Bahía Blanca | Sabado, 21 de mayo

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Con la camiseta de la gente: un club deportivo se sumó al trabajo voluntario de una vecina en Dorrego

El Club Independiente brindó un salón a la vecina Andrea Candelma para que pudiera desarrollar allí un proyecto de ayuda comunitaria que inició en pandemia en su propia casa. Hoy, junto a otras voluntarias, asisten a 55 familias con necesidades.

Audionota: Gino Mondino

Anahí González Pau / agonzalez@lanueva.com

    Que la unión hace la fuerza es algo sabido pero cuando en la práctica se ven los resultados, no deja de ser sorprendente el alcance de esta afirmación.  

    Esta vez, el ejemplo lo dieron la vecina Andrea Candelma y el Club Independiente de Coronel Dorrego, cuyo presidente es Nicolás Crego.

   La historia empezó cuando Andrea Candelma, al frente del grupo de ayuda comunitaria Ayudanos a Ayudar, comenzó a asistir en el inicio de la pandemia a familias que expresaban sus necesidades en las redes.

    “Necesito un colchón”, “Leche para mi bebé”, “Un paquete de fideos”, eran algunos de los mensajes que empezó a atender desde la empatía y desde su casa.

   “Esta pandemia sacó lo bueno y lo malo de las personas y, en mi caso, sacó lo bueno. Me detuve en esas necesidades y empecé a escribirle a la gente que pedía ayuda. Algunos me decían que no tenían nada, ni fideos para hacer un guiso”, contó.

El salón, antes de ser acondicionado por Andrea y sus colaboradores.

 

   Pronto su obra se hizo tan grande, por el boca a boca, que otros vecinos empezaron a acercar ropa y mercadería para colaborar. Y la casa le fue quedando chica. Llegó a colaborar con 47 familias en esta situación.

    Consciente de lo que pasaba, el presidente del “rojo” Nicolás Crego, se ofreció a colaborar con esta movida solidaria.

   “Sabía lo que estaba haciendo Andrea y su necesidad de tener un espacio y en el club disponíamos de un salón que estaba en desuso y podía reunir las condiciones para que ella pudiera realizar su actividad dentro del marco de la institución”, expresó.

    Así nació Ayudanos a Ayudar con el rojo, una iniciativa que hasta disparó la elaboración de un proyecto, por parte del club, de crear un departamento de acción social.

   Allí se ayuda  con un área de roperito (entrega de ropa, con rincón de vestidos de fiesta y bijouterie, ajuar para primerizas, carritos, huevitos y catre para bebés) mercadería, vivienda (para situaciones en que hay pérdidas materiales repentinas), regalería (juguetes donados para ocasiones como las fiestas e insumos escolares) Se juntan carpetas, hojas, libros de cuentos, mochilas y guardapolvos.

   La atención al público es a través de turnos.

Andrea (tercera desde la izquierda), junto a amigas y colaboradoras.

 

   El agradecimiento al Club Independiente por cederles instalaciones en la terraza es infinito.

   “Se reciben donaciones de todo: un plato cachado, pava, ollas, tuppers sin tapa, sábanas en desuso, muebles. En este momento se necesitan ventiladores porque en esta fecha es cuánto más la gente los precisa y no los puede comprar o el que tenían se rompió”, dijo.

   También cuentan con un área de Trabajo en la que se busca empleo a quien lo estén necesitando.

   “Lo nuestro es ayuda comunitaria: Dependemos de la donación que nos da la comunidad, subsistimos por su ayuda. Gracias a Dios me he sorprendido porque la gente ayuda continuamente”, dijo.

Andrea y Nicolás con Pablo Marcó, difundiendo la obra en los medios locales. Foto: Segio Etcheverry.

 

   En Facebook/Ayudanos a Ayudar con el rojo, es posible establecer contacto para ofrecer las  donaciones.

   “Hay gente que no tiene nada de nada. Cuando ves la carita de los nenes que se alegran porque les dejás un jabón, te chocás con una realidad que yo, sinceramente, no conocía. De repente desperté. Al principio no fue nada fácil. Ahora estoy fuerte y hasta puedo brindar consejos a las chicas voluntarias”, expresó.

   El grupo está compuesto por unas 10 colaboradoras estables más otro tanto de voluntarias que se suman para acciones concretas. La idea es brindar apoyo y una mejor calidad de vida a las personas que están en situación de vulnerabilidad.

   “Hoy una de las mayores necesidades es contar con una Casa Cobijo, porque hay gente que vive de changas y, muchas veces, como no llegan a pagar el alquiler, la desalojan de su vivienda. Y no tienen dónde ir hasta resolver su situación. Y tampoco es fácil encontrar propiedades en alquiler”, destacó.

   Últimamente se sumaron para recibir ayuda familias de Guisasola, San Román y hasta Monte Hermoso.

   Para el club es una forma de resignificar o, más bien, reafirmar su función social, que no se reduce a la oferta deportiva sino que entiende que como institución su compromiso  tiene un impacto directo en la comunidad y en la vida de las familias de la localidad con menos oportunidades.

   “El salón estaba maltrecho. El club aportó materiales y con la colaboración de las familias a las que se está asistiendo se le dio vida a ese espacio. Tengo el anhelo de que se acerquen chicos a insertarse en las disciplinas del club. Me parece que vamos a ganar todos”, dijo Crego.