Debido al alto y persistente estrés

Preocupación en los hospitales locales por el síndrome de Burnout

11/7/2021 | 06:30 |

A 15 meses de iniciada la pandemia tanto médicos como anestesistas, enfermeros y auxiliares están pagando un alto precio con su salud ante semejante exigencia. "El daño psicológico y psiquiátrico que va a quedar es grandísimo”. 

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   “Lo que está atravesando el personal de salud que se desempeña atendiendo el Covid es muy preocupante. El daño psicológico y psiquiátrico que va a quedar es grandísimo”. 

   Quien señala esta situación es el doctor Gustavo Piñero, Director Asociado de atención médica del Hospital Municipal Leónidas Lucero de nuestra ciudad, en referencia al aumento de afectados por el síndrome de Burnout, enfermedad que afecta a los trabajadores expuestos a un alto y persistente estrés, condiciones que ha generado la pandemia.

   El personal sanitario  sigue siendo protagonista de esta pandemia, “en la trinchera”, en la primera línea de fuego, a los que se aplaude en ocasiones y a quienes (insólitamente) se estigmatiza en otras, pero que no dejan de atender y cumplir sus funciones.

   Lo cierto es que a 15 meses de iniciada la pandemia tanto médicos como anestesistas, enfermeros y auxiliares están pagando un alto precio con su salud ante semejante exigencia.

   La denominación de “enfermedad de Burnout” no dice demasiado, pero genera un claro impacto cuando se la menciona como el “síndrome de estar quemado”, así reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

   Se trata de una de las severas consecuencias que está generando el Covid en el personal de la salud, en su mayoría en aquel que se desempeña en áreas de cuidados intensivos. 

   Consiste en un trastorno que desarrollan las personas sometidas a altos niveles de estrés y responsabilidad. Sus síntomas son variados: fatiga crónica, dolor de cabeza, pasando por la irritabilidad, frustración y ansiedad. Es un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y disminución de sentimientos de realización personal.   

   Si bien es una enfermedad que se percibía en aumento, el Covid la ha potenciado al exigirles niveles inéditos de carga horaria, más presiones, incertidumbre  y disminución de horas de sueño. Estas circunstancias generan agotamiento, la sensación de no poder más con el trabajo, disminución de la atención y del rendimiento.

En Bahía preocupa

   En el hospital Municipal Leónidas Lucero se viene analizando desde hace años el síndrome de Burnout, más allá de que recién en los últimos tiempos se lo reconoció como una enfermedad. 

   “En medio de la pandemia no hemos podido continuar con nuestro relevamiento, pero la idea es retomarlo porque nos preocupa mucho en el actual contexto”, explicó el doctor Piñero.

   El profesional no tiene dudas de que a partir del Covid el personal asignado a su atención tiene algún porcentaje de afectación con esta enfermedad, 

   “Con el agravante que es  muy difícil conseguir reemplazos que permita dar descanso a los trabajadores. Cuando convocamos médicos no los hemos conseguido”, señaló.

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   Ante esa realidad, lo que se intenta es organizar turnos para dar descanso a los trabajadores más complicados, aunque esa alternativa tampoco es simple de instrumentar ya que la cantidad de contagiados de Covid aumenta, en cantidad y en gravedad.

   “Hoy clínica médica se ha transformado en un área de cuidados intermedios con pacientes que necesitan ingresar en una terapia intensiva que está colmada. Eso genera un estrés en todo el personal, frente a una patología que de por sí es compleja de manejar”, agregó.

   Piñero aseguró que esta actividad, “tan intensa y desgastante”, tendrá repercusiones “a corto, mediano y largo plazo” en los trabajadores.

   “El panorama es poco alentador, sobre todo porque tampoco se ven medidas para revertirlo. Por ejemplo, en la parte de salud no existe la insalubridad (para poder jubilarse con menos edad), salvo en lugares muy específicos, pero no en el área de emergencia. Eso hace que el desgaste sea mucho mayor”. 

   “La mayoría de los médicos recién recibidos evitan las especialidades de terapia intensiva y emergencias. Saben que las condiciones de trabajo no son adecuadas y que no hay ningún tipo de bonificación. Sin olvidar que colocan al profesional frente de posibles conflictos desde el punto de vista legal”.

   Para el doctor Gabriel Peluffo, Director Ejecutivo del hospital Penna, “no se está lejos de comenzar a tener enfermos de Burnout porque el estrés ya es muy prolongado”.

    “Esta situación de pandemia es claramente generadora del efecto por las situaciones de estrés, el cual se manifiesta con depresión, crisis de pánico, fatiga crónica y trastornos sicológicos. Es algo que sufre cualquiera que trabaja en el sector salud pero fundamentalmente en las línea de mayor exposición como la guardia, clínica médica y terapia”.

   En conclusión, una situación que tendrá repercusiones contraproducentes tanto para el personal médico como para los pacientes, porque ya ha pasado la primera ola, la segunda, viene la tercera y algunos hablan de una cuarta. Y los protagonistas siguen siendo los mismos.

Un estudio local

   La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció al Burnout o “síndrome de estar quemado” como una enfermedad el pasado año y su entrada en vigor se ha fijado para el 1 de enero de 2022.

   El Hospital Municipal Leónidas Lucero viene realizando un estudio sobre el Burnout centrado en tres aspectos: cansancio emocional, despersonalización y realización personal del personal. 

   Los resultados obtenidos: el 60,6% con agotamiento emocional, 65,7% con despersonalización y 55% de frustración personal. Los síntomas se manifiestan con sensación de vacío, frustración laboral, sentirse al límite de sus posibilidades, incapacidad para solucionar problemas, falta de importancia en lo que le ocurra al paciente.

   En otro estudio se analizó la situación de médicos emergentólogos en los Hospitales Rivadavia, Zubizarreta, Álvarez, Tornú, Penna, Pirovano, Piñero, Argerich, Santojanni y Vélez Sarsfield.

   El 44.37% ha pensado alguna vez en cambiar de profesión. El 64.37% refiere que el trabajo influye negativamente en su vida familiar. El 71.87% aconsejaría a sus hijos no estudiar medicina. Las sensaciones al fin de la guardia más votadas fueron cansancio (85.93%) y enojo-intolerancia (32.18%).  El 72.50% relata haber cometido errores a causa de las condiciones de trabajo.

 

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