Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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La falta de sangre, un tema que preocupa en la ciudad

Nunca ha sido fácil para los hospitales reunir la cantidad necesaria de donantes que permita tener una seguridad de disponibilidad al momento de atender emergencias, pero en pandemia bajaron aún más las donaciones.

Fotos: Emmanuel Briane y Pablo Presti-La Nueva.
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Audionota: Romina Farías

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Siempre fue complicado  para los hospitales disponer de la cantidad necesaria de sangre en sus bancos que les permita atender sin sobresaltos la demanda de este componente clave al momento de atender cuestiones médicas, sobre todo de emergencia, urgencia o complicaciones.

   La pandemia ha complicado mucho más esa situación y si bien poco a poco la situación parece ir mejorando, la necesidad de disponer de donantes voluntarios crece y la disponibilidad de sangre es insuficiente.

   “Donar sangre salva vidas”. Pocas veces un slogan tan preciso y contundente para explicar la importancia de donar sangre o, dicho en otras palabras, de que los centros médicos dispongan de un banco de sangre adecuado a las necesidades diarias. 

   De acuerdo a lo señalado en la página del Ministerio de Salud de la Nación, cada persona que dona sangre está salvando al menos cuatro vidas.

   Sin embargo, nunca ha sido fácil para los hospitales reunir la cantidad necesaria de donantes que permita tener una seguridad de disponibilidad al momento de atender emergencias, a pesar, incluso, de que alcanzaría que el 3% de la población donara sangre dos veces al año para cubrir esa demanda.

   A esta limitación ya habitual se ha sumado en los últimos dos años un agravante a la hora de contar con donantes. La pandemia del Covid ha complicado de manera severa la disposición de las personas a concurrir a hospitales a realizar esa donación.

   Por la cuarentena y el aislamiento obligatorio que rigió en 2020, por los contagios y por la idea de que un hospital es un sitio donde aumentan exponencialmente las posibilidades de contagio. Por eso la situación se ha vuelto más preocupante en cuanto a la disponibilidad de sangre en los bancos hospitalarios.

Momento complicado

   La falta de donantes se verifica en todo el país y Bahía Blanca no es la excepción. 

   La médica Isabel Gallez, jefa del Servicio de Hemoterapia del Hospital Interzonal Dr. José Penna, señaló a este diario que se atraviesa “un momento complicado” en cuanto a la disponibilidad de sangre, un tanto más grave en los meses de verano, cuando además la gente sale de vacaciones y disminuye la cantidad de donantes.

   “La ola de Ómicron (la nueva variante del Covid 19) terminó por complicar aún más el panorama y recién ahora estamos poco a poco saliendo de la preocupante situación”, agregó.

   La necesidad de contar con más sangre sigue siendo “importante” y conseguirla depende en gran medida de organizar campañas de donaciones para sumar volumen.

   “Nos ha pasado de que se anoten 25 donantes y al momento de tener que concurrir, la mitad se ausenta por contagio de Covid o estar aislados por contacto estrecho”, detalló la profesional.

   A esto se suma también una limitación en la cantidad disponible de profesionales que se encarguen de la extracción de sangre en las localidades de la región, con lo cual no se las puede sumar a las colectas y simultáneamente crece la demanda desde esas poblaciones.

Hospitales: lugar seguro

   Uno de los pedidos que se hace desde el Penna es que la gente concurra al establecimiento, que sepa que es un sitio seguro, donde las posibilidades de contagiarse el Covid son mínimas.

   “Hoy se sabe muy bien que el contagio no va a ser en un hospital. Porque además, en nuestro caso, la sala de donación está en un pasillo cerca del ingreso, alejada de la zona de guardia y del área de internación por covid. No hay ningún riesgo aumentado de contagio”, detalló Gallez.

   La profesional manifestó que las donaciones se pueden hacer todos los días de la semana, de 8 a 11.30 y los martes y jueves de 13.30 a 15.

   “Cada hospital tiene las medidas de precaución adecuadas para que cualquier pueda acercarse a donar”, agregó.

   Por otra parte anticipó que en lo que resta de febrero habrá varias colectas en distintos puntos de la ciudad, que en general tienen buena respuesta y han servido para cubrir en gran parte las necesidades de la ciudad y de la región.

   “Incluso invitamos a todos aquellos que quieran organizar una colecta –sean clubes de barrio, gimnasios, escuelas, iglesias— a que nos llamen al hospital que de inmediato armamos una agenda y la ponemos en marcha”, señaló.

Voluntarios

   El gran objetivo de los hospitales es lograr cubrir la totalidad de sus necesidades con donantes voluntarios.

   “Lo ideal es que nadie tenga que esperar a tener un familiar enfermo para salir a solicitar sangre. Porque además en esos momentos es cuando más ocupado se está en resolver situaciones y los tiempos de atención son muy acotados”.

