Una guerrera

Latidos que emocionan: Lola festejó sus 6 años en el Parque Boronat

2/5/2021 | 07:00 |

"Está pasando un tiempo divino", contó Flavia Sapienza, mamá de la pequeña bahiense que el 1 de junio de 2016 recibió un trasplante de corazón. Su historia integrará un documental sobre donación de órganos que estrenará en junio en Cinear Play.

   Anahí González Pau
   agonzalez@lanueva.com

   Si algo anhelaba Lola Derromediz, la pequeña bahiense que en 2016 recibió un trasplante de corazón (tras estar en lista de Emergencia del Incucai), era poder festejar su sexto cumpleaños junto a los abuelos, tíos, primos y amigos. 

   Sus padres, quienes un poco antes de la Pandemia decidieron instalarse en capital federal para estar más cerca del Hospital Italiano - y así poder tener a mano a los distintos especialistas involucrados en el cuidado de Lolita- cumplieron el deseo de la niña de soplar la velita con sus seres queridos. 

   "Pasó un día hermoso con personas que la aman. Dios nos regaló un día recontra soñado. Estamos felices", dijo su mamá, Flavia Sapienza. 

   "Antes de viajar consultamos a su cardióloga, por la situación que estamos viviendo. Sin desentendernos del Covid, tomando todos los recaudos, decidimos viajar. Hay cosas que están primero, como la salud mental de nuestras hijas", dijo. 

   Los doctores coincidieron en que para Lola era muy importante tener este encuentro con la familia. 


Loli y Flavia, el 1 de junio de 2016, día del trasplante.

   “Loli anda bárbaro y viene muy bien con los controles, tanto con la cardióloga como con la hemato-oncóloga, son cada 2 meses y, cada 4 le realizan un PET”, comentó. 

   "Ella está pasando un tiempo divino. Pasó un 2020 re tranquilo. No podía creer que en todo el año no tuvo ni siquiera una fiebre, nada", contó. 

   En febrero del año pasado fue el último gran susto y un momento muy duro para todos. Sus defensas bajaron como consecuencia de una medicación y pasó por un proceso linfoproliferativo y luego atravesó un shock séptico (infección de varios órganos a la vez). La pequeña guerrera logró salir de ambas situaciones y el staff médico realizó los ajustes en la medicación necesarios para lograr su estabilidad.

   El año pasado Lola egresó del Jardín 917 de Bahía Blanca, tras realizar la cursada de forma virtual. Este año empezó primer grado en Buenos Aires, también de forma virtual aunque los médicos aprobaron que concurra de forma presencial. 

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   "Está contenta y re ansiosa por arrancar. Los chicos necesitan estar con otras personas", sostuvo. 

   Flavia Sapienza y su marido Darío Derromediz, también son papás de Mía, quien en octubre cumplirá 10 años y es una incondicional compañera de Loli. 


Lola y Mía Derromediz, siempre juntas.

   "Estamos muy bien, muy contentos, la vamos llevando. Dando gracias a Dios que Lola y Mía están bien y nosotros también", manifestó. 

   "Ojalá pronto podamos volver definitivamente para Bahía.  No planeaba estar en este momento viviendo en capital. Nuestro proyecto como familia es volver. Dios dirá. ", expresó. 

   La historia de Loli, en un documental

   La historia de Lola es tan particular y emotiva que fue seleccionada para formar parte de un documental sobre donación de órganos que se estrenará el 16 de junio en Cinear Play.  

   Nació el 27 de abril de 2015 con una miocardiopatía no compacta congénita. Su corazón tenía 40 pulsaciones por minuto, cuando lo esperable son 150 pulsaciones por minuto. A los 5 meses de vida le colocaron un marcapasos.     

   Antes de que cumpliera el año los médicos del Hospital Italiano porteño –al que fue derivada por el cardiólogo bahiense Juan Pablo Fabris- le practicaron una resincronización cardíaca y volvió a Bahía Blanca. El 9 de mayo de ese año entró en la lista de emergencia del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) como candidata a un trasplante de corazón. 

   Contra todo pronóstico, ya que las donaciones pediátricas no son frecuentes y además su grupo sanguíneo (B+) tampoco lo era, el corazón para Lola apareció y el trasplante fue exitoso. 

  Su familia ubicó a la familia del donante pediátrico, Tiziano, y hasta hoy mantienen una amistad. 

   Donar órganos es donar vida, y el corazón de Tiziano, hoy en el pecho de Lola, puede seguir latiendo.  

   Seis años de amor en la tierra, con padres y una hermana que han luchado día a día a la par de esta guerrera que nunca perdió la sonrisa.

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