La Colonia de Verano Inclusiva de Empleados de Comercio se puso en marcha con más de 700 chicos

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La Colonia de Verano Inclusiva de Empleados de Comercio se puso en marcha con más de 700 chicos

8/1/2019 | 08:34 |

“Pensar que hace 10 años, cuando me sumé a esta iniciativa, vinieron apenas 60”, señaló Walter Mele. Hoy es una de las más grandes del sur argentino.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva y Prensa AEC

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Con más de 700 chicos, se puso en marcha el jueves pasado la Colonia de Verano Inclusiva de Empleados de Comercio, todo un clásico del verano y con un éxito que se repite año tras año.

   “Pensar que hace 10 años, cuando me sumé a esta iniciativa, vinieron apenas 60”, rememoró Walter Mele, el coordinador general, señalando el gimnasio multipropósito plagado de niños antes de la partida hacia el predio de Aldea Romana, donde se realizan las actividades.

   Y añadió: "Año a año nos sorprende a nosotros mismos. Va creciendo la colonia porque va creciendo la institución, porque crece el predio; crece todo. Los chicos y los padres tienen cada vez más confianza en la colonia".
Mele recordó su primera temporada en la Asociación Empleados de Comercio.

   “Yo no podía entender cómo, con tantos afiliados, la colonia no tuviera demasiada aceptación. Y nos pusimos a trabajar para hacerla crecer”.

   Y vaya si creció.

   “Este año tenemos hasta lista de espera, porque muchos padres se acordaron a último momento y los colectivos ya estaban contratados. Por más que intentamos que nadie se quede afuera, a esta altura es difícil encontrar más ómnibus para el traslado. De todos modos, la semana próxima intentaremos encontrar una solución”.

   Precisamente, alrededor de 20 colectivos salen diariamente desde la sede social ubicada en la primera cuadra de calle Rodríguez hasta Aldea Romana.

   “La colonia lleva una logística tremenda. Nada puede quedar librado al azar. Los afiliados depositan en nosotros su tesoro más preciado, que son sus hijos, y nosotros no podemos descuidarlos bajo ninguna circunstancia. No tenemos excusas para trabajar de la mejor manera, porque realmente no nos falta nada”.

   Según Mele, la organizada por la AEC es una de las colonias más grandes del sur argentino.

   “El otro día me dijeron que hacia el sur, no hay otra similar con tantos chicos. Aquí vienen a partir de los 4 años y hasta los 12. Y todos sabemos que el rango de edad nos obliga a trabajar prácticamente personalizado con cada grupo”.

   El cuidado de los niños es extremo, de acuerdo a lo remarcado por el coordinador general.

   “No es un momento sencillo para trabajar con chicos por todas las cosas que están pasando. Por eso digo que es un orgullo que tantos padres nos elijan y confíen en nosotros. Y la verdad que nuestro trabajo pasa por hacerlos divertir sanamente. Eso marca el éxito de la colonia”.

   Aunque Mele es la cara visible, un gran grupo de trabajo se encolumna detrás de su figura.

   “Todos aportan su granito de arena. Desde los colectiveros hasta aquellos que hacen el mantenimiento en el predio, pasando por los profes y por la comisión directiva encabezada por Miguel Aolita, que no nos hace faltar absolutamente nada”.

    Casi 30 profesores de educación física toman parte de los trabajos diarios.

   “Es un grupo muy grande. Empecé con apenas 4. Pero ellos son el corazón de todo ésto. Sin su creatividad y ganas, nada podría llevarse a cabo”.

   Mele aclaró las diferencias entre colonia y escuela de verano.

   “Esto es una colonia, porque se busca que aprendan jugando. Todo lo que se hace es recreativo. No se practican deportes, porque generalmente los chicos estuvieron todo el año haciendo alguno. Y para eso tenemos un predio excelente, en el que se pueden hacer mil cosas distintas”.

   Las piletas y el parque acuático son la atracción principal.

   “Obviamente que los chicos se desesperan por el parque acuático, pero aprovechamos muy bien la amplitud del predio y su vegetación para divertirnos jugando”.

   Otra de las facetas distintivas de la colonia de verano es que es inclusiva.

   “Tenemos alrededor de 30 nenes con capacidades diferentes. Con Miguel (Aolita) nos propusimos que nadie se quede afuera. Incluso, algunos vienen con acompañante terapéutico. Y no hacemos distinciones, ya que vienen en el mismo horario que los demás y se integran perfectamente a las actividades”.

   El viernes, como todos los años, se realizó la llegada de los Reyes Magos al Salón Borlenghi.

   “Trajeron regalos para todos y fue un día muy especial, que todos los chicos esperan. Y aún así, sabiendo que vienen, se sorprenden como el primer día. Algo similar sucede con el Carnaval”.

     Tras la entrega de regalos en el Salón Borlenghi, la caravana de colectivos, con los Reyes Magos incluidos, volvió a la sede de calle Rodríguez, pero antes pasaron por distintos comercios que realizaron sorteos especiales entre los afiliados a la Asociación Empleados de Comercio. 

   Las Play 4 se las adjudicaron Victoria Bouquet (hija de la afiliada Romina Brunet) y Donato Juárez (hijo del afiliado Oscar Juárez); para los celulares fueron sorteados Bianca Berniga (hija de Santiago Berniga) y Jeremías Romero (hijo de Natalia Hernández) y los relojes fueron para Mía Bergaz (hija de María Fernanda Bergaz) y Noah Durante (hijo de Leonel Durante).
 
“Es la mejor de Bahía”

   “En las jornadas estivales trabaja un grupo de alrededor de 40 personas, entre profesores, guardavidas, enfermeros y colaboradores. Todos se esfuerzan para que nada quede librado al azar y para que los chicos la disfruten a pleno”, esgrimió Miguel Aolita, secretario general de la Asociación.

   Cabe recordar que se podían inscribir los hijos de afiliados, tanto a la AEC como a la Mutual Mercantil, como así también no afiliados.

   “Los afiliados pagan 800 pesos y los no afiliados, 4.000. La colonia es gratuita, ya que lo que se abona corresponde al transporte diario. Si los afiliados se comprometen a llevar a sus hijos hasta el predio y luego ir a buscarlos, no pagan nada”.

   Y añadió: “Cuando yo llegué al gremio, allá por 2012, concurrían alrededor de 150 chicos, porque dependía de la capacidad de transporte propio. Entonces decidí invertir la ecuación: contratar colectivos externos y ampliar la capacidad, sin dejar a nadie afuera. Los padres lo entendieron y apoyaron la determinación de ponerle un costo, que va destinado únicamente a ese tema. El resto de los gastos corren por cuenta del gremio, ya sea el cuerpo de profesores, guardavidas y enfermeros”.

   Y añadió: “También nos hacemos cargo de los campamentos y todas las actividades extras que se realizan”.

   El crecimiento de la colonia, según Miguel Aolita, es exponencial año tras año.

   “Es, sin dudas, la mejor colonia de verano de Bahía. Al finalizar la temporada estival se hace una evaluación para determinar cuál fue la mejor. Y el año pasado recibimos esa distinción, lo cual nos llena de orgullo y también de responsabilidad, porque debemos mejorarla”.

 

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