Entradera en Zapiola al 2.400

“Pensamos en qué hacer, si quedarnos o irnos”, admite tras sufrir un asalto en su casa

10/2/2019 | 08:55 |

Verónica Delgado describió las sensaciones tras el hecho. "No podés ni cenar en el patio", comentó.

Foto: Jano Rueda-La Nueva.

Por Claudio Rodríguez Kiser/crodriguez@lanueva.com

   Un difícil momento atravesó en las últimas horas una familia en su vivienda del barrio San Cayetano, cuando dos delincuentes armados irrumpieron en el lugar y permanecieron largo rato antes de escapar con dinero y artículos electrónicos.

   Pero las dificultades para salir adelante y dejar atrás lo ocurrido son aún mayores cuando el hecho se transforma en el segundo en apenas un año y medio.

   “Pensamos en qué hacer, si quedarnos o irnos a otro lado. Esta casa la diagramamos e hicimos nosotros con mucho esfuerzo, y lo más triste es que no podés ni cenar en el patio. Es estar constantemente mirando la ventana”, admitió Verónica Delgado.

   El hecho ocurrió el jueves pasado, alrededor de las 22.30, en la casa ubicada en Zapiola al 2400, cuando se encontraba acompañada por su marido Diego Meccico y sus tres hijos.

   “Como somos muchos en la casa y estaba linda la noche, teníamos abierta todas las ventanas que dan al patio. Mi marido y mis hijos estaban en una habitación y ellos -por los delincuentes- se metieron por una puerta balcón”, comentó.

   Agregó que “hacía justo un año y medio que habíamos sufrido la otra entradera. Fue con la misma modalidad,  aunque ahora de noche, ya que la vez anterior fue durante la mañana y yo estaba sola con dos de mis hijos”.

   La mujer detalla que los delincuentes los obligaron a tirarse al piso boca abajo y los maniataron.

   “Por suerte no nos pegaron. Sé que eran dos, aunque ni los pude ver, porque me agarraron de atrás y me pusieron la mano enseguida”.

   También recuerda que los desconocidos “no podían abrir el portón, porque lo quisieron hacer como si fuese automático y pusieron la alarma. Entre la desesperación no logré identificar nada, ni tampoco puedo decir si eran los mismos de aquella vez (por el robo anterior)”.

El botín

   Verónica explicó que los ladrones escaparon con un televisor, una computadora, una PlayStation, celulares y dinero.

   “Ellos querían plata y plata. Cargaron las cosas en el auto, que estaba en el garage, y se lo llevaron. Previamente nos dijeron que lo iban a dejar cerca de un hotel alojamiento ubicado en avenida Alem al 3600, porque nosotros le pedíamos que no se lo llevaran y ellos nos respondían que lo dejaban tirado por ahí”, expresó.

   El Chevrolet Prisma fue hallado por la policía abandonado, horas después, en Carriego y Alvarado.

   Con mezcla de ironía y desazón, la mujer dijo que “hubo algunas actitudes similares, que hacen dudar, puede ser que sean primos de los otros. Quizás sabían que anteriormente nos habían entrado”. 

   También señaló que “después de que nos entraron pusimos luces en el patio y levantamos un poco el paredón, aunque mucho más no se puede hacer”.

   “Quizás tendremos que poner algunas rejas más para estar tranquilos adentro, aunque nada quita que cuando sacás el auto te puedan agarrar igual”, finalizó.

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