Diferencias entre parejas abiertas y poliamorosas

22/9/2018 | 08:00 |

Por
Elizabeth Schulz

   A raíz de las declaraciones de Florencia Peña  sobre su relación de pareja abierta con Ramiro Ponce de León, retomamos el tema de las relaciones poliamorosas y las abiertas.

   Si bien ambas se parecen, no son iguales. No hay que confundir.

   La dimensión erótica de las personas es diversa y las preferencias son absolutamente  íntimas. Para algunas personas existen formas de relacionarse afectivamente y sexualmente que van más allá de la monogamia. 

   Entre ellas se encuentran el poliamor, las parejas abiertas, las swingers y otras donde cada pareja define sus propias reglas. 

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   Algunas personas sostienen que no pueden, o no desean, limitar el amor o su sexualidad exclusivamente a una persona. Expresan que la exclusividad sexual es una postura egoísta y que nadie es dueño del otro para limitar sus libertades. 

   No lo consideran una traición si se expresan las reglas o normas para llevar adelante una relación poliamorosa o abierta, consensuada y respetuosa. 

   En las relaciones abiertas, las parejas acuerdan que ambos podrán mantener relaciones sexuales con otras personas, siempre y cuando sus relacionen también sepan que están teniendo una aventura amorosa con alguien que está en pareja.

   Incluso, pueden contarse o no, los detalles de estos encuentros y eso es parte de los acuerdos que existen en una pareja abierta. Pero es importante reiterar que estos encuentros no son considerados como una traición y que ambas partes tienen el mismo derecho. 


Florencia Peña y Ramiro Ponce de León (Foto TN)

   Las normas las fija la pareja y suelen ser modificables. Algunas optan por no mantener estos encuentros en la vivienda que comparten. Otras, por no juntarse con ciertas personas. Pero lo más importante es que no haya más de un encuentro con la misma persona por fuera de la pareja, a fin de evitar lazos afectivos y emocionales. En este caso sí se podría generar discordia, ya que se rompería el acuerdo previo.

   En cambio, el poliamor permite que los miembros que conforman la pareja, se involucren afectivamente y sexualmente de manera estable.  Estas parejas están en conocimiento de que existen más de dos personas involucradas, lo aceptan y se comprometen a mantener el respeto, la sinceridad y la fidelidad. 

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   Esto no quiere decir que no existan los celos y los conflictos típicos de una pareja monogámica.  El acuerdo de polifidelidad debe respetarse. De lo contrario, se estaría siendo infiel al mantener una relación afectiva por fuera de la relación poliamorosa.

   Tanto en las parejas abiertas como en las poliamorosas debe haber consenso y compromiso. En ellas se valora muchísimo la comunicación y la sinceridad. Si eso no se da, no estaríamos frente a este tipo de relaciones. Serían, en todo caso, relaciones de parejas típicas en donde una de las partes se involucra sexual o emocionalmente con otra persona trasformándose en una infidelidad. 

   La filosofía poliamorosa requiere de una deconstrucción de las formas en que entendemos el amor, la fidelidad y la libertad.

   Por tal motivo, posiblemente no estemos preparados como sociedad para llevar a cabo esta deconstrucción. Pero no se puede negar que transitamos una época de mayor apertura para hablar de estos temas. 

   Tal vez, nos falta más tolerancia y respeto hacia aquellas personas que piensan, sienten o se expresan de maneras diferentes al modelo hegemónico e imperante en la sociedad y que es la monogamia. 

   Lo cierto es que el tema está instalado y resulta positivo que podamos hablarlo y debatirlo con absoluto respeto, más allá de estar o no de acuerdo.

   Tenemos que respetar que cada persona es un ser naturalmente sexuado y que, por tal motivo,  cada una expresa su sexualidad de manera muy distinta. 

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