Entrevista con el actual presidente del CGPBB

Al mando de un puerto que no para de crecer y desarrollarse

2/9/2018 | 08:54 |

El doctor Miguel Donadío, presidente del Consorcio de Gestión, analizó el pasado, desarrolla el presente y presagia un futuro muy auspicioso.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

   El éxito de un modelo que despertó dudas en sus inicios, pero que las fue despejando con el correr del tiempo hasta llegar a este presente de esplendor.

   De ese modo, el doctor Miguel Donadío resumió los 25 años del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, el cual preside desde noviembre de 2017.

   “En sus comienzos mucha gente era escéptica de que pudiera funcionar de esa manera. Incluso, se pensaba que el Consorcio cumpliría las funciones de oficina burocrática y sin embargo se demostró que nada fue así y que la conformación de un directorio fue clave para el enorme desarrollo posterior. Eso marca el éxito del modelo”, manifestó Donadío.

   Desde 1991, cuando se empezó a trabajar en este tema, a la fecha muchas cosas han pasado por este lugar emblemático de Ingeniero White. Y la gran mayoría fueron aspectos de crecimiento.

   “En honor a la historia, confieso que a las primeras reuniones se invitó a muchas instituciones de la ciudad que no quisieron participar. No le veían futuro a la cuestión y vaticinaban una vida corta a la idea. Pero nació la Ley de Puertos y eso permitió transferir el puerto a la órbita provincial, con la obligación de crear un ente público no estatal y un consorcio con la participación de los actores locales. O sea, la comunidad portuaria asociada a la gestión del puerto. La articulación público-privada generó un modelo de gestión que terminó siendo muy exitoso”, rememoró el presidente del CGPBB.

   --Las PPP como están en boga ahora, surgieron en la década del '90 con este modelo.

   --Es así. Lo que hoy aparece en la cartelera de la gestión pública, el puerto ya la implementó en 1993. Lo que parecía que iba a ser una oficina administrativa estatal más se constituyó en el engranaje perfecto para darle al puerto un crecimiento exponencial. 

   “Por ejemplo, la fragilidad con la que arrancó el Consorcio, lo pinta una anécdota: cuando surgió, no había dinero para pagar los sueldos. Ni siquiera había caja para mandar a imprimir la documentación necesaria para comenzar a funcionar. 25 años después, las obras que se hicieron hablan solas del éxito del modelo. Se empezó de cero para construir una estructura que en la actualidad está absolutamente consolidada”.

   Donadío remarcó la labor de José Egidio Conte, el primer presidente que tuvo el Consorcio de Gestión.

   “Los primeros pasos de Conte, junto a ese primer directorio histórico, fueron muy valiosos. Porque no se claudicó ante la adversidad y se empezó a proyectar un puerto grande, como lo es ahora, con una obra de dragado muy costosa pero a la vez muy necesaria, con discusiones permanentes con provincia y nación por los fondos”.

      Y añadió: “Después llegaron las primeras empresas petroquímicas y hubo que formalizar contratos de concesión, situaciones que eran todas nuevas para el puerto. Y sin embargo se hizo en forma muy inteligente. Y por eso hoy contenemos a uno de los Polos Petroquímicos más importantes del país, con empresas de primer nivel mundial afincadas en nuestras tierras”.

   --Tras la etapa fundacional, ¿cuál le siguió?

   --La segunda fue de consolidación. En la que las inversiones fuertes ya estaban hechas y se buscó profesionalizar el puerto. El ente ya tenía ganada la confianza, pero había que seguir creciendo. En ese sentido hay que rescatar la importancia de Valentín Morán, que fue el Gerente General histórico de la entidad. Porque le dio una impronta de seriedad, profesionalismo y asepsia política notoria, con mucha visión de futuro.

    “Aquí se vio un ente confiable, que es muy importante para atraer inversiones extranjeras. Se implementó una seguridad jurídica impecable. Ese aspecto fue muy importante para los resultados que se consiguieron posteriormente”.

   --Habla en pasado del segundo tramo, ¿entoncés cuál es, a su entender, la tercera etapa?

   --Es difícil identificar el momento de inicio, y tiene que ver con el período de transformación que aún hoy estamos transitando. Es indudable que el ciclo de expansión ya está en marcha y está relacionado directamente con la diversificación existente, con un Polo Petroquímico puesto en marcha a pleno y con muchas inversiones que ya se están proyectando. 

