Una mirada interior

20/5/2017 | 19:21 |

Por
David Roldán

Mi afición por retratar rostros extraños me llevó un mediodía luminoso de Florianópolis, a sentarme en uno de los bancos circulares donde había advertido la presencia de una imagen especial para mis intenciones.

Me senté disimuladamente y con el mismo disimulo comencé a entablar una conversación.

Él, con un portugués muy arraigado, y yo, con un "portuñol" con ciertas y lógicas dificultades.

La idea era comunicarse y de a poco el diálogo se fue armando.

Positivo fue que me permitiera obtener una fotografía, mostrándolo con su tez bien morena, sus ojos negros saltones y una cabellera aún tupida y con un avance evidente de las canas.

Después llegó el interrogatorio que nos caracteriza a quienes amamos el periodismo.

Me comentó Pedro que tenía unos 60 años pasaditos; que estaba allí porque una pausa no venía mal en el paseo habitual de su día sin obligaciones.

--¿Y a qué se dedica?

--Trabajo en la morgue...

--Epa, que trabajo complejo...

--Para nada.

--¿Cómo para nada? ¿Y qué hace específicamente?

--Yo abro los cuerpos...

--¡¿Cómo!?

--Con una sierrita eléctrica les abro el pecho...

--¡Uff! ¿Pero no se impresiona?

--No, amigo. Llevo más de 25 años haciéndolo.

--No lo envidio.

--Lo entiendo.

Después, dice, el forense echará una mirada interior...

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