Desde la “tierra arrasada” hasta el “relato téorico”

29/2/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Con las paritarias docentes encaminadas y sin mayores conflictos a la vista, la gobernación bonaerense espera arrancar el lunes un nuevo ciclo lectivo, con los alumnos en las aulas.

   “Es la primera vez que un Gobernador pone el caballo delante del carro”, dicen espadas legislativas del peronista Frente de Todos. Afirman que, en buena hora, se empieza poniendo de pie a las escuelas, “pateando” para adelante la discusión paritaria salarial con un sindicalismo docente que aceptó las condicionas casi sin patalear.

   Poner a la educación en primer lugar es un mensaje claro a toda la comunidad educativa. Dicen no recordan una gestión que, en sus primeras medidas, haya lanzado un plan como “Escuelas a la obra” con una inversión de $ 800 millones y que en una primera etapa fue destinada a 752 escuelas con riesgos edilicios en los suministros esenciales (luz, gas, servicio eléctrico y sanitarios) con el objetivo de que lleguen en buen estado para el inicio de clases.

   Además, ese mismo 2 de marzo, el gobernador Axel Kicillof volverá a pisar las alfombras de la Legislatura bonaerense para dar comienzo a un nuevo período de sesiones ordinarias ante senadores y diputados. Muchos esperan que allí, durante el discurso de apertura, Kicillof muestre algunas cartas de lo que será su gestión de acá a fin de año.

   Más allá de la agenda mediática coyuntural, habrá que ver que pasará con la reforma previsional en la Provincia, con el Fondo de Infraestructura Municipal  -tan reclamado por la oposición y por todos los intendentes-, con la posibilidad de un nuevo fondo compensatorio arreglado con Nación, como el llamado "Fondo del Conurbano" durante las gestiones de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, o algún otro anuncio que el Gobernador tenga guardado bajo la manga para la ocasión.

   Lo que seguramente habrá en el discurso es un diagnóstico de la actualidad bonaerense, a casi tres meses de asumir la gestión, y lo que también es seguro, es que girará en torno al concepto de “tierra arrasada”, como lo vienen sosteniendo Kicillof y sus colaboradores desde la pasada campaña proselitista para (des)calificar la gestión de su antecesora Vidal.

   De hecho fue la jefatura de Gabinete que comanda Carlos Bianco -hombre de máxima confianza del gobernador- el área encargada de confeccionar el texto del mensaje oficial de calle 6.

   También anunciará cómo seguirá la política de su gestión gubernamental ante un escenario de emergencias, “después de 4 años de invierno macrista”, según advierte el camporista presidente de la Cámara de Diputados, Federico Otermin, con el guiño cómplice del jefe del bloque de senadores, Gervasio Bozzano.

   La paralización de la obra pública; el estado de deterioro y abandono en infraestructura escolar, el plan de recuperación de Pymes, los operativos de vacunación y un detalle de la endeble situación financiera con un ajustado calendario de pagos en el corto y mediano plazo, serán ejes del texto discursivo.

   “El Ejecutivo busca forzar la realidad en base de un nuevo relato en la PBA”, señalan con desconfanza desde el vidalismo legislativo para “ponerse en guardia”.

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   La oposición ya le reclamó por los medios al propio Gobernador que no se olvide del acuerdo de fin de año, donde se comprometió a tratar el cálculo  general de gastos y recursos para este año y que tiene como fecha límite mediados de abril.

   A pesar de ese compromiso, todo parece indicar que el Presupuesto 2020 está más próximo a tratarse en mayo porque, según portavoces parlamentarios, estaría atado al tratamiento del presupuesto nacional, previsto para ese mismo mes.

   Desde la oposición legislativa de Juntos por el Cambio acusan a Kicillof de repetir “un relato teórico” y andar lloriquiando por culpa de “la herencia recibida” de Vidal.

   Por esa razón, estarán muy atentos al discurso del Gobernador. Sobre todo mirando de cerca estos dos temas, la convocatoria al tratamiento presupuestario y la puesta en marcha del Fondo de Infraestructura Municipal.

   Más aún, con la vuelta de la exgobernadora María Eugenia Vidal al ruedo político, después de tres meses de silencio, y con la reaparición pública del expresidente Mauricio Macri.

   Estas reapariciones vienen a ser una suerte de ordenadores dentro de la oposición. El único espacio que parece estar en una suerte de revulsivo constante es el radicalismo, aunque, fiel a su estilo, sin las estridencias de las peleas domésticas dentro del peronismo. El desafío del alcalde de San Isidro, Gustavo Posse ya es público, y ahora, tanto él como el oficialismo partidario deben salir a armarse, a la caza de aliados internos, y por qué no, externos también.

   Pero más allá de eso, lo que queda claro en el arco opositor, matices más o menos, es que el camino, por lo menos para este 2020, es todos juntos: el PRO, la UCR, la Coalición Cívica y los soldados pichettistas.

   Así parecen pintar el horizonte en el territorio bonaerense. Por un lado el oficialismo gobernante, estructurado a partir del Frente de Todos (integrado por peronistas, kirchneristas y massistas) y por el otro la oposición, unificada en Juntos por el Cambio.

   En ese contexto, es que Kicillof abrirá un nuevo período de sesiones e irá a la Legislatura, ese terreno esquivo para la suerte de la flamante administración. 

   ¿Podrá sortear en minoría los obstáculos que se le presenten a la hora de sancionar las leyes que necesite durante el año? 

   ¿Será el diálogo la herramienta de gestión, o forzarán una división del frente opositor? 

   Son señales que comenzarán a debelarse a partir del lunes.

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