Fue drafteada por Indiana Fever

Chagas: “Lo de la WNBA es tremendo y no voy a caer hasta que vaya”

31/7/2021 | 06:30 |

Florencia visitó Bahía Blanca antes de volver a Italia. En el horizonte está la mejor liga del mundo.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Mauro Giovannini

Twitter: @MGGiova

Mail: mgiovannini@lanueva.com

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   La relación histórica entra la NBA y Bahía Blanca es conocida, pero la WNBA aún resulta exótica por estas latitudes.

   En la semana pasó por la ciudad la primera jugadora argentina drafteada por la mejor liga del mundo y el nexo fue Laura Cors, entrenadora, referente de la disciplina y una segunda mamá en la formación de Florencia Chagas, la gran protagonista.

   “Vine especialmente para acá por Laurita, que me invitó. Para mí es un honor poder venir a Bahía Blanca, primero por ella y después por todo lo que significa la ciudad en el básquet”, contó la perimetral que acaba de cumplir 20 años.

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   Chagas visitó la ciudad en noviembre de 2019, cuando debutó con la camiseta de la selección mayor en el preclasificatorio olímpico.

   “Para un jugador de básquet, el Dow Center es lo que tendría que ser en todos lados —continuó—. Tenés todo lo que necesitás para tu desarrollo, sin excusas. Además hay predisposición de todos a cada minuto, trabajos pre y post entrenamientos; todo lo que te ayuda a crecer”.

   “Es muy diferente a Italia, esto es más parecido a Estados Unidos y dedicado a la formación”, resumió aún sorprendida.

   “Mi primer torneo con la Selección fue acá, fue muy lindo. Tengo un gran recuerdo. Pero ahora pude conocer bien el Dow Center y ver cómo trabajan y la verdad es que es un lujo. Es genial todo. Estoy disfrutando, conociendo y aprendiendo mucho pese a que fueron dos días porque tenemos previsto seguir viajando”, relató.

   Flor se fue con Cors al campus que la entrenadora y su colega Sebastián Falcón ofrecen por estas horas en Allen, Río Negro.

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   Luego, su mira estará puesta en Italia, donde jugará la próxima temporada defendiendo la camiseta de Magnolia Campobasso (cedida por Famila Schio, tras un año en Empoli), con la esperanza de formar parte del training camp de Indiana Fever allá por abril de 2022.

   —¿Cuánto fue variando tu juego y qué deberás modificar para insertarte en el básquet de los Estados Unidos?

   —En estos años mejoré muchísimo, siento que di grandes pasos. En el último año que me fui al Empoli me sirvió muchísimo para sumar minutos, agarrar rodaje y crecer un montón en el juego. Estoy viendo mucho WNBA y es un juego diferente, es mucho freestyle, uno contra uno; en Europa es todo mucho más táctico y menos vertiginoso. Nunca jugué con ese estilo norteamericano, en Italia es todo ordenado y me gusta jugar de base ahí. Veremos cómo se va dando todo y cómo me puedo amoldar a los Estados Unido.

   —¿Sentís que sos la nueva referente del básquet femenino?

   —Ojalá lo mío sirva para promover y que las mujeres tengamos más posibilidades. Ojalá el básquet femenino crezca y muchas más chicas empiecen a jugar al básquet. Lo importante es disfrutar el proceso, sabiendo que cada paso, cada avance, es cada vez más difícil y más duro.

   —¿Estás preparada para lo que viene?

   —Lo de la WNBA es tremendo y no voy a caer hasta que vaya, pero es un punto de partida y siento que me quedan cosas muy buenas y muy grandes por vivir. Siento que estoy preparada para eso.

   —Es de público conocimiento lo que ocurrió con Simone Biles, gimnasta de Estados Unidos, en los Juegos Olímpicos. Su decisión, a último momento, de no participar para cuidar su “salud mental”. Una situación similar fue planteada por la tenista japonesa Naomi Osaka en Roland Garros. ¿Trabajás la cabeza tanto como el cuerpo?

   —Siempre supe controlar los momentos, pero es un tema muy difícil. Trabajo con un coaching que me ayuda a superar algunos momentos y a ordenar mi cabeza. Para mí es muy importante porque me ayuda a estar tranquila. También está mi familia muy cerca, siempre.

   —No solo en Estados Unidos imagino tus objetivos, ser parte de la Selección seguramente esté en tus planes, ¿es así?

   —En agosto me voy a Italia y el año que viene imagino que me iré a los Estados Unidos. Espero que sea una buena temporada, porque un año más de experiencia en Europa me va a permitir llegar bien al training camp del año que viene, en abril. Y una en la selección siempre quiere jugar. Lo que venga lo vamos a afrontar con lo mejor para representar bien al país. Siempre se sueña en grande y Paris 2024 sería un sueño; ojalá me toque estar.

   —¿Mucho de lo que viviste y de lo que vas a vivir es en parte gracias a Laura Cors?

   —Es difícil de explicar lo que significa Laurita para mí. Estuvo conmigo desde los 12 años y es como una mamá para mí, me ayudó a crecer, los valores, a ser un ejemplo en cada momento. Es la persona más detallista del mundo y me enseñó mucho, no solo respecto al juego. Estoy muy agradecida de haberla tenido como entrenadora y siento mucho afecto por ella.

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