Bahía Blanca | Domingo, 26 de junio

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El descontrol de los incendios, la preocupación de todos los veranos

“Hay muchos incendios que son accidentales, pero un altísimo porcentaje es por negligencia de las personas", coincidieron Norberto Colace (voluntarios de White) y Andrea Tumminello (de Cerri).

Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Llega el verano, las altas temperaturas, el viento y también algunos problemas. 

   El incendio de campos y terrenos es uno de esos inconvenientes que cada año se presenta y acarrea una intensa labor a los distintos cuarteles de bomberos de la ciudad y localidades vecinas.

   Precisamente, los responsables de estas entidades advirtieron que los próximos meses se presentarán con temperaturas muy altas y poca lluvia, lo que demandará un incremento del trabajo.

   A ello se suma, según manifestaron, las festividades de fin de año, donde la pirotecnia genera similares inconvenientes.

   “Hay muchos incendios que son accidentales, pero un altísimo porcentaje es por negligencia de las personas. La gran mayoría arranca con una quema de hojas y pastos que se descontrola por el viento. Lamentablemente, es una situación que la gente no toma consciencia y se repite todos los años”, señaló Norberto Colace, jefe del cuartel de voluntarios Ingeniero White, donde ya pasó casi 40 años de su vida.

   En ese mismo sentido se refirió Andrea Tumminello, a cargo desde hace poco más de un año del cuartel de General Cerri (donde también se desempeñan ad-honorem) y con más de 20 años de experiencia en el rubro.

   “Hay algunos que se producen por tormentas o por exceso de calor y otros por descuidos de las personas, porque hacen fuego en lugares que no corresponden o bien no los apagan correctamente. Nosotros estamos en una región donde hay mucha extensión de pastura y eso agrava la situación”, manifestó. 

   “Bahía es una ciudad de alto riesgo, porque el viento suele levantarse imprevistamente o rotar muy rápido. Y, a diferencia de incendios forestales, aquí llega muy rápido a las viviendas y a veces no nos da tiempo de actuar”, agregó Colace.

   Mientras Tumminello señaló que las salidas se incrementaron por este tema desde octubre, Colace esgrimió que 2020 fue un año parejo en cuanto a requisitorias.

   “Este ha sido un año atípico con incendio de pastizales, porque hemos tenido que salir regularmente durante todo el año. Obviamente, que hay mayor cantidad de sucesos entre diciembre y marzo, por una cuestión climática”, dijo el jefe de bomberos de White.

   “La temporada de mayor trabajo para nosotros comienza a fines de noviembre y se extiende hasta marzo, pero en este año ya hemos tenido muchas salidas a partir de octubre. La temporada ha arrancado mucho antes que años anteriores”, opinó la encargada del cuartel de Cerri.

   Según puntualizaron en las fiestas de fin de año se conjugan dos cosas: el uso de la piroctenia, que puede quemar pasto o bien viviendas y los descuidos de las personas, que no apagan bien las brasas que hicieron para cocinar y se les prende fuego el fogón o el quincho.

   “En esta época tenemos entre 4 y 5 salidas diarias por este tema. Tenemos que hacer una logística importante, porque con la pandemia no podemos contar con todo el personal disponible al mismo tiempo. Así que armamos cuadrillas de 4 o 5 personas, para cuidarnos entre nosotros. Tratamos de tener la menor cantidad de gente posible en el cuartel. Y también tenemos que desarrollar un protocolo de actuación, por ejemplo en el tema de la hidratación de los bomberos”, contó Colace.

   “Y también es una época del año que muchos vecinos queman pastizales de terrenos baldíos, en vez de cortarlos. Y no tienen en cuenta el factor eólico, que en esta zona es intenso y muy cambiante, por lo que cualquier foco se propaga rápidamente y se les hace incontrolable. A eso se suma la pirotecnia de las fiestas de fin de año. Lamentablemente, en Bahía se sigue utilizando mucha e incrementa los riesgos”, opinó Tumminello. 

   Los pronósticos anticipan un verano seco y ventoso, lo que supone una mayor actividad.

   “En el cuartel cuento con alrededor de 65 personas, tras la incorporación de varios integrantes jóvenes. Es un buen número para trabajar. En equipamiento estamos bien. Incorporamos una camioneta con un tanque de 700 litros, para utilizar en los incendios menores. Eso nos evita el movimiento innecesario de los vehículos grandes”, señaló Colace.

   “Nosotros somos voluntarios y muchos tienen sus vacaciones laborales en esta parte del año, pero siempre nos arreglamos para brindar el mejor servicio. Además, el sistema de bomberos está muy organizado a nivel regional y cuando uno se ve superado, enseguida se dispara un sistema operativo para que el resto de los cuarteles se sumen”, dijo Tumminello, quien cuenta con 53 bomberos activos y 11 aspirantes prontos a sumarse.