Una "Semillateca" que crece y se reproduce en la ciudad

30/5/2020 | 06:30 |

La UNS desarrolla y pone en práctica un proyecto destinado a formar una biblioteca de semillas de árboles. Desde un listado, los bahienses pueden elegir algunas especies y hacerlas germinar en su casa hasta que el árbol pueda ser plantado en un espacio público. Además, hacen "delivery de semillas" a domicilio, con los protocolos propios de esta pandemia.

El equipo de la "Semillateca" a pleno, en la sede de la Biblioteca Rivadavia.

Laura Gregorietti

lgregorietti@lanueva.com

 

   Desde hace años, los proyectos de Extensión y Voluntariado de la UNS permiten a sus alumnos desarrollar y poner en práctica, en el territorio, la teoría y los saberes adquiridos en el aula universitaria y, a partir de ello, construir nuevos saberes o repensar lo aprendido.

   En la 'Semillateca ', enmarcada en el proyecto "Geógrafos por un día: en busca del patrimonio verde: semillas con identidad (2018-2020)", participan estudiantes y docentes de la UNS -algunos ya jubilados- personal de la Biblioteca y de la Hemeroteca de la Asociación Bernardino Rivadavia, un naturalista amante de las plantas y algunos miembros del Jardín Botánico de Bahía Blanca.

   El proyecto está vinculado a la materia "Biogeografía Cultural" que dicta Graciela Benedetti, junto a Valeria Duval, profesoras de las carreras de Licenciatura y Profesorado en Geografía.  

   "Estudiamos la distribución de los seres vivos, plantas y animales a distintas escalas y las relaciones de estos con otros elementos del mundo físico y humano, también sus adaptaciones al clima, los suelos. Y cuando hablamos de Cultural lo hacemos porque asociamos la idea de que son las sociedades quienes modifican los ecosistemas y el medio natural, lo transforman y redefinen.  Por ejemplo, somos nosotros quienes tomamos de la Naturaleza aquello que nos interesa o le damos un valor y seleccionamos, por ejemplo, aquellas plantas que nos gustan o nos atraen por el color,  por la forma de sus hojas, su porte, o porque algún abuelo o abuela la tenía en su casa, o porque nos dan algún alimento", destacó Graciela Benedetti.

   Según dijo, en la UNS se dedican a estudiar y analizar el arbolado urbano de manera integrada tanto en su relación con el clima, el valor económico y ambiental del árbol, como en su relación a la salud y la historia del arbolado, entre otras variables.

   "Nuestra ciudad ha sido fundada en la llanura pampeana y presenta como marco natural a tres provincias fitogeográficas: la del espinal, la del monte y la pampeana, pero desde los inicios hemos ido transformando este espacio de pastizal en una ciudad con más o menos cobertura arbórea, depende de los barrios y de las distintas gestiones a nivel municipal, la presencia o ausencia de los árboles en la ciudad no es un hecho al azar, sino que surge de la concepción, de la herencia cultural y de la información más o menos detallada de quienes estamos a favor de la arboricultura urbana".

   Y si bien Bahía Blanca ha tenido un aumento en la cantidad de árboles, los barrios crecen y se expanden y se necesitan más. Siempre es positivo plantar nuevos ejemplares pero también hacer un buen manejo de lo existente. Entonces, si queremos más árboles en la ciudad por qué no empezar a ver si es posible desarrollarlos desde sus semillas y que toda la ciudadanía empiece a cultivarlos", contó. 

   Así surgió la idea de una “Semillateca” que tiene como objetivo conocer el patrimonio verde urbano de la ciudad de Bahía Blanca y formar una biblioteca de semillas de árboles urbanos que sean representativas de los barrios bahienses.

   "La idea se fue gestando más con quienes trabajan hoy en día en la Biblioteca Rivadavia, que es nuestra contraparte en este proyecto de voluntariado de la UNS. A nivel mundial, esto es conocido: las bibliotecas populares prestan semillas, las ordenan junto a los frutos nativos o exóticos que la comunidad misma recolecta y luego los pone a disposición en una biblioteca".

   Según agregó, la idea final entonces pasa por contribuir con el arbolado público de la ciudad de Bahía Blanca.

   "La Biblioteca te presta las semillas, cada uno en su casa las germina y desarrolla hasta que el árbol pueda ser llevado a un espacio público, algo que se da cuando llegue al metro y medio de altura. Como se entregan muchas semillas y si su germinación es exitosa, algunas plantas las podemos desarrollar en nuestros patios, y otras llevarlas a la Biblioteca para que luego les busquemos un espacio público donde prosperen, como una plaza, un bulevar, una escuela. Siempre es bueno contribuir con la ciudad donde vivimos".

