“No hay tantos jóvenes dispuestos a invertir años de su vida en carreras duras”

16/2/2020 | 06:40 |

A raíz de un informe local que asegura que bajó el número de ingresantes a las ingenierías, buscamos la opinión de docentes de la UNS y la UTN. Alertan sobre nuevas necesidades para seducir a los estudiantes.

Archivo La Nueva.

Federico Moreno/ fmoreno@lanueva.com

Un informe publicado este mes por el ingeniero bahiense Leandro Nievas Offidani alerta sobre un preocupante descenso del número de ingresantes en las numerosas ingenierías que se dictan en nuestra ciudad, entre la Universidad Nacional del Sur y la Universidad Tecnológica Nacional.

El autor tomó datos publicados por las propias casas de altos estudios y concluyó que entre 2007 y 2019 la caída en la UNS fue del 15 %, mientras que en la UTN en el período 2015-2019 fue del 23 %.

Para conocer cuáles son los múltiples factores que generaron la situación actual denunciada por Nievas Offidani, dialogamos con dos directores decanos de departamentos que abarcan siete carreras de ingeniería y afines.

“Ya se piensa en carreras más cortas”

“En la sumatoria de nuestras cuatro carreras te diría que el número de ingresantes se mantuvo, hubo cambios puntuales, eso sí. Por ejemplo Ingeniería Industrial aumentó porque abrimos la carrera en Tres Arroyos, e Ingeniería Civil bajó notoriamente, pero claramente por la creación de la carrera de Arquitectura”, explicó el director decano del departamento de Ingeniería de la UNS, Juan Carlos Scheffer.

“Se nota que la duración de las carreras está influyendo, más en las denominadas 'duras', que requieren preparación en Física y Matemática, algo que no se viene trabajando bien en la escuela secundaria. Ahora los alumnos buscan una salida más inmediata, carreras más cortas. Por eso, nosotros por ejemplo estamos pensando en abrir algo relacionado a las energías renovables, pero no lo pensamos como una ingeniería, sino como una tecnicatura, que no dure más de tres años”, agregó el ingeniero civil.

Como métodos para atraer más alumnos a las ingenierías, Scheffer opinó que “se debería trabajar mucho más en Física y Matemática en la secundaria, no solo el último año”, y también mencionó que “tenemos que involucrarlos en los primeros años con problemas más reales y propios de la ingeniería, no tan teóricos”. “También estamos muy interesados en desarrollar este año un gabinete de emprendorismo e innovación, me parece que por ahí es que se los puede enganchar más”, analizó el docente.

Ing. Juan Carlos Scheffer.

Río Negro y Neuquén hicieron lo suyo

Por su parte, el director decano del departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación, Marcelo Falappa, sostuvo que en el caso particular de las tres carreras que dependen de su ámbito tampoco hubo descenso de inscripciones, “algo que se logró con mucho trabajo e inversión en difusión y charlas orientativas”.

“Pero es cierto que la tendencia es hacia la baja, y se da por múltiples razones. Hoy hay mucha más oferta académica, universidades privadas con menores exigencias, títulos terciarios, modalidad a distancia (cosas que suele escoger la gente que trabaja), y fundamentalmente la creación de la Universidad Nacional de Río Negro, que hace unos 8 años ofrece una ingeniería informática, con lo cual la gente de Viedma, Patagones, etc, que antes venía a Bahía, hoy no necesita irse de su ciudad o provincia”, analizó el ingeniero.

“Algo similar pasó con la Universidad del Comahue, en Neuquén. Antes solo ofrecía tres años de la carrera y tenían que venir a terminarla a la UNS, pero hoy ya dictan los cinco años allá. Hoy ya no somos la única universidad del sur”, agregó Falappa.

Sobre cómo repercute esta situación en su departamento, el director decano manifestó que “obviamente nos afecta, pero gracias al esfuerzo que te mencionaba antes pudimos mantener la matrícula y lo más importante es que creemos que la misma es acorde a nuestra capacidad académica. ¿Alcanza eso para cubrir la demanda laboral? No, el país sigue necesitando el triple de profesionales en informática que los que brindan actualmente las universidades”.

“Otro factor es que hay gente que no está dispuest a invertir cinco años de su vida para una carrera universitaria. Quiere trabajar más rápido, tener ingresos más rápido”, opinó el docente.

Ing. Marcelo Falappa.

Mujeres, un tema a resolver

Falappa destaca que las que deciden estudiar ingenierías tienen grandes rendimientos académicos, por lo que no hay una justificación, un motivo que explique por qué cada vez se anotan menos mujeres, al menos en las ciencias de la computación.

“En el consejo federal de decanos de ingeniería nos reunimos dos veces al año y este es uno de los temas que nos ocupan. No encontramos una razón por la que hoy sean apenas el 20% del alumnado, cuando yo estudiaba en los 80 éramos 50 y 50.

“Realmente las razones se desconocen, sobre todo llama la atención en esta época de tanta lucha por la igualdad de género. Se trata de estimular desde la difusión, convocarlas y motivarlas, pero hasta ahí es lo que se puede hacer, porque tampoco es que va a haber un ingreso o un cursado especial para ellas. Es una tendencia que se ha dado los últimos años”, aseguró Falappa.

“Los chicos optan por los terciarios”

Por último, el profesor e investigador de la UTN, Alejandro Molina, reconoció que las cifras de ingresos en ingenierías han bajado, aunque no en la medida que señala el informe (posiblemente por una cuestión de distintos criterios comparativos), y opinó que uno de los principales motivos es el marcado descenso del nivel en la escuela secundaria.

“Se ve en las evaluaciones PISA, estamos por debajo del promedio mundial e incluso países vecinos están mucho mejor que nosotros. Eso hace que el acceso a la universidad sea mucho más difícil, algo que no sucede en los terciarios, los que los chicos están prefiriendo a la hora de elegir”, agregó el docente de primer año de la orientación informática de la UTN.

Molina agregó que “el sistema de enseñanza técnica tiene deformaciones, no se ha logrado definir desde el Estado un perfil terciario tecnológico que tenga mayor inserción laboral. Hoy una directora de un terciario tiene la facultad de abrir o cerrar una carrera a su criterio, de hecho en Bahía yo he presentado una queja porque cerraron una de mantenimiento industrial, cuando a la UTN y al Juan XXIII nos llueven chicos interesados en esa orientación y demanda de trabajo sobra”.

Sobre otros factores que hacen que el interés por las ingenierías decaiga, Molina explicó que “también existe una sobreoferta en las ciencias sociales y otras especializaciones, fijate que carreras como Abogacía tienen una oferta enorme, en Bahía sin ir más lejos se puede estudiar en cuatro o cinco universidades distintas. Las diversas modalidades en que se da el acceso al título de esas carreras es mucho más fácil que lo que cuesta titularse en una ingeniería”.

“Sumado a eso, hay otras carreras con perfiles públicos más altos. Por ahí los chicos no ven al ingeniero salir en televisión, en tapas de revista y no se imaginan que puede tener un trabajo atractivo y por ende un buen sueldo”.

Las mujeres no llegan al 5%

“En la UTN, en las carreras de ingeniería las mujeres no llegan a ser el 5%. Si tenemos que buscar una explicación, yo creo que es por el imaginario colectivo, el modelo de chica, lo que se ve en las publicidades, en la ficción, etcétera. No es común mostrar a la mujer ingeniera con el casco. Ese imaginario se debe corregir desde lo social, el problema en este punto ya no es del sistema educativo”.

 

 

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