El "Ciudadano Bahiense" que con 5 mil pesos comenzó un derrotero solidario

16/5/2021 | 06:30 |

El año pasado Matías Torres ganó un premio que quiso destinar a los merenderos locales y desde su página de Facebook, propuso que la gente votara a diversas instituciones. Fue tanta la repercusión que recolectó 25 mil pesos y hoy recorre la ciudad haciendo de nexo entre el que dona y el que necesita.

Fotos: Rodrigo García-La Nueva

Laura Gregorietti

lgregorietti@lanueva.com

 

   Criado en la tranquila calle Pasaje Tandil del Barrio San Martín, Matías Torres, de actuales 33 años, recorre la ciudad con su camioneta cargada de verduras e ilusiones de que un mundo mejor es posible.

   En pareja con Lorena y papá del "maravilloso" Nachito, de 5 años, se hizo conocido en la ciudad a fuerza de sus posteos en una página de Facebook que creó en plena pandemia llamada "Ciudadano Bahiense".

   Desde allí, y con la premisa de de tratar y comentar temas locales (y un poco del país) desde un punto de vista más informal, casi "de la calle", la gente comenzó a prenderse en los temas que Matías planteaba.

   "El año pasado, a los pocos días del comienzo de la cuarentena estricta y con la mayoría de mis clientes cerrados, dispuse, como muchos, de más tiempo para usar las redes sociales. Hoy en día las utilizamos no tanto para relaciones personales, sino para comentar y compartir principalmente noticias; pero con la pandemia y el bombardeo incesante de titulares repetidos hasta el hartazgo, se me ocurrió crear Ciudadano Bahiense", contó Matías.

   Con el tiempo, fue sumando publicaciones "de autor", como la que explicaba el problema del lago del Parque de Mayo y que tuvo amplia difusión.

   "También me gusta dar a conocer historias poco conocidas de nuestra querida ciudad, sus personajes y personalidades, reseñar imágenes antiguas de edificios y lugares, a la vez tomando fotografías propias y comparándolas con el paso del tiempo. Muchos comentan y cuentan recuerdos y vivencias. Me interesé y aprendí mucho sobre estos temas a través de Mario Minervino, con sus artículos para 'La Nueva Provincia' y su interesantísimo blog La Bahía Perdida".

   La idea, según agrega, fue siempre crear algo distinto a las decenas de páginas de "noticias" que se multiplicaron en este tiempo.

   "Creo que en parte lo logré, o por lo menos así lo siento a través de los seguidores de la página: 18.000 sumando Facebook, Twitter e Instagram; éstos últimos hace unos meses. Por ahí también llego a más gente porque me muestro como soy, explico de manera sencilla las cosas y creo que gracias a eso, siempre queda un huequito para compartir sucesos que nos alegren y saquen una sonrisa en el rostro, entre tanta malaria que nos amarga continuamente", destacó.
Pero, en Noviembre pasado, las cosas cambiaron. La suerte estuvo, por primera vez de su lado y Matías ganó una orden de compra de $ 5.000 en la Cooperativa Obrera.

   "Lo compartí en la página y muchísima gente me felicitó y se alegró por mí, lo cual me hizo reflexionar. Se acercaba Navidad y muchos comedores y merenderos pedían ayuda para armar las llamadas cajas navideñas. Se me ocurrió entonces hacer una encuesta en el grupo Ciudadano Bahiense (hoy con 7.500 miembros) para que la gente agregara y votara qué entidades consideraban que lo necesitaban y así entregar, como donación, el valor de mi premio en efectivo".

   La respuesta de la gente superó sus expectativas y la publicación explotó: durante 7 días, más de 80 instituciones -formales e informales- fueron propuestas y casi cinco mil personas votaron.