   La Biblioteca Rivadavia, fundada en 1882, cuenta con sobrada experiencia resguardando colecciones de libros, mapas e incluso de obras de arte, razón por la cual fue la elegida para ser guardiana de la biodiversidad local.

   "Las bibliotecas son el espacio físico propicio para fomentar y facilitar todo tipo de actividades de aprendizaje personalizado y comunitario. Es donde se realizan múltiples tareas entre ellas asumir un compromiso constante de innovación entre los usuarios y la comunidad. La Biblioteca Rivadavia apoya todo este material de las semillas y frutos con libros, revistas, trabajos de investigación sobre la arboricultura urbana y sobre especies nativas y exóticas. Ellos nos plantearon las primeras ideas y nosotros las fuimos organizando", aclaró.

Delivery de semillas

   "Antes de la cuarentena ya habíamos recolectado la mayor parte de las semillas, porque justamente es al final del verano donde los árboles ya terminaron de fructificar y dar las semillas. Pudimos clasificarlas, armar los sobres y las fichas de información de cada especie pero después vino la cuarentena y ya no pudimos hacer las reuniones y las entregas en la Biblioteca, así que ahora pensamos, que tal vez, que para que las semillas sigan siendo viables y no perder este material, hacer una entrega gratuita a domicilio: un "delivery de semillas siguiendo los protocolos para el cuidado de la salud. Hay un listado en nuestra página de Facebook y en Instagram llamadas Semillateca".

   A la fecha ya han realizado varias intervenciones, siempre con aprobación del Municipio, con un total de 98 árboles de especies diversas.

   "Los ejemplares plantados fueron por donación de los vecinos, de viveros y de la germinación de nuestras propias semillas. Después de plantadas les hacemos un seguimiento y hay lugares donde nosotros mismos vamos a regar cada 3 o 4 días, y en otros, son los vecinos los que las riegan y cuidan".

   Hasta ahora se han plantado 16 ejemplares en la Plaza Olave, 22 en el barrio Cabré Moré, 10 en Los Teritos 1, 19 en Los Teritos 2,14 en el Espacio Milstein y 17 en la Plaza Irupé.

   Las especies plantadas son Acacia visco, Aguaribay, Algarrobo (dos especies), Barba de Chivo, Braquiquito, Caldén, Casuarina, Chañar, Cinacina, Espinillo, Ginkgo, Liquidambar, Pezuña de Buey, Roble, Sen del Campo, Timbó u Oreja de Negro y Tipa.

   "Las semillas son organizadas, catalogadas y guardadas en un sector específico de la institución, seco y fresco. Se las colocan primero en frascos de vidrio para almacenar en los ficheros y luego en sobres de papel madera cuando son entregadas. Luego de que las semillas son retiradas de la Biblioteca, el usuario se compromete a germinarlas, cuidarlas, plantarlas y devolver a la Biblioteca nuevas semillas y/o una planta en crecimiento. Su destino es ser colocada  en los barrios, plazas, parques de la ciudad o de los barrios de donde fueron originalmente extraídas. Te llevas semillas, nos traes un ejemplar ya desarrollado- y nosotros le damos un destino público".

Registro de 1930

   Pensar que uno de los primeros registros sobre la temática del arbolado en la ciudad de Bahía Blanca aparece en el diario local, "La Nueva Provincia", cuando en un apartado se destaca para el año 1900, las iniciativas del nuevo Ministro de Agricultura, Dr. García Merou, quien trae nuevas ideas para el arbolado en la Argentina. Es así como la Municipalidad, a cargo de Angel Brunel se hace eco para que este proyecto propuesto sea plausible. La imagen colectiva de la ciudad estaba signada por un clima poco favorable por los fuertes vientos y la falta de agua (LNP,  25 de enero de 1900). Una de las primeras plantaciones fueron los Eucaliptus que en el año 1902 se colocaron en las principales calles y avenidas de la ciudad.

   "Es interesante destacar que, en la ciudad de Bahía Blanca,  allá por 1930 había una ordenanza donde se aprobaba que se expongan leyendas alusivas a los árboles, por ejemplo ello ocurrió en la avenida Pringles y en paseos públicos. Las leyendas, que hoy ya no se encuentran, decían así: “No destruyas el árbol, es tu mejor amigo. Te da sombra y purifica el aire que respiras. El árbol es patrimonio común del vecindario. Defenderlo es acción que incumbe a todo buen ciudadano. Los árboles son monumentos naturales y como tales deben ser respetados y protegidos. El árbol es higiene, salud, belleza y vida. Defenderlo de los inconscientes que torpemente lo destruyen es obra de cultura”(Boletín Municipal, agosto 21 de 1930)".

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