Bahía Blanca | Jueves, 18 de agosto

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Sus metas no se quiebran: Capocha sumó otro título universitario y va por más

El periodista bahiense Lucas Alaniz se recibió de Técnico Universitario en Planificación Gerencial, diploma intermedio a su Licenciatura en Administración (Universidad Siglo XXI) La fragilidad de sus huesos contrasta con su tenacidad. 

Capocha disfruta de Felicitas y Lautaro Marcos Ansorena y Guadalupe Ansorena Levantesi, hijos de sus primos Juliana y Juan Ansorena. Fotos: Pablo Presti-LaNueva

   Anahí González Pau
   agonzález@lanueva.com

 
   Más reflexivo y pisando los 30 años, el bahiense Lucas “Capocha” Alaniz, sigue alcanzando metas: otro título universitario ¡y va por más!

   Si bien reconoce que la enfermedad --nació con Síndrome Mc Cune Albright, lo que significa que tiene huesos muy frágiles-- trajo algunos “desgastes” y que ya no se come el mundo de un bocado, como en algún momento, sus objetivos siguen intactos.

   “Ya no digo que sí a todo. Estoy más selecto, mucho más estratega, pero contento, con la cabeza arriba y muchas ganas de seguir adelante, a pesar de todo”, expresa.

  Así lo demuestra con este nuevo logro, su título como Técnico Universitario en Planificación Gerencial, diploma intermedio a la Licenciatura en Administración (Universidad Siglo XXI).

   “No lo menosprecio, pero el título más importante va a llegar el año que viene. Estoy esperando la Licenciatura”, dice con humildad, este joven que afrontó más de 10 cirugías desde su nacimiento producto de deformaciones óseas y fracturas espontáneas.

   Su mayor entusiasmo hoy está conectado con las cosas sencillas y con proyectos: malcriar a sus sobrinos, trabajar, seguir estudiando y algunas sorpresas para 2022.

   “Estoy más cansado, casi llegando a los 30. Aparecieron nuevos dolores, estoy con oxígeno y una fisura en un brazo, pero tengo muchas ganas de seguir viajando, viviendo experiencias, disfrutando con la familia, con amigos y aprovechando la vida al máximo”, expresa.


Tiene tres sobrinos, hijos de sus primos Juan y Juliana Ansorena: Guada, Lautaro y Felicitas. Posa también su perra Donna.

   Lucas, quien en 2017 fue elegido por la JCI TOYP como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de la Provincia de Buenos Aires en la categoría Superación y Logros personales, obtuvo el mismo reconocimiento a nivel nacional. 

   Dos años antes, había comenzado con una pasantía laboral en la empresa DOW Argentina y hoy es empleado administrativo de planta permanente.

  “Tener empleo es algo super importante para todos pero más para una persona con discapacidad”, sostiene.

   En 2018 dio una charla de superación personal en TEDx y en 2019 vivió algo impensado e imborrable: cubrió el Mundial de Rugby de Japón (2019) como periodista acreditado.

   “No fui a trabajar. Fui con mi familia ¡fuimos hinchas VIP!”, cuenta.


Acreditado como periodista del Mundial de Japón 2019. Un sueño cumplido.

   “Y de repente nos encontramos al lado de la élite: los mejores profesionales, periodistas, fotógrafos”, recuerda.

   Todavía recuerda cuando su papá, Darío Alaniz, a quien le habían dado un chaleco de fotógrafo, se tuvo que sacar la peluca de cotillón porque un inglés se quejó.

   Otro momento inolvidable fue la recepción de los jugadores en la Embajada Argentina en Japón. 

   “Estar de traje en ese evento, con los jugadores, hacer una nota al embajador, jamás pensé vivirlo”, dice.

   Las apariciones en el programa de Jorge Lanata, también en 2019, con su historia de vida, y en Quién quiere ser millonario, fueron experiencias positivas.

   Sobresaliente, así es Lucas Alaniz

    Los primeros años de Administración los cursó la Universidad Nacional del Sur (UNS). En paralelo, estudiaba Periodismo en el Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social, carrera de la cual egresó. 

   Ni bien hizo el cambio a la Universidad Siglo XXI lo distinguieron como estudiante sobresaliente por su labor periodística y académica. 

   “En estos años pasaron tantas cosas: conocí excelentes profesores con los cuales tuve mucho aprendizaje y buena relación y sentí la buena voluntad de muchas personas, no de todos, pero sí de compañeros, de mayordomía y departamentos, profesores”, dice.

   Cada vez que el cuerpo le impone un nuevo límite, Lucas encuentra, más tarde o más temprano, la fortaleza para procesarlo, adaptarse y continuar.

   “Arrancar en la UNS en 2012 fue muy lindo aunque tal vez no estaba tan maduro como ahora. Aprobar el ingreso fue complicado, tuve que meter muchas pilas y después seguir avanzando”, reflexiona.

   “El 2022 va a ser un año muy especial porque cumplo 30, voy a llegar a la licenciatura y tengo un proyecto muy especial”, adelantó.


"Esto no está terminado pero es el primer paso para llegar al gran objetivo", asegura.

   Respecto a lo familiar, su hermano hace 4 meses se fue a vivir a España y en esta última década, le tocó despedir a tres abuelos, dos maternos, Juan Carlos "El negro" Quevedo y Esther "Peti" Pulozzi; y la abuela paterna Albina Vleminckx.

   "Fueron cosas que me marcaron pero, por suerte, la familia está muy unida. Tengo dos sobrinos, hijos de mis primos, que disfruto y trato de malcriar”, comenta.
   Además de todo lo que hace, tiene un hobby que está profesionalizando: le gusta hacer streaming de videojuegos. Empezó con tutoriales de tecnología, noticias y videojuegos y ahora tiene un canal de YouTube.

   “Voy paso a paso porque requiere tiempo. Mientras tanto, sigo laburando y enfocado en recibirme”, señala.

   Su empuje y fortaleza, son un ejemplo. 

   Es el embajador bahiense del Se Puede: un título que no se imprime pero que está grabado en los corazones de tantas personas que cambiaron su mirada y su vida a partir de conocer su historia.