Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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“Volví a Villa Mitre para ascender, y ese sueño no está tan lejos de ser real”

“La ilusión es más fuerte”, expresó Maximiliano López, quien rescindió contrato con Instituto y decidió bajar una categoría para estar otra vez en el tricolor. El zurdo fue el primer refuerzo del equipo que dirige Carlos Mungo en este receso forzado a causa de la pandemia.

Fotos: Archivo-La Nueva y Prensa Villa Mitre

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

(Nota ampliada de la edición impresa)

   ¿Por qué y para qué?

   “Pese a que me quedaba un año más de contrato, me fui de Instituto porque quería jugar y tener continuidad, y elegí volver a Villa Mitre para ir en busca del tan ansiado ascenso; sé que hay muchísimas ganas y que el sueño no está tan lejos de la realidad”.

   Clarito, ¿no?

   Apenas se flexibilizó la cuarentena y los equipos activaron los protocolos para iniciar con los entrenamientos, Maximiliano Alejandro López se transformó en el primer refuerzo tricolor para la reactivación de este bendito y últimamente ignorado Federal A.

   Según él, el retorno le venía haciendo ruido en la cabeza, y en sus declaraciones se percibe claramente que piensa, siente y se ilusiona al mismo tiempo.

   Más maduro y mentalmente preparado para jugar donde el DT Carlos Mungo lo necesite, este extremo, tal como se define, está dispuesto a ofrecerle a la Villa más de lo que le dio en la temporada 2018-2019 (contando los cotejos de Copa Argentina, 27 cotejos y 3 goles).

   “Mientras estaba en Instituto, preocupado porque no me daban minutos y había quedado bastante relegado, recibía mensajes y audios de Mungo y el `Profe´ (Pablo Díaz). Me hicieron la cabeza, me convencieron para que retorne, me hicieron sentir importante. Y acá estoy”, relató “Maxi”, quien enseguida se refirió a lo meramente futbolístico, a lo que realmente lo sedujo, y en eso mucho tuvo que ver el momento que atraviesa el conjunto villamitrense, líder de la Zona Sur y dueño de un respeto que se ganó en la cancha.

   “Villa Mitre suma puntos porque juega bien, eso no está en discusión. A cualquier jugador que está en el Federa A le gustaría venir a Villa Mitre, y eso también te lo puedo asegurar”, deslizó el volante santafecino, que a los 27 años lleva un derrotero considerable en el ascenso del fútbol argentino.

   “Cuando la propuesta fue formal, le pedí a mi representantes (Martín Bassedas y Cristian Calabrese) que hagan todo lo posible para que se dé. Tenía muchísimas ganas de estar en Villa Mitre otra vez”, comentó.

   “Volví con la firme idea de ascender, de dar una mano, de ser parte de un equipo que piensa en grande. Villa Mitre es un club ejemplar, que se profesionalizó por completo en este último tiempo. El objetivo es claro, la tabla no miente; solo hay que tratar de que el nivel colectivo vuelva a ser el mismo que el equipo tenía antes de la pandemia”.

   —¿Cómo te fuiste de Instituto, a lo contractual me refiero?

   —Rescindí el contrato, me hicieron un plan de pago y cobré hasta el mes de mayo. Hubo predisposición y un acuerdo rápido. Resigné junio y el año que me quedaba por delante.

   “Estando en Córdoba, el `Pofe´ de Villa Mitre me hablaba constantemente y hasta me llegó a mandar los mismos ejercicios por zoom que diagramaba para los que hoy son mis compañeros. Me pedía que no afloje, que no me venga abajo y que aguante porque iba a salir algo mejor. En las malas me acompañó, por eso este retorno es más por agradecimiento que por cualquier otra cuestión”.

   —¿Por qué jugaste tan poco en la “Gloria” (6 cotejos en 2019)?

   —Sufrí dos lesiones seguidas en la pretemporada,. Al llegar, en un amistoso frente a Talleres, una persistente molestia en los isquiotibiales me dejó afuera por dos semanas. Al volver, un golpe en el sacro me produjo una inflamación en la base de la columna vertebral que me impidió hasta caminar con normalidad.

   “Fue una lesión complicada, con una rehabilitación de cuatro meses. Mientras estaba acostado, todo bien, pero amagaba a levantarme y una electricidad que me bajaba de la cintura a las piernas, me hacia retorcer de dolor. La pasé realmente mal”.

   “Al volver a las prácticas grupales, tuve que correr desde muy atrás, estaba lejos del nivel de mis compañeros. Me costó entrar en ritmo, y es por eso que jugué poco y nada. Ahora estoy bien, recuperado plenamente con los entrenamientos invisibles en doble y hasta en triple turno”.

   —Por lo que escucho no te importó nada bajar una categoría.

   —Ni siquiera lo tuve en cuenta. Vengo a un equipo que conozco y sé que me voy a adaptar. Villa Mitre tranquilamente podría estar en la B Nacional, por estructura, por capacidad dirigencial, por el empuje de sus hinchas, por lo grande que se hizo a lo largo y a lo ancho del país.

   “Mirá si no es valorable lo de Villa Mitre, que mantuvo un plantel entero en medio de la pandemia, en plena incertidumbre y sin saber si el fútbol se iba a reanudar o no. Ahí quedó de manifiesto el pensamiento de los dirigentes, no es todo dinero y negociaciones; valoraron la parte humana, se dieron cuenta que el jugador no es un trapo de piso”

   —Es cierto, la forma de proceder de Villa Mitre no es muy común en el fútbol argentino.

