Mundo Gremial

Biocombustible: temen que las suspensiones sean sin pago de haberes

2/9/2019 | 07:00 |

“Pese a que el telegrama que les enviaron a los trabajadores no dice nada al respecto, puede ser que la empresas decidan suspensiones sin pago de haberes, lo cual agravaría el conflicto”, señaló Gabriel Matarazzo.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   El jueves pasado, las plantas de biocombustibles paralizaron su producción en varias provincias porque, según esgrimen, los precios de venta no alcanzarían a cubrir los costos de elaboración y la situación ya afecta a unos 500 trabajadores en total.

   En nuestra ciudad, Biobahia tomó la misma determinación y suspendió, por espacio de dos meses (a partir del lunes y hasta el 31 de octubre), a alrededor de 60 empleados directos.

   Fundada en el año 2011 y ubicada dentro del Parque Industrial, Biobahia SA es una empresa dedicada a la producción de biodiesel y glicerina a partir de aceite crudo de soja y es propiedad de un grupo empresario que también tiene acciones en Bio Ramallo y Bio Junín.

   “Ese grupo tiene alrededor de 200 trabajadores, 60 de los cuales se desempeñan en la planta de Balía Blanca, incluyendo cargos jerarquícos. El resto de las plantas del país también van a seguir este camino”, señaló Gabriel Matarazzo, secretario general del Sindicato de Petróleo Gas y Biocombustibles de Bahía Blanca y, a su vez, secretario de Hacienda de la Federación del Petroleo.

   El dirigente gremial sostuvo que “hasta aquí los empleados no tuvieron problemas con los cobros, pero las suspensiones serían sin salarios, lo cual vamos a discutir hasta la última instancia”.

   “Pese a que el telegrama que les enviaron a los trabajadores no dice nada al respecto, puede ser que la empresas decidan suspensiones sin pago de haberes, lo cual agravaría el conflicto”, añadió.

   Matarazzo señaló que desde la Federación, debido a la gravedad del tema, solicitaron una reunión urgente con el gobierno nacional.

   “Pedimos a las secretarías de Energía y de Trabajo de la Nación que convoquen a una mesa entre el gobierno, las compañías y los trabajadores. Necesitamos encontrar una solución. No puede ser que el hilo se corte siempre por lo más delgado”.

   La mayoría de las empresas del país en este rubro son pymes que abastecen al mercado interno y su producción se vende a las refinerías, ya que las petroleras tienen la obligación de incorporar al menos un 10% de bio en el gasoil que se vende al público.

   “Mi función es defender a los trabajadores, pero lo que esgrimen los empresarios es real. No es positivo para nadie que las plantas estén sin producir. Y ahora el problema se trasladará a las petroleras”.

   Desde el sector empresario aseguran que el gobierno mantiene pisados los precios de venta del biocombustible, pero sus insumos siguen en aumento porque son commodities atados a las cotizaciones internacionales. Y sostienen que este desfasaje los obliga a trabajar a pérdida.

   “El gobierno debería haber medido las consecuencias de sus decisiones. Por eso ahora pretendemos que busquen la solución. Al menos deberían sentar a los empresarios y buscar la salida en conjunto”. 

   Pero más allá de la postura de las compañías, lo concreto es que las suspensiones ya están en marcha y que el temor a despidos masivos sobrevuela en Bahía Blanca y el resto del país.

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