Asociación ilícita fiscal

Qué dice el descargo que presentó Lázaro Báez en el juzgado bahiense

25/8/2018 | 06:30 |

El supuesto testaferro de los Kirchner se negó a declarar ayer, mediante videoconferencia, ante el juez federal Walter López Da Silva, aunque una abogada entregó un escrito suyo.

   “No voy a declarar ni responder preguntas”, le dijo ayer Lázaro Báez, mediante videoconferencia, al juez federal de Bahía Blanca, Walter López Da Silva, al ser indagado en el marco de la causa que lo tiene como jefe de una asociación ilícita fiscal.

   La respuesta del supuesto testaferro de los Kirchner desde el Complejo Penitenciario de Ezeiza -donde está detenido por otras causas relacionadas con la corrupción- fue 40 minutos después de la lectura que, por secretaría, el juzgado local hizo de la descripción de los hechos y los elementos de prueba en su contra.

   Se acusa a Báez de ser jefe de una asociación ilícita tendiente a evadir miles de millones de pesos en concepto de IVA y Ganancias a través de la compra de facturas truchas a usinas conformadas en nuestra ciudad.

   La organización, además, fue “indispensable”, según los investigadores, para la extracción de “fondos blancos” del circuito contable de la empresa Austral Construcciones -nave insignia de los Báez-, ya sea para pagar las coimas como retorno por la adjudicación irregular de obra pública como para el enriquecimiento ilícito.

   Báez apareció en la imagen de la teleconferencia acompañado por su abogado Franco Agustín Bindi, mientras que la letrada local, Rosela Correa, fue quien presentó su descargo por escrito en la sede de Alsina 317.

   Se trata de “una persecución judicial”, ensayó el empresario a modo de defensa.

   Y luego apuntó que el avance procesal, a su criterio infundado, tiene que ver con “su relación de amistad con el expresidente Néstor Kirchner”.

   Sobre los delitos que le imputan, brindó una suerte de explicación sin cargarse culpas, al asegurar que él era contratante de buena fe de las “usinas”.

No se “arrepiente”

   Luego de negarse a declarar -en la audiencia también estuvo presente el fiscal Antonio Castaño-, a Báez se le hicieron conocer los alcances y las previsiones de la ley 27.304, conocida como “ley del arrepentido”, aunque no hizo ninguna manifestación al respecto.

   Su silencio fue tomado como un rechazo a la posibilidad de “arrepentirse”, situación que le permitiría una disminución de pena en el caso de que aportare información relevante -en dirección a sus superiores- para esclarecer los delitos.

   La causa de Bahía es considerada clave en el entramado de corrupción K porque en esta ciudad se habría establecido el delito precedente para la “recaudación”.

   También fue vital para que el juez Sebastián Casanello avanzara hacia el procesamiento -confirmado por la Cámara- del extitular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por violación de los deberes de funcionario y el encubrimiento de las maniobras de Báez con las facturas truchas.

Ronda de indagartorias: su hijo declara el lunes

   La ronda de indagatorias continuará por la causa de las usinas de facturas truchas continuará el lunes, a las 9, con la declaración de Martín Báez, hijo de Lázaro.

   Báez hijo está procesado en otras causas pero, a diferencia de su padre, se encuentra en libertad y tendrá que presentarse en Alsina 317, a las 9.

   Será asistido por el abogado capitalino Daniel Rubinovich, según trascendió de fuentes judiciales.

   Luego, sucesivamente, será el turno de Mauro, Franco, Enzo y Silvio Luis Ficcadenti (empresas Calvento, Grupo Penta y Terrafari, que habrían actuado como usinas truchas); José Antonio, Denis Ariel, Jorge Atilio y Franco Nicolás Ferreyra (Constructora Patagónica Argentina, Ferreyra Constructora Vial y Vialinvert).

   Más tarde, el contador Rogelio Chanquía (Mining Services) y Mario Sebastián e Iván Fernando Pedraza (Iberoamericana de Servicios).

 

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