   "Tuvo tanta repercusión, que para mi enorme sorpresa hubo quienes que me escribieron para sumar su aporte monetario. Conseguí reunir $ 25.000 pesos. Del objetivo inicial -donación a un establecimiento- terminé entregando $ 5.000 pesos a cada uno de los cinco comedores/merenderos más votados, que fueron Cometa Solidario, de Undiano 1888; Juntos por los Necesitados, de Roca 1652; Con el Corazón, de Bolivia 219; Juntos Podemos Lograrlo, de Segunda Interna 4290 (altura Pacífico al 4.200) y Sueños de Esperanza, de Santa María 225".

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   Al tiempo, Matías también pudo ayudar en una necesidad puntual: una señora necesitaba un andador ya que su operación de cadera se había postergado por la pandemia, y el bastón que tenía le causaba muchos dolores.

   "Con la colecta pude comprar no sólo el andador para la señora, también alcanzó para uno más que quedó al resguardo de un comedor para uso de quien lo necesite. Y para Semana Santa me contacté con panaderos para conseguir un buen precio en la compra de roscas de Pascua. Con el aporte de muchos, se consiguieron 90 roscas que se repartieron a familias carenciadas a través de dos merenderos".


Quién es Matías

   Nacido en Bahía Blanca, desde hace 9 años que reside en Villa Harding Green con su pareja, Lorena y su hijo Nachito.

   "Mi infancia fue la típica de una clase media, sin sobresaltos ni historias muy peculiares. Fui desde jardín a la escuela Pompeya, a pocas cuadras de casa. Siempre tuve facilidad para el estudio, pero sin destacarme en alguna materia por sobre las demás, lo que influyó en mi falta de decisión sobre lo que quería hacer de mi vida en el futuro".
   La formación secundaria la cumplió en la Escuela Superior de Comercio. Luego cursó unos meses la carrera Contador Público en la UNS, pero a mitad de año ingresó a Ingeniería Civil.

   "Al poco tiempo, mi viejo tuvo un accidente y lo reemplacé en su trabajo de venta mayorista de verduras en los mercados concentradores. Hoy sigo trabajando en el mismo rubro, de manera independiente. Fue una 'salida fácil', por así decirlo, a la indecisión que comenté".

Un proyecto que se extiende

   Con el tiempo, Matías obtuvo contactos, direcciones y números de teléfono de diversas entidades solidarias. Además, el grupo de la página comenzó a ser utilizado por aquellas para compartir sus publicaciones y llegar a más personas.

   "Tal es así que comencé a notar el principal problema de las donaciones: tanto quien la realizaba como la institución destinada a recibirla, en general no contaban con los medios necesarios para transportar o retirar lo donado. Muchos de los que realizan éste hermoso acto son personas que no les sobra nada, y a su vez la gran mayoría de los comedores -en especial de los barrios más carenciados- son creados por familias aún más humildes que aquellas que se acercan para obtener algo de mercadería o ropa. Es algo sorprendente y realmente digno de reconocer".

"Si con un grupito de WhatsApp se logra esto, ni me imagino lo que podría lograrse si estuviera organizado 'desde más arriba', o si por lo menos se contara con algún tipo de ayuda en cuanto a la movilidad, ya sea de más personas o herramientas que puedan simplificar la tarea".

   Con el correr de los días, Matías se dio cuenta que hay quienes tienen la voluntad de ayudar, pero carecen de los medios para hacerlo y que otros cuentan con la movilidad, pero no con el tiempo.

   "Yo contaba con estas características, en parte debido a que muchos de mis clientes eran salones de fiestas, así que me puse manos a la obra. Creé un grupo de WhatsApp e invité a las personas encargadas de merenderos con los que tenía más contacto, comentándoles la idea: "aquellas donaciones que no puedan retirar, me pasan los datos por acá y yo me encargo de hacérselas llegar". Resulta que hay muchísimos más bahienses solidarios de lo que imaginé".

