Una voz para escuchar

"Manu le dio una lección a la NBA”, aseguró Álvaro Martín

2/9/2018 | 06:30 |

Una mirada más cercana a Emanuel Ginóbili, por parte del relator de ESPN. Otro que se extrañará mucho.

Álvaro Martín

Por Fernando Rodríguez / ferodriguez@lanueva.com
(Nota publicada en edición impresa)

   Medianoche, relajado en un sillón o una silla. Tomando algo para pasar el rato y ayudar a no cabecear en los tiempos muertos televisivos. Jugaban los Spurs, estaba Manu Ginóbili, todo era posible.

   Costaba apagar el tele antes del final, por más que se hiciera tarde. Algo seguro que te ibas a perder. Y aún más, con el color que le daba a la transmisión de ESPN el claro y carismático Alvaro Martín, junto a su comentarista Carlos Morales.

   ¿Quién no vivió esa situación a lo largo de la carrera del 20 en la NBA?

   Ya pasó, cuesta asimilarlo. Nada será igual. Tampoco para Alvaro, quien le contó a La Nueva. qué hacía cuando jugaba el bahiense.

   “Como relator, cuando Manu tocaba el balón, tenías que callarte, porque lo que iba a pasar sería importante, espectacular, inteligente -aseguró-. Y más vale que no estuvieras hablando cualquier cosa, porque te iba a hacer quedar mal. El no hacía quedar sólo mal al defensor, sino también al relator”.

   —Es que siempre tenía algo para dar.

   —¡Oh, sí! Siempre.

   —¿Qué vas a extrañar particularmente de Manu?

   —Aparte de la creatividad y lectura de juego que siempre tuvo, Manu en este último período veía una tremenda economía en movimiento. Tenía una lectura que te demostraba por qué extendía su carrera. Se veía la inteligencia funcionando con su creatividad en la cancha. Y lo que todo el mundo va a extrañar, es lo plantado que tenía los pies en la tierra y la perspectiva que daba un ser humano con este tipo de personalidad. Tenía esa sensatez, sin ser áspero, y ese don en todo sentido.

   —¿La NBA va a extrañarlo más por su juego o por su imagen?

   —He visto jugadores de todas las edades fijarse en él. Yo últimamente veía cómo ahorraba energía, como preparaba la jugada... Por más que no tenía el físico para ser protagonista y mostrar todo lo que se puede en una cancha de básquet, con su ejemplo le enseñaba a muchísimos jugadores. Y eso lo va a extrañar la Liga. Es como si una facultad perdiera a su profesor estrella.

   —De todas maneras, a la NBA también le sirven los díscolos, los que tienen otro perfil.

   —Sí, pero de nuevo llega la vanidad de pensar que eso es lo importante, y cuando entrás a los playoffs te das cuenta que lo importante es otra cosa: que vas a extrañar a Manu. No se me ocurre nadie de sus características, que tenga esa combinación de veteranía y sensatez.

   —¿En qué lugar lo posicionarías?

   —Indiscutible, en el Salón de la Fama. Se vio en los tributos que recibió de sus pares, inclusive de jugadores retirados. Lo primero que mencionaban era que merecía estar ahí. Eso no siempre fue unánime, ni siquiera fue el caso, porque está siempre el prejuicio de que la primera mitad de su carrera no fue titular, no abrió partidos, no se cargó de puntos... Yo pienso que lo van a recordar por su estilo de juego, tan poco ortodoxo y tan poco encasillado; un enorme ganador, un maestro del juego.

   —¿Qué sello dejó?

   —Tuvo dos contribuciones particulares: cambió el estereotipo del jugador internacional y le dio una lección a la NBA de que lo importante no es abrir partidos, sino cerrarlos y, sobre todo, en playoffs. Le cambió esa manera vana que dominaba la cultura estadounidense. Todavía persiste, no soy iluso, pero entrenadores y jugadores van a seguir señalando a Ginóbili.

“Puede ser dueño de un equipo”

   Manu aclaró que sus hijos (Dante, Nicola y Luca) ya comenzaron las clases y que, mientras se encuentre en San Antonio, continuará cerca del equipo y de la franquicia.