   —El club no abandonó a los futbolistas, ni a sus familias, y siempre estuvieron presentes para que a nadie le falte nada en los peores días, los de encierro y aislamiento.

   —Por ser primero, ¿qué tipo de ventaja tendría que tener Villa Mitre –es uno de los puntos a tratar-- cuando se reactive la competencia?

   —Cuando me sumé me di cuenta que el plantel y el cuerpo técnico están mentalizados a jugar lo que les toque. Es cierto que merece una consideración deportiva, pero nadie de nosotros se vuelve loco por eso. Villa Mitre fue siempre protagonista, tiene un equipo compacto, serio y determinante.

   “Existe un gran trabajo de base, de logística, tanto en lo social como en lo deportivo; no es casualidad que Villa Mitre esté arriba de todos en una Zona que fue más pareja de lo que muchos preveían”.

   —Que pasa si deciden que Villa Mitre no arranque a jugar, que por ejemplo espere clasificado a una supuesta semifinal. En ese caso enfrentaría a adversarios con rodaje, entonces, ¿es ventaja o desventaja?

--Es todo un tema. Así como lo ves vos, es una desventaja, pero también hay que pensar que en dos partidos podés llegar a ascender. Que se yo... Igual mucho no nos importa, el equipo debe estar preparado para enfrentar a quien sea en el momento que sea. Entrenamos al máximo para rendir al máximo, así que no hay excusas. Vamos a llegar bien, hoy nos encontramos mejor de la cabeza que de los pies.

 

Salta la linda

   “Soy extremo, es la posición donde más cómodo me siento, pero Mungo me hizo jugar de volante por izquierda y creo que le cumplí. Mientras sea por esa punta, con mi perfil, no tengo problemas en cumplir con el ida y vuelta o tener que retroceder para marcar. Igual sé que vine a pelear un puesto en un plantel muy equilibrado, con futbolistas que no hacen sombra y que están preparados para jugar”, destacó “Maxi”.

   —¿Querés decir que no te será fácil ganarte la titularidad?

   —Va a ser complicado encajar en un equipo aceitado, sobre todo para los que llegamos ahora como refuerzos. En el plantel hay muy buen nivel, chicos que, con menos experiencia que las incorporaciones, están rindiendo a pleno. En el equipo hay muchos jugadores que se conocen desde hace rato, que juegan juntos desde hace bastante tiempo, por eso no será sencillo pretender jugar.

   —Hoy, ¿qué tiene y que le falta a Villa Mitre?

   —Si mirás la tabla no le falta nada, aunque hay que trabajar todos los días en la incentivación para que nadie se relaje. Somos muchos jugadores, hay cantidad y también calidad. Todos los puestos están bien cubiertos y creo que hay equipo como para apuntarle al ascenso.

   —¿Crees que el parate de 8 meses no afectó en nada?

   —No. Veo un equipo con una tremenda determinación, con ganas de jugar para demostrar todo lo que es.

   En Primera, “Maxi” pasó por Atlético Concepción de Río Salí (Tucumán), Monterrico de Jujuy, Atlético Mitre de Orán (Salta), PSM Fútbol de Puerto San Martín (Rosario), Central Norte de Salta, Sarmiento de Resistencia (Chaco) y Gimnasia y Tiro (Salta), clubes con los que disputó el Federal B antes de recalar en Villa Mitre e Instituto, donde tuvo la chance de mostrarse en divisionales superiores.

   —¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera?

   —En Sarmiento (31 cotejos, 5 goles) volé alto, pero en Villa Mitre sentí que había madurado como jugador y que mentalmente estaba preparado para un Federal A. En Monterrico jugaba suelto por el frente de ataque y convertí varios tantos (18 en 49 encuentros).

   —Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, serías un gran guía de turismo para el que quiera viajar al Noroeste argentino.

   —Ja,ja. Para dar consejos me faltaría conocer Formosa y Santiago del Estero...(risas).

   —Si decido pasar unas vacaciones en el NOA, ¿qué lugar no puedo dejar de visitar?

   —Salta la linda. Tiene un clima especial, la gente es sencilla y muy servicial y te dan ganas de quedarte a vivir. La brisa fresca que baja de las montañas se siente en todo momento y las noches de ferias y espectáculos callejeros te llenan el alma. Si vas, no dejés de pasear en el tren de las nubes y de comer la famosa empanada salteña.

   —Bien, no te pregunté nada sobre Olimpo y Sansinena, que también se reforzaron convenientemente...

   —(Interrumpiendo) Solo me fijo en Villa Mitre.

   —¿Cuál es el mensaje para el hincha, para el “villero” de ley?

   —Que esté tranquilo, que banque el proceso y confíe. Se va a extrañar jugar sin ellos en las tribunas, pero bueno, es lo que tenemos y nos tendremos que adaptar. El aliento se sentirá en la calle y por las redes sociales. Jugar a cancha llena era un plus, que se le va a hacer…

 

27
Cotejos. Los de “Maxi” en el tricolor, en la temporada 2018-2019: 24 en el Federal A y 3 en la Copa Argentina. Señaló 3 tantos.