Un cambio de manos que parece en etapa declarativa

16/11/2019 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Claramente la política exterior también inundó la agenda en ámbito bonaerense. Y como es costumbre, todo tema de discusión que surge pasa indefectiblemente por el tamiz de la “grieta” ideológica nacional.

   En ese microclima casi exclusivamente sobrevuela el debate sobre las crisis institucionales en Chile y Bolivia. Pero poco espacio queda para lo que está pasando en el territorio provincial.

   Nadie habla ya de la transición. No hay más fotos de Alberto Fernández y Mauiricio Macri, así como tampoco de la gobernadora saliente María Eugenia Vidal y su sucesor, Axel Kicillof. No se sabe si los famosos equipos técnicos están trabajando en el traspaso o sólo fue una cuestión declarativa. O mejor dicho, si el proceso de cambio de manos simplemente fue una fotografía.

   En la Provincia, el gobierno que se va dice que deja una administración ordenada, con obras de infraestructura, y con los fondos para pagar los sueldos a los empleados públicos. En paralelo, portavoces del gobierno kirchnerista entrante (pasando por todos los matices del peronismo) dicen que el de Vidal es el peor gobierno de los últimos años.

   Muchas veces, el silencio sobre lo que vendrá hace ruido. Tampoco la política deja trascender cómo será el formato de la nueva gestión gubernamental, y quienes la encarnarán a partir del 10 de diciembre próximo.

   Está claro que en el caso de la provincia de Buenos Aires el hermetismo es más marcado que en Nación. Falta menos de un mes para la asunción de Kicillof, y ni un nombre se ha deslizado para el gabinete. 

   Cualquier lector asiduo de portales políticos descuenta que Carlos Bianco, hasta el momento se muestra como la mano derecha del futuro Gobernador, ocupará un lugar destacado. Pero no mucho más.

   Tampoco se habla del Presupuesto bonaerense 2020 . En la Legislatura la parálisis es total. En el Senado, la cámara que más sesionó este año (más, no mucho), tendrá actividad el 5 de diciembre con la sesión preparatoria, y unos días antes con una última reunión ordinaria donde se hará el llamado a extraordinarias. Diputados, por su parte, sumará los días que restan hasta fin de año a engordar su record histórico de inactividad.

   A todo esto, en el campamento del Frente de Todos pasan los días procurando armar los equipos para el futuro armado ministerial. Con Kicillof tratando de hacer un rápido diagnóstico -porque tiene poco tiempo, asume y debe pagar sueldos y aguinaldos, y un vencimiento de un crédito-, y con la vicegobernadora electa Verónica Magario viendo cómo consigue el quórum para sesionar.

   Mientras tanto, en el coqueto salón oficialista de Juntos por el Cambio la actividad es febril, con una gobernadora saliente muy esforzada por mantener el Juntos, más que el Cambio, y con los intendentes más interesados en el Cambio que en el Juntos, valga el juego de las palabras.

   En ese sentido, tanto los intendentes de la UCR como del Pro coinciden en que, más allá de la necesidad de mantener el espacio unido para hacerle frente al nuevo gobierno, llegó el momento de que los propios alcaldes comunales sean quienes protagonicen las decisiones, sin intermediarios.

   Hasta ahora así lo han hecho saber en cuanta reunión participaron, y lo han dicho en cuanto medio accedieron. Al respecto los legisladores, hasta el momento, han mantenido un prudente silencio. Pero, siempre hay un pero.

   Un legislador con experiencia y con un rol importante en la Legislatura que pasó y en la que vendrá, reflexionó sobre el mal momento para plantear esta grieta. “El planteo de los intendentes es atendible, e histórico por otra parte. Pero por su función tienen que atender el día a día, pagar sueldos, proveedores, hacer obras. Y nosotros, hoy en la Legislatura somos mayoría en el Senado. La llave la tenemos nosotros. Los que votamos o no somos nosotros”, señaló.

   ¿Juntos por el Cambio abre su propia grieta en Provincia? De esa discusión depende el futuro político de la propia María Eugenia Vidal. 

   “Durante estos años dije y comprobé que el poder desnuda a las personas, muestra lo mejor y lo peor de cada una. La derrota también”. subrayó días atrás la todavía Gobernadora, acompañada por el vicegobernador radical Daniel Salvador y su jefe de Gabinete, Federico Salvai; ante ministros y funcionarios en La Plata.

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