Tuvo cáncer, se hizo voluntaria de Peluqueras en Acción y terminó ayudando a su hermana

16/9/2021 | 06:30 |

Cuando Myrian Barrera se sumó a la ONG bahiense que fabrica y dona pelucas de cabello natural a pacientes oncológicas no imaginó que dos años más tarde terminaría ayudando a su propia hermana a transitar la enfermedad. Destacó la valiosa tarea de Stella Maris Dinoto.

Myrian (der.) ya había recuperado su cabello y su salud cuando diagnosticaron a Silvina.

   Anahí González Pau
   agonzález@lanueva.com

   Myrian Angélica Barrera, niñera, 52 años, fue diagnosticada por un raro cáncer de mama en 2013. Estaba muy avanzado y había que atacar por todos lados. 

   La operaron, pasó por quimio, rayos, perdió el pelo y “volvió a nacer”. 

   En 2017, se sumó como voluntaria a Peluqueras en Acción, la ONG bahiense creada por Stella Maris Dinoto, compuesta por colaboradoras que fabrican y donan pelucas de cabello natural para pacientes oncológicas. Allí empezó a tejer cortinas de cabello para que más mujeres puedan sentirse hermosas en el peor momento. 

   Por esas vueltas de la vida terminó diseñando una peluca para su propia hermana, Silvina, de 49 años, quien fue diagnosticada con cáncer en 2019.

  “Tejí las cortinas de cabello junto con mis compañeras. Ella no atravesó el impacto de verse sin pelo. Stella la puso de espaldas al espejo antes de retirarle el pelo que le quedaba”, dijo.


Myrian con el pañuelo que cubre su cabeza junto a su hermana Silvina.

   “Es como que todo estaba planeado. Dios sabe por qué hace las cosas”, dijo.

   Myrian asegura que mucha gente no entiende por qué una mujer con esta enfermedad se pone mal por perder el pelo. 

   “Te dicen: ‘El pelo te crece, no te tenés que poner mal’ o ‘Vos preocupate por recuperarte porque la enfermedad es más grave que perder el pelo’”, expresó.

   “Lo que no entienden es que una mujer, al mirarse al espejo, no se encuentra en esa imagen. Y algo que también lastima es la mirada de pena de las otras personas”, reflexionó.


Myrian (centro) con su hermana Silvina y su hermano Javier.

   Aseguró que la tarea de Stella Dinoto y su grupo de voluntarias es muy importante porque deriva en que más mujeres tengan fuerza para salir adelante.

   “Cuando me dieron el diagnóstico, lloré mucho. Lloré todo el día, pero después tuve que reaccionar. El cáncer ya estaba y de nada me servía seguir llorando. Había que lucharla”, dijo.

   “Tenés que ser fuerte y salir adelante. Hay que ser optimista, buscar cosas que te animen. No digo que sea fácil, pero es la única forma en que podés ganar”, agregó.

   Myrian perdió a sus padres en la adolescencia. Tiene a sus hermanos, Silvina y Javier, a sus sobrinos y a su cuñado.


Stella Dinoto, al frente de la ONG que le devuelve la sonrisa a tantas niñas y mujeres.

   La familia, los amigos, la gente que se acercó a dar su apoyo fueron esenciales.

   “No es fácil. Pasás por un montón de tratamientos, te descomponés, es horrible, pero es un proceso por el que tenés que pasar”, señaló la mujer quien fue operada el 5 de marzo de 2013.

    Hoy recuperada pudo volver a trabajar en el cuidado de niños, algo que le encanta.

   “No pude ser maestra pero para mí es parecido. Amo a los niños. Me dan todo. Son mi mundo”, dijo.

   --¿Cómo llegaste a Peluqueras en Acción?
   --Llegué en 2017 por una entrevista que le hicieron a Stella, en la que hablaba de su proyecto. Era algo que estaba necesitando, yo había pasado por un cáncer y tenía ganas de ayudar a otras mujeres pero no sabía de qué forma. Hasta había pensado hacer una página pero no sabía cómo.
   Le envié un mensaje a Stella y le pregunté si tenía que ser peluquera para formar parte del grupo y le conté mi historia. Ella me dijo que pasara por la sede y el 9 de mayo de 2017 empecé a ser voluntaria.

