Aristimuño, exclusivo: "Uno intenta avanzar en medio de tanta tristeza"

12/5/2019 | 06:30 |

El compositor de Viedma charló con La Nueva antes de llegar a nuestra ciudad. Eso será el próximo 22 de mayo. Entradas disponibles en Ticketbahia.com

Lisandro Aristimuño. Foto: Gentileza Valentín López López.

Franco Pignol / fpignol@lanueva.com

 

   La realidad del país golpeó a todos en mayor o en menor medida. A los artistas independientes particularmente se les hace cuesta arriba cortar tickets y sostener grandes producciones en un contexto recesivo. Es ahí cuando surgen nuevas ideas y maneras de no abandonar. De seguir.

 

   Lisandro Aristimuño nos acostumbró a traer grandes producciones a nuestra ciudad, con banda que superaba los siete integrantes.

 

   En esta oportunidad llegará en formato de cuarteto (dos violas, bajo y batería), sin perder una pizca de sentimiento y logrando un feeling bien rockero.

 

   Se presentará el próximo miércoles 22 de mayo, desde las 21.30, en el Teatro Don Bosco.

 

   Entradas disponibles en www.ticketbahia.com

 

   "La verdad es que estoy muy contento porque es un formato que nunca había utilizado. Por lo general mis conciertos están llenos de músicos (risas). Somos como siete u ocho arriba del escenario", aclara Lisandro.

 

Obviamente que algunas de mis canciones tienen acordes más complicados o quizás hay que afinar la guitarra en otra entonación. Tienen sus detalles, pero todas se pueden hacer sólo con la criolla".

 

   —¿Cómo suena ahora?

 

   —Más rockero. Se encuentran muy bien los lugares de cada uno. Al estar acostumbrados a que siempre haya cuerdas y teclados ahora queda un espacio copado para poder expresarnos y jugar. 

 

   "Con Carli (su primo y guitarrista de la banda) metemos pedales y efectos con ambas violas eléctricas y disfrutamos mucho logrando diferentes atmósferas, colchones sonidos. Carli también toca charango, el bajista toca cello y el baterista mete unas tablas muy buenas. Yo también voy cambiando las violas, a veces agarro la de seis y a veces la de doce. Así vamos buscando el sonido en concierto", cuenta.

 

   —Tus temas tienen una gran capacidad de adaptación.

 

   —Mis canciones se pueden tocar de alguna manera en una guitarra acústica. Soy cantautor, entonces siempre mis canciones salieron de ahí o de una criolla. Luego las fui adornando o arreglando en base a la banda que tenga o buscando los músicos necesarios. Obviamente que algunas tienen acordes más complicados o quizás hay que afinar la guitarra en otra entonación. Tienen sus detalles pero todas se pueden hacer sólo con la criolla.

Arregla y juega con la música con mucho placer

 

   —En Bahía nos ha pasado que un año más tarde repetiste algunos temas pero variaste completamente los arreglos, la formación y hasta el sonido.

 

   —Es cierto, siempre estoy ahí variando arreglos. Me encanta hacer eso porque siempre creo que la canción puede tomar diferentes formas de acuerdo a mi vida, a mi edad y a las cosas que voy viviendo. El hecho de ser productor artístico también me da ese placer de jugar con esas cosas, además de armar discos nuevos y colaboraciones.

 

Liliana Herrero fue como nuestra madrina. Una vez hizo una cena y nos invitó a los dos para que nos conozcamos. Y así fue, con Raly (Barrionuevo) nos volvimos como hermanos. Tenemos una admiración mutua y nos queremos muchísimo. Siempre estamos atentos al otro".

 

   —La imagen de la nueva gira es similar a la de la tapa de tu disco “39 grados”.

 

   —Es cierto. En el disco estoy mirando para el costado, más joven, más niño. Ahora ya estoy más grande, mirando hacia adelante, con cara de sacado (risas). Me gustó la idea de jugar con esa tapa. Esa señal de estar en la cama sin dormir con cara de loco, como con fiebre, medio enojado,  me parece que representa un poco la situación del país que estamos viviendo.

 

   —Está complicado.

   —La verdad que sí. La realidad es que no podemos viajar toda la banda porque la economía del país no ayuda para nada. Por eso se me ocurrió armar este formato que a Bahía llega en modo cuarteto. Todo se convierte en algo positivo y artístico. Porque tranquilamente podría ir solo con mi guitarra, sin embargo uno va buscando la variedad e intenta seguir avanzando en el medio de tanta tristeza como país.

 

La doble H con un hermano de la vida

 

   La semana pasada salió el primer single del proyecto “Hermano Hormiga” que Aristimuño comparte con el gran artista Raly Barrionuevo. Se trata de una versión conmovedora del tema “El Surco”, de Chabuca Granda.

 

   —¿Cómo surgió el encuentro con Raly Barrionuevo que luego derivó en el proyecto “Hermano Hormiga”?

 

   —Somos muy amigos desde hace muchos años. Creo que fue uno de mis primeros amigos de cuando llegué a Buenos Aires. Lili Herrero fue quien colaboró para que nos hagamos amigos. Fue como nuestra madrina. Una vez hizo una cena y nos invitó a los dos para que nos conozcamos. Y así fue, nos volvimos como hermanos. Tenemos una admiración mutua y nos queremos muchísimo. Siempre estamos atentos al otro.

   —¿Cómo se dio la conexión musical?

 

   —Siempre nos juntamos y una vez hicimos un asadito en su casa de Unquillo, Córdoba. Estábamos afuerita y siempre pintan guitarras. Nos pusimos a zapar y a cantar temas de otros, a jugar con la música como siempre nos gusta. De repente empezamos a mirarnos y dijimos: “Che loco, esto está buenísimo. Automáticamente comenzamos a hacernos voces sin ensayar nada y salían las cosas súper naturales. Los que estaban ahí nos decían que teníamos que mostrarlo. Entonces nos dio ganas de armar el proyecto.

 

   “Es un formato que nunca había hecho. Dos guitarras y dos voces, como se hacía antiguamente. En un momento habíamos pensado en armar una banda pero pensamos que iba a perder la esencia, el encanto. Quisimos armar un dúo con la mística de Simon & Garfunkel o Sui Géneris por ejemplo”.

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