El ministerio del mar

8/8/2020 | 06:00 |

A medida que la humanidad sabe y puede más, va identificando nuevos recursos y los explota para su beneficio. Escriben Paola Di Chiaro y Máximo Pérez León Barreto.

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Si pensamos en alcanzar el bienestar mediante el desarrollo sostenible de cara al mar, cabe preguntarnos: 
¿Qué riesgos representan el crecimiento de la población mundial y los cambios en las demografías de las distintas sociedades en los espacios marítimos y fluviales? 
¿Qué desafíos nos impone el cambio climático y la protección del ambiente marino? 
¿Tienen incidencia la crisis energética mundial y la globalización? 
¿Qué rol juega en el mar la aceleración exponencial del desarrollo tecnológico? 
¿Están representados nuestros intereses al escribir las nuevas normas del Derecho del Mar? 
¿De qué forma prevenimos y gestionamos los conflictos en los espacios marítimos y fluviales?
La actual administración de gobierno gestiona nuestros problemas presentes y futuros a través de 23 ministerios nacionales. Mientras que a fines del siglo XIX la Marina de Guerra tenía la responsabilidad de representar al estado en los asuntos del mar, el desarrollo institucional nos condujo a crear un gran número de organismos cuyo trabajo coordinado puede mejorarse, ya que hay funciones que se solapan y otras quedan sin atención.
A principios de julio, Francia ha dispuesto recrear el Ministerio del Mar destacando la importancia de este ambiente para su presente y futuro; tendrá la tarea de generar una estrategia marítima. Siguiendo otros caminos, países y regiones las han desarrollado y las implementan dentro de sus estrategias de seguridad nacional. Todas abordan los riesgos y desafíos que plantean las actividades en el mar y su interacción con las que se realizan en tierra firme, orientadas a propiciar el desarrollo sostenible y garantizar los intereses nacionales o regionales. 
Que el ambiente marino esté sano es imprescindible para que podamos vivir libres de temor y miseria. Depende de lo que hagamos en tierra, con las fuentes de producción, los proveedores de servicios, el manejo de los puertos, de las costas y de los residuos. La creciente importancia de la denominada economía azul y las prácticas que se llevan a cabo en el mar y en los ríos, con la pesca, la explotación de minerales e hidrocarburos, el aprovechamiento energético, los cables submarinos, el comercio marítimo, la investigación y aprovechamiento de los recursos genéticos marinos, las actividades turísticas y las deportivas, forman parte de una extensa lista de fuentes de desarrollo económico. 
Son los productos tecnológicos los que le permiten crear nuevas prácticas al sector productivo que genera el desarrollo económico, es necesario conocer estas prácticas y las realidades de la comunidad, potenciar aquellas que son virtuosas, y desalentar las disvaliosas, a través de normas específicas acordes con las tecnologías disponibles. 
Como país eminentemente marítimo, debemos proponernos pensar y desarrollar un programa de gestión gubernamental integral y coordinado, en el que estén representados todos los actores que integran la comunidad marítima y fluvial. 
Una estrategia marítima argentina que busque garantizar el desarrollo sostenible propiciando el buen orden en los espacios marítimos y fluviales, para que podamos vivir hoy y mañana libres de temor y miseria.
¿Será necesario crear un ministerio del mar?

Los autores pertenecen a la Fundación Argentina Global.

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