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   --¿Qué impacto tuvo la ONG en tu vida y por qué decidiste ser voluntaria?
    --El impacto fue fuerte. Yo no pude usar peluca porque ellas no estaban en ese momento. Cuando comencé a hacer las cortinas de pelo para armar las pelucas sabía que era para mujeres que la necesitaban. La primera vez fue emocionante porque experimentás un montón de cosas. Ves llegar a las mujeres muy tristes con la mirada baja y llorando. Una vez que entran a la oficina de Stella, las contiene, está un rato con ellas, charla y nosotras estamos en el salón tejiendo, pendientes de si hay que ayudar. Y cuando salen, las ves completamente diferentes, cambia todo. Salen contentas y agradecen, es una experiencia muy linda, te llena un montón. Yo pasé por eso y se lo que se siente no tener pelo.

Silvina Barrera: “Nadie se dio cuenta de que pasé por un cáncer”

   Tiene 49 años, es empleada doméstica, está casada con Roberto hace 29 años y es mamá de Francisco, de 28 ; y de Micaela, de 25.

   “Mi hermana (Myrian) se hizo voluntaria de Peluqueras en Acción tras pasar por un cáncer y después me tocó a mí”, dijo.

   Muy conmovida contó que en mayo de 2019 le detectaron la enfermedad, le hicieron quimio y rayos. 

   “A los 15 días de empezar el tratamiento perdí el pelo y mi hermana me llevó a ver a Stella (Dinoto) quien ya tenía la peluca preparada”, recordó.

   Stella sentó a la mujer de espaldas al espejo y rapó su cabeza. Con cada mechón caían lágrimas.

   “Lloré mucho pero Stella cuidó que no me viera pelada. Estaba de espaldas al espejo, cuando me colocó la peluca. Cuando me vi al espejo con la peluca empecé a sonreír”, dijo.

   Al principio tenía temor de que se le cayera y se tocaba a cada rato para ver si estaba bien puesta pero con el tiempo se acostumbró.

   “Nadie se dio cuenta de que pase por un cáncer, solo los más cercanos a mí, que estaban acompañándome por videollamada por la pandemia”, comentó y agradeció a Stella, al grupo y a su hermana por el apoyo y contención que le permitieron seguir adelante.

   La labor de Peluqueras en Acción.

   En este momento, la ONG solo está desarrollando el banco de pelucas, aunque habitualmente es solo una de  sus acciones solidarias.

   "El mes que viene saldremos a los barrios y a visitar instituciones que nos requieran", dijo Stella Dinoto, quien por el programa municipal comenzó a dar cursos de peluquería en los barrios Villa Nocito y Vista Alegre.

   Aseguró que la pandemia las golpeó quizás mas que a otras instituciones ya que no pudieron continuar con la asistencia y acompañamiento a las  pacientes.

   "Eso nos limitó y marcó un antes y después.  Cuando retomamos comenzamos a trabajar con dos o tres voluntarias pero era muy difícil. Mandábamos a tejer el pelo y luego lo buscábamos para confeccionar la peluca. La entregábamos en mi domicilio, en la calle, obviamente. Esa no era nuestra forma de trabajo y no lográbamos el cometido. Nos quedábamos pensando que nos faltaba todo el asesoramiento que damos en la sede.", dijo.

   En este momento son una decena las voluntarias que siguen adelante con el proyecto.

   "Antes llegábamos a las 20 pero algunas chicas aún tienen miedo o tomaron otros rumbos.

   Por los general, las voluntarias salen de los cursos de peluquería. Allí van viendo lo que se hace y se entusiasman con participar. También se acercan pacientes recuperadas que le dedican una tarde o mañana por semana.

   Los donantes pueden ser mujeres varones o niños. Pueden donar cabello de 20cm. Por ahora solo reciben cabello pero no hacen cortes. Las pelucas son gratuitas. Más info: 291522-8169 o Güemes 222.

   Antes de la pandemia tenían socios y socias y hacían eventos para solventar los gastos y daban cursos de perfeccionamiento.

   Con la pandemia tuvieron que dar de baja los libros contables y ahora no tienen más socios ni cursos,

   "Optamos por pedir un aporte anónimo, lo que puedan, a quienes retiran la peluca. Es solo para comprar materiales como elásticos, puntillas, encajes, hilos y demás", dijo.

   Quien no pueda colaborar igual se lleva su peluca.

    La municipalidad se hace cargo de los servicios y del pago del alquiler de la sede.

   "Eso nos ayuda mucho sino seria aun mas difícil", concluyó.

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