Hay tres detenidos

Gitanos: quedó más cerca del juicio un caso de matrimonio forzado en Suárez

24/8/2019 | 18:07 |

Los hechos conmocionantes tuvieron por víctima a una menor que habría sido entregada por sus padres a un adulto, con el que tuvo una hija. En las mismas circunstancias también iban a “ceder” a otra chica, pero la policía frustró la acción.

Fotos: Archivo LN.

   El Tribunal Oral en lo Criminal Federal bahiense está en condiciones de fijar fecha de juicio en la causa que se conoce como Gitanos I, iniciada a raíz de conmocionantes casos de matrimonios forzados en Coronel Suárez, luego de cerrarse la etapa de investigación.

   Por los presuntos hechos cometidos contra dos hermanas menores de edad están procesados los padres de las víctimas y el conocido árbitro de fútbol suarense Daniel Eduardo Sandoval, el “marido” de una de las chicas, a quienes se detuvo a fines de mayo de 2018.

   Junto con los nombrados se arrestó al gitano Ramón “El Rey” Singer, que habría actuado como mediador en la “negociación” aunque murió por problemas cardíacos cuando estaba alojado en la cárcel de Ezeiza.

   Producto de ese “matrimonio”, Sandoval tuvo una hija con la chica.

   Al matrimonio de gitanos y al referí se les imputan los cargos de “trata de personas agravado y corrupción y abuso sexual de menores, en calidad de partícipes necesarios o autores”, según el caso.

   “Ya se está en condiciones de fijar audiencia de debate”, confirmó de manera escueta una fuente del TOCF de esta ciudad, que se negó a brindar precisiones del expediente como consecuencia de su carácter “confidencial”, por investigarse el delito de trata de personas, con menores como víctimas.

   Es poco probable que el juicio oral se lleve a cabo este año porque los pliegos de los jueces Juan Pablo Fernández, Sebastián Foglia y Eduardo d´Empaire, propuestos para conformar el órgano de enjuiciamiento -hoy no tiene jueces titulares-, todavía no fueron aprobados en el Senado.

Como una novela turca, pero a menos de 200 kilómetros de Bahía

   “No hay ninguna otra novedad en la causa”, finalizó el vocero consultado por La Nueva.

De película

   La historia transcurrió el año pasado en aquella ciudad ubicada a menos de 200 kilómetros de Bahía Blanca, aunque algunas de sus características parezcan de la época de la esclavitud.

   Sandoval conoció a la nena cuando ella tenía 12 y él 46 y al año siguiente “se pusieron de novios”. Actualmente comparten una hija de 5 años y hasta hace un tiempo tenían la apariencia de una familia normal, con fotos en las redes sociales de cumpleaños y vacaciones en la playa.

   El caso se conoció luego de una denuncia al número telefónico 145 (Programa Nacional de Rescate de Víctimas de Trata), que alertaba que el mismo destino de la menor M.L. estaba por correr su hermana J.L.

   Los padres de las chicas firmaron un contrato con Sandoval y Singer como mediador e iban a cobrar 50 mil pesos y dos camionetas a cambio de entregar a su otra hija, situación que confirmó un testigo de identidad reservada en la causa.

   “La entrega estaba pactada, en principio, para el 31 de mayo (de 2018)”, agregó.

   Sin embargo, la Policía Federal evitó la cesión de la segunda joven.

   En el caso de la mayor, se cree que su padre la entregó a cambio de que le instalaran una gomería, pero esto no consta formalmente en el expediente.

Testimonios clave

   La prueba de cargo se basa en las declaraciones de asistentes sociales y psicólogas de Suárez. Una de ellas relató que tomó conocimiento del episodio por una denuncia de la exmujer de Sandoval, por amenazas de muerte y violencia contra ella y sus hijos.

   En ese marco se entrevistó con los padres de M.L. (quien ya estaba en pareja con el árbitro) y estos le confirmaron que la chica vivía en pareja con el hombre.

   Una licenciada en psicología confirmó que los padres de la menor “siempre estuvieron de acuerdo con esa relación”, debido a que “la situación económica de Sandoval es mejor que la de ellos”.

   “Esperaban que M.L. no se pelee con Sandoval para que puedan tener acceso a cosas que ellos no podían tener”.

   Dos trabajadoras sociales coincidieron en afirmar que los progenitores de M.L., desde que ella tenía 13, “fomentaron” la relación con el hombre, en tiempos que la menor “tenía una edad que requería contención, educación y cuidado”.

   Dijeron que la propia chica reconoció que “lo que le pasó” (por el embarazo) es porque sus padres no la cuidaron, “ya que ella se sentía una niña”.

   “Ella (por J.L.) lo denunció (por acoso) y Sandoval llegó a ponerle un arma en la cabeza para que retire la denuncia”, afirmó.

   Los padres, cuando el caso subió en intensidad, terminaron por reconocer ante testigos que cometieron “un error” con la venta de sus hijas.

   “Sandoval me acosa desde que tengo 11 años (…) recibí amenazas de él de toda clase, me tocaba por debajo de la mesa; él tiene mucho poder, tiene mucho dinero y maneja Coronel Suárez. Llegué a querer quitarme la vida”, reconoció la más joven de las víctimas ante las asistentes.

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