replanteos de vida.

   La imposibilidad de competir en una cita internacional como los Juegos Olímpicos de la Juventud (se aplazó por el Coronavirus y la dejó fuera del rango de edad) desmoronó por completo sus esperanzas.

   Allí, asegura Iara, comenzó el principio del fin con la natación, práctica a la que llegó por prescripción médica con apenas 6 meses para impedir complicaciones de salud, pero que casi consume el 100% de su atención diaria.

   “Tuve un bajón muy grande, estuve una semana llorando. Acá se terminó, me dije. Siendo una chance tan grande, que se vaya así tan de golpe y por algo que vos no podés controlar, fue algo muy fuerte y duro para la cabeza. Eso nos afectó a todos. Por eso ahora aprecio cada oportunidad competitiva que surge, de cualquier tipo, porque uno nunca sabe qué puede llegar a pasar”, asegura la joven de 17 años, estudiante del último año de la Escuela Superior Normal de la UNS.

   La extensa inactividad en el agua, como consecuencia del coronavirus, atentó su ilusión deportiva pero también dejó una enseñanza aplicable a la vida misma.

   “El sueño sigue latente. Con el tiempo te vas aferrando más a lo que tenés enfrente y enfocando de lleno en eso. Proyectar tanto o tan arriba, y no centrarse en las cosas del momento, fue algo que me detuvo mucho y que me hizo muy mal en pandemia. Ahora  me preocupo por el corto plazo, así siento que tengo más oportunidades de llegar en algún momento”, puntualizó Villalba, quien en la cita de Rosario competirá en los 100 y 200 metros Pecho.

   —¿Cómo pasaste la pandemia?

   —El principio fue bastante duro. Había empezado a entrenar en Pelopincho y haciendo gimnasio desde mi casa, pero nada que ver con lo que necesitamos. Pero no quedó otra que aprender a hacerlo. Era eso o nada. Los nadadores no somos como los futbolistas que tienen la pelota y pueden ejercitar de alguna forma. Nosotros necesitamos sí o sí el agua. Y al no tener la pileta se perdió todo prácticamente.

   —¿Y cómo fue la vuelta?

   —El primer día que pudimos estar en el agua fue una sensación increíble, aunque costó muchísimo la readaptación; estuve más de un año para poder hacer las mejores marcas o sentirme con oportunidad de algo.

   “El proceso de recuperación fue muy agotador, física y mentalmente. A torneo que iba, o mismo en los entrenamientos, me decía ‘¡Che, no llego más!’. Era algo que me bajoneó mucho”, puntualizó.

   En esos momentos de constante frustración y de querer tirar la toalla, destaca Villalba la labor de su entrenador, Agustín Giménez.

   “Era una constante, tirarme a la pileta y frustrarme. Pero Agus fue el gran responsable que yo siga acá y que lo vuelva a intentar una y otra vez. Salía de la pileta con ganas de largarlo todo, pero él me hablaba y me convencía que se podía, que era cuestión de volverlo a intentar. Siempre confié plenamente en él y por eso acá estoy”, aseguró.

La previa de los Juegos

   Lo ocurrido en febrero, en el Campeonato Argentino que le otorgó el boleto a tan importante convocatoria deportiva como lo será Rosario 2022, fue bisagra.

   “Fue una experiencia distinta, ya que pude participar en dos categorías y medirme con los mayores. Una fue como la final argentina y otra exclusivamente en mi categoría. Y gracias a haber ganado 100 y 200 metros Pecho pude clasificar a los Juegos”, detalló Iara.

   “Creo que en la preparación, o incluso antes, cuando me había acercado mucho a mis tiempos, se reavivó la ilusión. El incentivo que te dan este tipo de oportunidades te llevan a hacer cosas que nunca te hubieses imaginado”, destacó.

   —¿Qué significa lo que se viene?

   —En lo personal significa mucho. Es mi último año de secundaria y yo siempre pensé que después de esa etapa se terminaba la natación competitiva. Si no había ningún torneo importante o algo que te marque algo más a futuro, yo creía que este año me olvidaba de la natación. Pero Rosario me marcó que hay que seguir intentándolo.

   “Me veo con chances. El sábado pasado competí en la ciudad y anduve muy bien con mis marcas personales. Me vaya bien o mal, siento que los juegos me dejarán algo muy bueno para el futuro", cerró Villalba.