Crimen de Sandra Arbilla: “Le arrebataron la vida salvajemente”

“TAL VEZ HAY ALGO MUY GROSO DETRÁS”

Crimen de Sandra Arbilla: “Le arrebataron la vida salvajemente”

14/1/2019 | 06:30 |

A poco de cumplirse un año del homicidio de su hermana, Claudia afirma que “muchos tapan, no hablan”, y eso provoca que el asesinato siga impune. “Quiero que se haga justicia”, reclama.

Crimen de Sandra Arbilla: “Le arrebataron la vida salvajemente”

Claudia afirma que “muchos tapan, no hablan”, y eso provoca que el asesinato siga impune. (Pablo Presti-La Nueva.)

   “Yo pienso que tengo que pedir, pedir y pedir a Jehová para que se esclarezca, porque es por mano de Él que se van a abrir las puertas y se va a llegar al tipo, a la mujer o a los que fueron. Acá, muchos tapan, no hablan. Hay testigos que saben quién fue, pero tienen miedo de decirlo. Tal vez hay algo muy groso detrás de todo esto y no lo quieren decir”.
   Claudia Vanesa Arbilla, a casi once meses del homicidio de su hermana Sandra (31 años), registrado a mediados de febrero pasado en la verdulería ubicada en Don Bosco y Manuel Molina, reconoce que “al principio tenía miedo”, sin querer revelar sus sospechas sobre el autor del salvaje crimen.
   “Por ahí tengo miedo de decir algo, escuche el que fue y venga... Yo me voy a defender hasta la muerte, pero tampoco quiero callarme y que todo siga así... quiero que se haga justicia, porque a mi hermana le arrebataron la vida salvajemente. Se la quitaron como si fuese un perro o un cordero”.
   La mujer dice que “la degollaron, y querían hacerlo. Tenía toda la cara cortada, fue una salvajada. Ahí era como que querían señalar algo, dejar algo dicho”, avalando la hipótesis de que el crimen pudo haber sido un mensaje para alguien o por algo.
   El brutal ataque se produjo alrededor de las 5 de la tarde del 17 de febrero del año pasado y Sandra murió 48 horas después.


   La mujer confía en que “se va a saber” quién mató a su hermana, aunque reconoce que “por ahora no” eso no ocurrirá.
   También considera que la investigación tuvo algunas fallas.
   “Me dijeron que en el momento que pasó lo de mi hermana, la verdulería tendría que haber sido preservada por una semana, pero al otro día estaba abierta como si nada. A mi me da cosa, porque reparto comida y paso todos los días para dejar algún pedido ahí cerquita. Me da como bronca, pero qué puedo hacer...”, se pregunta.
   La mujer no tiene certezas, pero muchas sospechas.
   “Yo creo que el entorno de la verdulería en la que estaba mi hermana, y en el que ella no tenía nada que ver, saben quién fue. Saben por dónde viene la mano, yo no acuso a nadie, pero saben”, recalca.
   Describió que Sandra había empezado a trabajar poco antes en ese comercio.
   “Estuvo tres semanas, más o menos. Después la pasaron a una que está cerca y es del mismo dueño; pero justo ese día la volvieron a cambiaron, supuestamente porque mi hermana había ido al recital de Los Dragones (grupo de cumbia sureña surgido de Puerto Madryn en 1998 y que en esa ocasión actuó en Bailotage) con mi papá y entonces al otro día la mandaron de tarde a esa verdulería, sin que ella lo pidiera. Es más, la señora del dueño le avisó que vaya a ese local”, detalló.
   Claudia, quien fue la última familiar que vio con vida a Sandra -esa misma tarde, a las 14.45 la llevó en su moto hasta la verdulería-, recuerda un circunstancia que resultó trágicamente anecdótica.
   “Hacía una semana que no hablábamos y en la charla me comentó que luego del recital, papá fue hasta (la cochería) Ferrandi para ir al baño. Luego a ella la velamos ahí”, y no habían pasado 72 horas.


Muchas dudas


   La falta de certezas sobre el móvil estuvo dada desde el primer momento.
   “Una policía, cuando mi hermana estaba internada, me dijo confidencialmente que el testigo (que la halló) fue porque escuchó los gritos desesperados de mi hermana; luego corrió y avisó. Después, de la DDI me dijeron que eso era mentira, que nadie escuchó nada, que a mi hermana ya la vieron así, tirada”.
   Está convencida de que ese testigo “debe saber algo. Lo que pasa es que no habla. Lo han mandado a buscar, porque se escondió, y no quiere hablar... Hay mucho miedo”.
   En su momento se evaluó que la condición de exguardiacárcel del propietario podría abrir la puerta a la posibilidad de una eventual venganza (el hombre lo negó).
   “Voy a decir algo que no sé si está bien que lo diga, pero creo que viene por ese lado, porque el fiscal habló con alguien que se maneja en la cárcel, una persona que trabaja ahí, y uno de ellos estaba muy inquieto. De todos modos, no pudo haber sido esa misma persona que estaba encerrada, porque no salió ese día. El fiscal está investigando otras cosas y dijo que para él viene por el lado de drogas”.
   La chica asegura que “mi papá conoce a ese testigo y le dijo que cuando vio a mi hermana había una manzanita tirada, nada más. Y cuando fue mi papá era todo un lío, todo tirado y revuelto; le dijo que las cosas no estaban como él las había visto”.
   El abanico de posibilidades permite que Claudia reconozca que “tengo dudas de alguien más, pero eso lo están investigando. No sé..., puede ser una posibilidad. Como no hay acusados ni nada, todo entra en el combo de quién pudo haber sido”.
   Finalmente dice que “sé que fue un hombre el que atacó a mi hermana, porque tenía huellas de pisadas 43 centímetros, en un brazo, una pierna y creo que otra en el pecho, y el pie de una mujer no creo que mida eso; pero no sé sabe si fue uno solo”.

   Según la autopsia, la víctima recibió 34 puñaladas. Las primeras fueron aplicadas en su rostro y la fatal, que recibió estando en el piso, atravesó su tráquea y la yugular.

“Ella era la única amiga a la que le confiaba todo”

   Claudia reconocía en su hermana a una confidente.
   “Yo me llevaba un año con ella, soy más chica. Era la única amiga a la que le confiaba todo; siempre me decía, 'Vane, andá al médico', porque yo tengo problemas emocionales, me persigo, me cierro mucho. Ella era más dada. Estaba bien, contenta”.
   La ausencia de Sandra “es difícil, porque cada vez que abro los ojos me acuerdo que no está más acá”.
   Asegura que a su hermana “le gustaba la cumbia y salir a bailar... Por ahí venía y compartía el día con mi hijo cuando yo trabajaba, lo quería muchísimo”.
   Las hermanas, un mes antes del trágico suceso, estuvieron conviviendo, luego que Sandra se separara de su pareja.
   “Mi hermana tenía problemas anímicos y de alimentación, y a la pareja se le hacía medio difícil contenerla. Convivió muchos años con él (Daniel Appelhanz)”.

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