Bahía Blanca | Lunes, 08 de agosto

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“¿Dónde estás?”, el grupo de Facebook que reencuentra gente con miles de historias

Con más de 822 mil miembros, la comunidad online se encargó de resolver más de 15 mil búsquedas en 7 años.

Foto: Archivo La Nueva.

Valentina Manfrin / vmanfrin@lanueva.com

   Un abogado que vive en Chile fue raptado de Argentina por su padre cuando tenía 5 años. Nunca volvió a ver a su mamá y no conseguía pistas con los datos que tenía en su partida de nacimiento. Pidió ayuda en un grupo de Facebook cuyos miembros, tras descubrir que el apellido materno estaba mal escrito, dieron con una dirección en Bahía Blanca. Luego de décadas, recientemente pudo volver a hablar con ella.

   Como esta, miles de historias fueron publicadas y resueltas en el grupo de Facebook “DONDE ESTAS?”, que desde su creación el 17 de enero de 2015 se encarga de encontrar a familiares o amigos que perdieron contacto con el pasar de los años.

   “Este grupo tiene como único objetivo el de ayudar solidariamente (sin fines de lucro) en la búsqueda de ese ser querido del que por ciertas circunstancias de la vida no sabés nada de él” se lee en la pestaña de información.

   Nadie sabe el número exacto de casos resueltos, pero estiman que fueron alrededor de 15 mil. Con una comunidad de más de 822 mil usuarios, son 24 los administradores que se encargan de “tomar” los casos que creen poder resolver.


Foto de portada de "DONDE ESTAS?" en Facebook.

   Una de ellos es Victoria Aman, que vive en Bahía Blanca pero es oriunda de Médanos, su “lugar en el mundo”, le dijo a La Nueva. mientras contaba qué es lo que hace en su rol como administradora del grupo que encuentra y reencuentra seres queridos.

   Victoria, de 50 años, con tres hijos, se define como “una detective frustrada”. Se unió a “DÓNDE ESTÁS?” a meses de la creación del grupo, a principios de 2015, porque por ese entonces había notado que tenía una “habilidad innata” para resolver estos casos con su computadora.

   Por su asidua actividad resaltó enseguida entre los comentaristas del grupo, que en ese momento contaba con alrededor de dos mil miembros, y los creadores –cordobeses– le propusieron formar parte de su equipo.

A la izquierda, Victoria Aman. Foto: Facebook.

   Con los años, la comunidad que busca seres queridos no paró de crecer y se convirtió en un ejemplo evidente del poder que tienen las redes sociales para influir en la “vida real”, más allá de las pantallas.

   En el grupo se publican dos tipos de casos: “búsquedas de familiares que perdieron contacto y también búsquedas de origen”, detalló Victoria.

   “Cada uno de los administradores hacemos, por lo menos, una búsqueda diaria”, contó. Reconoció que le gustaría poder ayudar a más personas, pero “no puedo dedicarme full a esto”, porque tiene otro trabajo como administrativa y las búsquedas son voluntarias.

   “No tenemos apoyo de nada, todo lo hacemos con nuestra computadora y nuestra cabeza. Nunca quisimos buscar ayuda del Estado para no politizar”, dijo. Y opinó que “hubiese sido bueno que se creara una ONG con esto, porque se podría ayudar muchísimo más”.

   Aman contó que son miles las personas que publican su historia por día y reconoció que los administradores solo alcanzan a ayudar a una parte minoritaria.

   La razón suele ser que el algoritmo de Facebook elige mostrar “más arriba” a determinadas publicaciones en función de su repercusión: mientras más interacciones tenga el posteo, más gente lo verá. A eso se deben los comentarios con puntos suspensivos, usuales en esa red social. Las historias que no alcanzan la repercusión suficiente, entonces, pueden pasar desapercibidas.

   Pero también es habitual que la misma comunidad resuelva las búsquedas por sí sola. “Al ser tantos miembros, siempre hay alguien de la zona del caso” que lo comparte y colabora con aquella persona que perdió a su amigo o familiar, explicó la bahiense.

¿Cómo hace un administrador para resolver casos?

   “Son métodos que fuimos buscando nosotros”, señaló Victoria. Explicó que el método se selecciona en base a la información que se detalla en las publicaciones. Suelen usar buscadores online que almacenan datos públicos de los ciudadanos, como aquellos en que se ingresa el nombre de la persona y aparece su DNI, o también el padrón de jubilados de PAMI que detalla en qué localidad cobran sus afiliados.

   Además, mencionó que hace algunos años los administradores costean una base de datos privada con la que obtienen más información. “Lo pagamos de nuestro bolsillo. No solo no recibimos dinero, sino que lo ponemos” resaltó.

   “Lo que nos haría muy buena falta, que hemos pedido a varios políticos sin nada a cambio y nunca nos han ayudado, es un padrón actualizado. No estamos pidiendo mucho”, reclamó en ese sentido.

   “Cuando sale una búsqueda, el que cree que puede ayudarlo, lo ayuda”, dijo Victoria sobre la forma en que se reparten los casos. Y agregó que “muchas búsquedas se han encontrado por compartir. Al ser tantos miembros, siempre hay alguien de la zona del caso”.

   Aman aclaró que a la hora de “agarrar” casos, los administradores no distinguen geográficamente. “Agarramos búsquedas de todo el país, pero cuando surgen en la zona trato de agarrarlas yo”, dijo. “Acá en el sur estoy yo sola. Hay una chica en Pigüé, que es cerca. Pero hay muchos en Córdoba, Entre Ríos, Paraná, Misiones…”.

   Hay casos de todos lados, dijo Victoria. De Bahía Blanca y la zona ha resuelto varios, “por ejemplo de Pedro Luro o Viedma”.

Las búsquedas resueltas

   Una de las historias que más conmovieron a Aman es la de Oscar y Raúl, dos hermanos que fueron separados de niños y volvieron a verse 60 años después, con ayuda de “DONDE ESTAS?”. El hombre buscado estaba viviendo en la calle y había recibido maltratos. “Tenemos algunas historias que por una u otra razón no podemos olvidar”, escribió la administradora en Facebook, con motivo del aniversario del grupo.

   Cuando se averigua el paradero una persona, se hace una publicación en el subgrupo que tiene de nombre “Búsquedas resueltas Donde estas?”. Allí, usuarios narran el desenlace de las miles de historias en las que intervino esa comunidad.

   “Como antes no había internet, perdías contacto y no tenías forma de volver para comunicarte”, explicó la administradora, en relación a los casos más comunes. “Pero también tenemos muchas búsquedas de origen: personas que fueron apropiadas, pasadas por adoptadas y en realidad no lo fueron y que están buscando a su familia biológica y no tienen datos”, agregó.

   Y aclaró que “no es nada más de la época de la dictadura, como uno podría pensar. Hay casos del año 40 hasta el día de hoy”.

   Además, señaló que muchas veces se presentan casos de adopciones legales, en los que “no podemos pasarle datos a la familia que lo dio en adopción, pero sí podemos pasarle los datos de su familia biológica a los hijos adoptados”.

   Remarcó que es un trabajo arduo, pero se siente orgullosa por lo que hacen. “Por ahí pensás ‘estoy cansada, no tengo ganas de hacerlo’. Pero después decís ‘si yo no lo hago, por ahí esto se pierde’”.