Lo había descubierto Vicente Di Martino

La especie desconocida que estuvo a la vista de todos en Monte Hermoso por 30 años

25/4/2020 | 09:38 |

Pertenece a un pequeño armadillo que vivió en esta zona hace entre 9 y 10 millones de años. Los restos eran exhibidos en el Museo de Ciencias Naturales.

Fotos: Conicet y Archivo La Nueva.

 

Hernán Guercio / hguercio@lanueva.com

   Los restos estuvieron a la vista de quien quisiera verlos durante más de tres décadas, pero nadie en Monte Hermoso sabía a ciencia cierta de qué se trataban: parecían de un armadillo o peludo pequeño, pero nunca se habían catalogado con precisión.

   Los había encontrado Vicente Di Martino en una de sus excursiones a la laguna Chasicó, en Villarino, y los había dejado en exhibición en su Museo de Ciencias Naturales, esperando poder estudiarlos con más detenimiento.

   Ahí permanecieron año tras año. En el mientras tanto, el recordado “Dim” fue reconocido por haber descubierto dos especies ancestrales: la Plesiopercichthys dimartinoi, una suerte de perca, y la Hyperdidelphys dimartinoi, cercana a las actuales comadrejas.


Vicente Di Martino


   Pero aún quedaba saber de qué se trataban los restos que había en el museo. Nadie, absolutamente nadie, podía imaginar que pertenecían a otra especie extinta, y que tenían una antigüedad de entre 9 y 10 millones de años. Después del fallecimiento de su descubridor, habría que esperar la llegada de un grupo de investigadores del Conicet –en 2019- para saber a qué animal pertenecían.

   Su procedencia recién se dio a conocer en los últimos días: pertenecían a un pichiciego, un armadillo que es considerado el más pequeño del mundo y que habita únicamente en Argentina y otros países del sur de Sudamérica.

   Si bien se desconoce la fecha exacta, se supone que Di Martino hizo el hallazgo entre fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, cuando ya estaba en funcionamiento el museo en Monte Hermoso. Por esa razón, en honor a quien lo había descubierto, el mamífero fue denominado Chlamyphractus dimartinoi. El haberlo encontrado, señaló uno de los becarios del Conicet, “es como haber hallado una aguja en un pajar”.

   Natalia Sánchez, quien hoy se encuentra a cargo de la institución, recordó que Di Martino era un fanático de la paleontología y que usualmente buscaba restos de animales en las márgenes de ríos y lagos.

   “Así, coleccionó más de 6 mil piezas, de las cuales la mayoría no fue estudiada. Las tenemos todas en el depósito del museo”, señaló a “La Nueva.”.

   Muchas de ellas, contó, no han sido ingresadas aún a la colección que se exhibe.


Natalia Sánchez
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   Además, comentó que una vez que finalice la cuarentena, disponer de una vitrina con la pieza y una réplica del dibujo del animal.

   “La idea es no hacerlo solo con este ejemplar, sino con los tres que descubrió”, explicó.

 

Tercera variedad

 

   Este Chlamyphractus dimartinoi es considerado uno de los animales más extraños de la región ya que, por sus esquivos hábitos, muchas de sus características biológicas son aún desconocidas. Incluso, si bien había sido encontrado hace más de 40 años, sus restos nunca habían sido identificados y recién comenzaron a ser analizados en 2019.

   Desde el Conicet aseguraron que este descubrimiento permitirá conocer cómo fue la evolución de este minúsculo armadillo, cuyos ejemplares actuales miden apenas unos 10 centímetros, pesan menos de 100 gramos y cuentan con un caparazón de color rosa que cubre sus pelos blancos.

   Actualmente, se conocen dos especies de pichiciegos: el Chlamyphorus truncatus, que sólo habita en Argentina y se encuentra en la región de Cuyo, y el Calyptophractus retusus, de tamaño ligeramente mayor y se encuentra las provincias del noroeste argentino, Bolivia y Paraguay. Por sus características, el fósil hallado es considerado una especie distinta y fue catalogado como una tercera variedad.


Daniel Barasoin


   El autor del trabajo fue el becario doctoral Daniel Barasoin, del Conicet, en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral, mientras estudiaba materiales relacionados con su tesis. Junto con Mariella Superina, investigadora independiente del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo, considerada también como la principal especialista en este género en el país, confirmaron que el hallazgo de Di Martino es el primer registro fósil de este esquivo animal.Daniel Barasoin, quien confirmó que el hallazgo de Di Martino es una especie nueva.

 

Con características muy difíciles de identificar o avistar

 

El fósil encontrado por Di Martino pertenece a una subfamilia de cingulados denominada clamiforinos, y todavía se desconocen múltiples aspectos vinculados a su hábitat y a su reproducción.

Los pichiciegos tienen hábitos similares a los de los topos: son nocturnos y se desplazan por debajo de la tierra. Estas características, sumadas a su pequeño tamaño, hacen que sean muy difíciles de identificar y de avistar en el campo.

“Este descubrimiento nos permite empezar a conocer a estos animales tan raros con mayor profundidad. A partir de ahora, vamos a poder ver cómo ha sido su historia evolutiva. Eso ha condicionado una serie de morfologías y estructuras muy derivadas que son únicas en el mundo”, dijo Barasoain.

Este es el tercer animal que cuenta con una denominación dimartinoi, y todos fueron descubiertos por el propio Di Martino (foto): una comadreja, una perca y este pichiciego.

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