   “Los chicos estarán, de 8 o 9 de la mañana y hasta las 3 de la tarde en la escuela, por lo que él tendrá muchísimo tiempo libre. Aprovechará para estar con jugadores y staff, hablando de un montón de cosas. Imagino que irá a los partidos con la familia, más bien los fines de semana. De todos modos, lo veo entendiendo un poquito lo que se perdió por su ausencia y creo que este año será de no hacer nada”, opinó Alvaro.

   Y lo comparó con Peyton Manning, estadounidense que jugó muchos años en la NFL y se retiró pasados los 40 años.

   “Al principio sonaba que haría esto o lo otro, pero lleva tres años disfrutando de sus niños y su familia, es decir, disfrutando de lo que no pudo en su etapa de jugador. Creo que Manu va a seguir un poquito ese modelo”, señaló.

   “Me parece -agregó- que él tiene ciertos intereses que en algún momento lo llevarán al compromiso más profundo. Primero, Manu no tuvo educación formal, más allá de la escuela básica. Y siempre ha sido una persona intelectualmente muy curiosa y va a seguir profundizando. No creo que vaya a la universidad a buscar un título, pero sí ingresará en un círculo para hacer lo que siempre quiso y el tiempo no se lo permitió”.

   “También -recordó-, le interesa muchísimo la tecnología. Me imagino que ahí invertirá en emprendimientos, cuando sienta que conozca un poco más el campo, como están haciendo varios jugadores de NBA. De todas maneras, en cuanto a lo que pueda hacer con el básquet, será un tema interesante, porque le sobra capacidad para hacer muchísimas cosas”.

   —Técnico, descartado.

   —¡Un momentito, un momentito...! El puede decir que "no", pero eso no significa que no esté dotado e, inclusive, que no tenga vocación. El entiende que eso requiere de un sacrificio. Entonces, no va a analizarlo hasta que los pibes no tengan 18 años. Pero dudo que nunca vaya a hacer algo de eso, porque puede entrar en la gerencia de un equipo, ser dueño de un equipo o involucrarse en otra liga. En el básquet como atleta, él apuntó a lo más alto. Como persona y ciudadano y persona pegada al básquet, ¿seguirá esa ruta o se involucrará en otro tema? Esa es mi única pregunta en cuanto al básquet.

A la distancia

   —¿Cómo rebotó la noticia en EE.UU.?

   —Acá, quizá hay una tristeza distinta a la de Argentina. Allá la gente estaba tan emocionalmente atada a Manu que, creo, lo toman de una manera más dolorosa. Acá se va a extrañar a la persona tanto o más que al jugador. Carlos Morales dice que el estadounidense, por instinto, tiende a despreciar lo que no conoce, pero una vez conocido, lo valora. Y ese fue el caso de Manu y de otros jugadores internacionales que no se formaron en el básquet universitario.

El retiro

   —¿Significará un golpe para ESPN?

   —Es un golpe de contenido. Hay muchísima afición en Argentina que sigue la NBA. Y curiosamente, es un producto que la NBA nunca pudo capitalizar con la presencia de Manu. ¿Cómo es posible que San Antonio nunca jugó un partido de pretemporada en Argentina? Y no quiero escuchar eso de que no hay cancha. ¡No importa! Colocá un parqué en una cancha de fútbol y vendé binoculares. ¿Cómo es posible que todos los partidos de San Antonio no estaban disponibles en castellano en Argentina? Y menciono todo esto no tanto como lamento o pena, sino porque condiciona al público argentino a ver más NBA. De ahora en adelante es el estilo de juego de la NBA el que determinará si esta afición crece o no, porque había garantía que gustaba el estilo de juego de Manu. Ahora vamos a ver qué le gusta al argentino.

El adiós del 20

   —¿Cuánto puede afectarle a los Spurs?

   —Tengo una visión particular de ese equipo. Creo que el liderazgo de Tim Duncan era por sus acciones. No era un hombre locuaz y no le interesaba el liderazgo. Tony (Parker) era muy locuaz y su liderazgo apareció al final de su carrera, porque tenía a Tim al lado y eran estilos tremendamente contrastantes. Lo que van a extrañar profundamente de Manu, literalmente, es su voz. No hay sustituto. Insisto. Y ya no será lo mismo, por más que esté en los minutos, detrás del banco, en los vestuarios o en las prácticas...

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