   Por eso el gran desafío, mencionó la médica, es generar “un cambio de mentalidad y de cultura”, que se enseñe desde los primeros años de la escuela la importancia de donar sangre.

   “Entender que es un acto de ciudadanía, de compartir la vida y la salud que hoy tengo y que un enfermo la necesita. Ese es el concepto a inculcar: que el que done sangre no sea un héroe, sino que hacerlo sea parte de una actividad normal”, agregó.

   La bioquímica Florencia Salustro, quien se desempeña en el área de Epidemiología de la secretaría de Salud del municipio, también mencionó que a partir de la pandemia “han disminuido de gran manera las donaciones voluntarias de sangre”, por lo cual desde el municipio se organizan de manera periódica campañas de colectas.

   “Con Ómicron pasó lo mismo que con olas anteriores. La diferencia es que en durante la época de aislamiento obligatorio se realizaban muchas menos cirugías y atenciones, con lo cual el faltante de sangre no se notaba tanto. Ahora se está volviendo a la normalidad en ese sentido y la cantidad de en los bancos no es suficiente”, señaló.

Mitos y verdades

   Son varias las cuestiones que rodean a la donación de sangre, muchas de ellas instaladas como verdades cuando no lo son, otras que se mantienen como creencias sin sustento.

   Los donantes voluntarios pueden hacerlo hasta cuatro veces al año –los varones—o tres, las mujeres. Lo ideal es que lo hagan dos veces al año.

   Quienes han tenido Covid pueden donar a partir de transcurridos diez días desde el alta del ó tres desde la vacunación.

   La creciente moda de los tatuajes y de los piercings no invalida a quien se los hace a ser donante. En el caso del hospital Penna se pide que haya transcurrido un año desde la realización del mismo.

   Todos los grupos de sangre son necesarios. No es cierto que de los grupos más comunes se disponga: La necesidad y la carencia abarca a todos los grupos.

   Hay un prejuicio de personas con sangre factor Rh (-) que no donan porque manifiestan que se reservan para una posible necesidad familiar. “Ese es un concepto equivocado. Pueden pasar años sin que esa situación ocurra y la persona haber donado hasta 20 veces. El organismo se encarga además de reponer los glóbulos rojos y el donante puede haber salvado muchas vidas con su decisión”.

   El acto de donación no demanda más de media hora y el donante puede seguir haciendo sus actividades del día sin ningún inconveniente. Sólo debe tomar líquidos antes de venir, comer frutas o tostadas con mermeladas, lo mismo que café o mate.

   Los interesados en ser donantes pueden comunicarse a los teléfonos 4811510 o 2915262649. “No hay que tener miedo de venir al hospital, que es un lugar seguro. Si no deben estar atentos a las campañas y colectas que hacemos fuera del establecimiento, aunque la realidad es que muchas veces la necesidad no puede esperar a esas colectas”.

Curiosidades sobre la sangre

   No todas las sangres del humano son iguales sino que se clasifican por grupos de acuerdo a si poseen o no ciertas proteínas –llamadas antígenos--  en sus glóbulos rojos. Los tipos de sangre principales se clasifican con las letras son A, B, AB y con el cero.

   La otra diferencia entre los tipos de sangre es la que determina el factor Rhesus, popularmente conocido como Rh. No es que existan dos factores, como parece indicarlo su calificación, sino que se analiza la presencia o no de esa proteína en la superficie de los glóbulos rojos. Su presencia se indica con el signo +, su ausencia con el signo menos. Ser Rh negativo es carecer esa proteína.

   La sangre más común en las personas es la Cero Rh (+), en un promedio del 39%. La sigue la A (+), con un 30%. Luego todos los porcentajes son netamente inferiores: AB (-), el 1%;  B (-); el 2% es B (-); (A-) 6%; B positivo (B +) 9%; AB positivo (AB+) 4%

   La sangre Cero negativo es compatible con cualquier tipo de sangre, por eso a sus donantes se los conoce como donantes universales. Este tipo de sangre es imprescindible en situaciones de emergencia, cuando no hay tiempo de comprobar el grupo sanguíneo del paciente.

   El tipo de sangre AB-positivo se conoce como "receptor universal" debido a que la persona que lo tiene puede recibir cualquier tipo de sangre.

Luis Agote, un hacedor

   A comienzos del siglo XX, con el descubrimiento de los grupos sanguíneos, se efectuaron los primeros intentos de realizar transfusiones, pero se enfrentaba con la situación de que la sangre se coagulaba (pierde su liquidez convirtiéndose en un gel), lo cual impedía el buen resultado de la técnica.

   En 1914 el médico argentino Luis Agote descubrió el método del citratado, que volvía incoagulable la sangre y permitía tenerla disponible en el momento de necesitarla.

   El hallazgo coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial y el procedimiento permitió salvar miles de vidas en los campos de batalla. Agote decidió no patentar su descubrimiento, convencido de que pertenecía a la humanidad toda.