   En poco tiempo, entre el grupo de WhatsApp y otros contactos, ya sumaba más de 20 lugares de la ciudad con los que Matías colaboraba.
"Como dato interesante quiero contar que son todas mujeres las encargadas de estos lugares y que generalmente, los maridos o parejas -muchos sin trabajo fijo- son quienes, como pueden, mantienen a la familia, mientras ellas -de las más variadas edades y situaciones personales- gracias al corazón enorme que tienen se dedican a ayudar a los necesitados".
Además, entre viaje y viaje, Matías encuentra tiempo para aprender un poco de cada situación.

   "Me di cuenta que juntos, con un poquito de organización, compañerismo y solidaridad, se logra mucho más que estando 'cada uno por su lado'. Cuando algún comedor necesita algo que otro tiene, enseguida se comparte: muchas veces entrego una donación y me dan mercadería o elementos para otro, y así sucesivamente".
Si bien resulta una experiencia gratificante y que lo enorgullece, a su vez esta tarea lo ha llevado a tomar real dimensión de lo que (mal) vive gran parte de la población.

   "Esto también conlleva una carga de estrés y cansancio, tanto físico como psicológico: direcciones, teléfonos, horarios, distancias, calles intransitables y buscar la manera más eficiente de realizar los recorridos -el GPS a full- para cumplir con la tarea auto-encomendada. Las primeras semanas me había involucrado tanto que muchas veces regresaba a casa ya entrada la noche, siendo aún verano. Por más apoyo que tuviera de mi familia, también había tareas que cumplir en casa que iba desatendiendo. Luego entendí, que si yo no estaba bien en lo personal, iba a repercutir en mi tarea solidaria, por lo que fui aprendiendo a equilibrar ambas cosas".
 

Tres claves

   ¿Crees en Dios?

   - No soy creyente, tampoco ateo. Me considero un agnóstico en lo personal, pero a la vez creo que Dios (sea cual sea) existe para quienes realmente lo sienten adentro, de manera profunda, como mi señora".


   ¿Qué relación tenés con la política?
   -En su sentido más literal: creo que debería estar orientada a la toma de decisiones buscando la manera más eficiente de lograr los objetivos más equitativos posibles. Lo que quiero decir es que, sin importar si la elección tomada es considerada de derecha, de izquierda, nacionalista, liberal, etcétera, debe ser destinada a lograr el avance de la sociedad misma en general: sin oprimir al desahuciado ni exprimir al agraciado. Diría más bien que soy un pragmático. En mi opinión, el fin máximo debería ser encontrar el equilibrio porque las medidas volcadas hacia cualquiera de los extremos políticos e ideológicos se hacen insostenibles en el tiempo".

   ¿Qué se necesita para salir adelante?
   -Deshacernos de "la grieta". Ya no se trata de una cuestión meramente política, nos atraviesa de punta a punta en todo orden social. No hay más debate ni discusión sana, es todo pelea y agresión al que piensa distinto. Programas televisivos, medios periodísticos, charlas de café o lo vertido desde de un teclado hacia una pantalla, son todos potenciales campos de batalla. Incluso a veces, lamentablemente, la grieta política se interpone entre los mismos comedores: hay quienes reciben un trato especial por el hecho de pertenecer a tal o tal grupo. Por suerte, la solidaridad y las ganas de ayudar al otro son mayoría.

   "Estamos tan aferrados a la idea de que sólo los K, los M o algún otro representante del abecedario ideológico son los únicos que cuentan con la solución a la disyuntiva argentina. El ciudadano de a pie, en el fondo, está hastiado de todos ellos. Tarde o temprano, deberá surgir alguien que rompa el molde obsoleto de lo que consideramos un político: un mero personaje que sólo busca la gloria y el reconocimiento personal, sin importar lo que suceda con el resto. Esta pandemia era la oportunidad perfecta para que muchos elegidos por el pueblo  (oficialistas y opositores) demostraran, por mínimo que sea, que estaban para más. Y se les pasó el tren.
   "Hay que dejar de "agarrar la pala" para hacer la grieta más ancha y profunda, y empezar a usarla, cuanto antes, para rellenarla, O llegará un punto en que caeremos de jeta todos adentro y de ahí no saldremos más".


 

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