Saltaron todas las alarmas

4/6/2019 | 14:20 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Archivo La Nueva.

   "Estamos preocupados pero también nos ocupamos en resolver esa cuestión", es una frase que ha estado incontables veces en boca de Marcos Peña, de Rogelio Frigerio, de otro vocero y pertinaz defensor de la gestión como es Guillermo Dietrich, ante cada contratiempo que afronta la administración en materia política o económica. También por lo general, sino la mayoría de las veces, aquel latiguillo mitad optimismo y mitad frase hecha para salir del paso se acopla con otra que Mauricio Macri bien debería patentar como uno de sus eslóganes más repetidos de estos magros, en resultados, tres años y medio: "Sabemos que hay gente que la pasa mal, pero éste es el único camino, es el camino correcto".

   Pues bien, por un lado la más pura realidad y por el otro cierto negacionismo que suele campear en los análisis del gobierno y en sus reuniones de mesa chica, más los -a esta altura- certeros focus groups del equipo de Jaime Durán Barba, esta vez hicieron estragos en aquel sempiterno sesgo optimista. En las últimas horas saltaron todas las alarmas en el Gobierno y en modo especialísimo a la hora de analizar las chances electorales de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

   Macri habilitó el lunes a María Eugenia Vidal a hacer acuerdos con los eventuales candidatos a presidente del peronismo de Alternativa Federal para "colgarse" de sus boletas en la provincia de Buenos Aires y de ese modo evitar el derrumbe que pronostican encuestas privadas pero también los números que maneja el macrismo, que hoy auguran una derrota de la gobernadora a manos de la dupla Kicillof-Magario, la dupla que bendijo Cristina Fernández.

   La fórmula que eligió Peña para salir del entuerto reconoce aquel estado de optimismo permanente que lo caracteriza. Sin bajarse nunca del caballo, dijo ahora que "si algún candidato presidencial de Alternativa Federal quiere beneficiarse de llevar como candidata a gobernadora a María Eugenia, estamos dispuestos".

   La verdad es otra: no es que Macri "habilitó" a Vidal a utilizar ese recurso para conseguir la diferencia que aleje el fantasma de una derrota en las elecciones del 27 de octubre en la provincia. Fue la gobernadora, juran en La Plata, la que exigió ese vía libre para zafar del hecho incómodo por donde se lo mire de que Macri "le tira para abajo" la elección bonaerense a Vidal por la mala imagen que retiene en la provincia en general y en el conurbano en particular.

   Dicen esas voces platenses que en todo caso en la reunión que Macri y Vidal mantuvieron a solas el lunes, luego ampliada al resto del gabinete nacional y que se reiteró esta mañana antes de que ambos se mostraran juntos durante un acto en Quilmes, el presidente aceptó que la gobernadora pueda ir colgada de las eventuales candidaturas presidenciales de Juan Manuel Urtubey, Miguel Pichetto y tal vez de la de Roberto Lavagna.

   Nada se dijo de la actitud a seguir frente a una eventual candidatura de Sergio Massa, conocido el profundo malestar que Macri siente por "Ventajita", como apoda al tigrense desde aquella malograda visita que ambos hicieron a Davos en enero de 2016. Las mismas fuentes cercanas a Vidal aseguran que por ahora no hay nada definido con el líder del Frente Renovador, como tampoco con ninguno de los peronistas alternativos. Las conversaciones recrudecerán en las próximas horas o días, a medida que se acerca el 12 de junio, cuando habrá que inscribir los frentes y alianzas.

   "Si me pregunta a esta hora, le diría que lo de las colectoras está aprobado pero que el único límite que no vamos a cruzar es Cristina", dijo ese confidente platense frente a la difusión de informaciones y probables cursos de acción para que Vidal aparezca en más de una boleta en las elecciones en las que no hay segunda vuelta y todo se decide por un voto de diferencia.

   Las herejías de la política, o su extremo estado de necesidad, vuelven a jugarle en contra al presidente, y de algún modo a su jefe de Gabinete. Para cumplir con aquel reclamo de Vidal, Macri deberá borrar con el codo lo que firmó con la mano y derogar el decreto que dictó justamente para evitar que los peronistas pudieran beneficiarse de las famosas colectoras en la provincia. O esperar una ayuda de la Justicia, adonde ese texto fue denunciado por inconstitucional por los peronistas que entonces buscaban, y ahora seguramente volverán a la carga, de hacerse de esa herramienta tan cuestionada.

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