   “Somos actores principales en el cambio de matriz energética que se está impulsando a nivel nacional, con la llegada de los molinos eólicos y el desarrollo de Vaca Muerta. En esta tercera etapa es donde aparecen los actores internacionales, para lo cual estamos preparados para recibirlos. Incluso, con inversiones de mayor magnitud que las iniciales. Por eso digo que estamos en el proceso de transformación. Y seguramente Vaca Muerta tendrá mucho que ver con esta nueva etapa”.

   --¿Cree que el bahiense percibe la grandeza del puerto que tiene a muy pocos kilómetros?

   --Creo que no toma dimensión de lo que está ocurriendo en el puerto, pero no lo veo como algo negativo. Porque también nos cuesta a nosotros, que estamos en el día a día, interpretar todo este proceso de surgimiento, consolidación y posterior transformación. Vivimos en una vorágine de situaciones que nos cuesta asimilar. Por ejemplo, en un corto lapso, pasamos de ser actores del cambio de matriz energética al desarrollo de Vaca Muerta. Y es fácil mencionar los temas, pero es muy complicado aportar toda la logística necesaria para que suceda. 

   “Por eso, nosotros tratamos de abrir los ojos lo máximo posible para anticiparnos a los hechos y estar preparados para cuando sucedan. En el ámbito portuario, si corrés de atrás, perdés inversiones. Hay que estar a la altura de la circunstancias para lo que se viene, porque las inversiones se definen por pequeños detalles”.

     En este aspecto, Donadío resaltó el trabajo en conjunto con la consultora Port Consultants Rotterdam (PCR).  

   “Es muy importante su función, porque ha participado del desarrollo de uno de los puertos más importantes del mundo y nos permite anticiparnos a los hechos. A eso le sumamos un equipo de trabajo altamente profesionalizado y que no es común encontrar en instituciones de políticas públicas. Todo eso hay que ponerle el valor que se merece”.

   El presidente del Consorcio de Gestión manifestó la importancia de las inversiones privadas para mantener el ritmo de crecimiento.

   “El actor privado es el que termina transformando a los países. Por eso es necesario que las reglas de juego sean claras, previsibles y perdurables en el tiempo. Hay que ser transparentes y asegurar seguridad jurídica al inversor y que éste pueda hacer su ecuación económica con total tranquilidad. Por eso nosotros acompañamos al inversor privado en todo lo que necesite. Hay que trabajar en conjunto en el desarrollo de los negocios”.

   --Con visión de futuro, ¿cómo se imagina el puerto en su 50 aniversario?

   --Me lo imagino más cercano a un gran puerto del mundo. Me lo imagino jugando de igual a igual con puertos de primer nivel mundial. Pero para eso tenemos que ser profesionales en el trabajo diario y muy innovadores en la proyección hacia el futuro. Tenemos una impronta de puerto moderno que debemos sostener e intensificar. 

   “El puerto de Bahía Blanca participa en las asociaciones internacionales, pero ya no como actor de reparto, sino con peso propio. Eso es importante en el posicionamiento. El puerto va a seguir creciendo y va a seguir posicionándose entre los grandes puertos del mundo”.

   --Y en lo personal, ¿qué le gustaría dejar?

   --No me fijé una obra en particular. A mi me gusta mirar el largo plazo, por lo que me sentiría conforme con haber dejado las bases de crecimiento firmes. Soy de pensar que lo importante es el camino y que todos debemos sumar en ese sentido. Dejar marcada la esencia central y quienes vengan luego se aferren a ellas para seguir creciendo. En este tipo de ámbitos no es positivo que se cambien los direccionamientos de acuerdo al color político predominante. Aquí se deben dejar esas cuestiones y trabajar para que el Puerto sea aún más grande.

   “Me gustaría que la organización adquiera los rasgos del siglo XXI. Que sea una organización ágil, creativa, innovadora y que esté atenta al movimiento del mundo para poder anticipar las inversiones. No soy partidario de esperar sentados los cambios y que las inversiones vengan solas. Hay que salir a buscarlas, porque todo el mundo lucha por tenerlas”.

 

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