"Pensamos que nos iban a matar"

EL DIA DESPUES DE LA ODISEA DE BELLA VISTA

"Pensamos que nos iban a matar"

30/5/2006 | 09:00 | "Claro, vos no trajiste nada, el payaso soy yo. Encima que soy viejo, parezco que vengo del circo". Mario Alvarez atacó a su compañero Juan Pablo Elizondo antes de empezar la nota en la redacción de este diario, el día después de la odisea que Bella Vista, más allá del ascenso al Argentino "B", vivió en Neuquén.

"Pensamos que nos iban a matar"

"Pensamos que nos iban a matar" . La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 "Claro, vos no trajiste nada, el payaso soy yo. Encima que soy viejo, parezco que vengo del circo".


 Mario Alvarez atacó a su compañero Juan Pablo Elizondo antes de empezar la nota en la redacción de este diario, el día después de la odisea que Bella Vista, más allá del ascenso al Argentino "B", vivió en Neuquén.


 Tras el partido los jugadores albiverdes fueron agredidos por colegas de Centenario y también por simpatizantes de ese club.


 "Yo soy más formal, no necesito traer gorro y banderas como vos para que me saquen una foto", le contestó el "Flaco", quien enseguida miró al "Cota" para que ambos se pusieran a contar todo lo que vivieron en tierra neuquina, de principio a fin, y con lujos de detalles.


 --Si a esta nota le tendrían que poner un título, ¿cuál eligirían?


 Alvarez. "Pensé que me iba a morir en la cancha. Zafamos de milagro, nos podrían haber matado a todos. Estuve en clubes difíciles como Atlético Tucumán y ahí sí eran bravos, pero nunca viví algo parecido a lo que me pasó en Neuquén".


 Elizondo. "Fue una guerra, una vergüenza. Fue un momento complicado, donde no sabíamos qué hacer. Nos sorprendieron, no pudimos hacer nada. Estábamos todos separados, ni siquiera nos dieron tiempo a juntarnos para pelear, para que todo sea más parejo".


 Los dos tenían mucho por narrar y querían hablar al mismo tiempo. Claro, estaban más distendidos. La barbarie, el susto y la preocupación por la integridad física habían quedado en el pasado.


 "Primero nos empezaron a atacar los jugadores de ellos y después algunos hinchas. Al final fue un descontrol, todos pegaban. La policía formó un vallado, aunque no paraba a nadie y las balas de gomas y los gases lacrimógenos eran nada más que para nosotros. Encima que nos pegaron, nos c... a tiros y algunos se desvanecieron por los gases", contó el "9" albiverde.


 --¿Cómo fue eso?


 --Me desmayé fuera de la cancha. Primero, cuando salí reemplazado, le fui a dar la mano al árbitro (Nelson Benítez), pero el arquero (Javier Berra) me pidió que me apurara y enseguida me dio dos puñetazos en la cara delante del referí. Increíblemente el mendocino, sólo le sacó amarilla. Ahí quedé medio mareado, aunque no quedó todo ahí.


 --¿Qué pasó?


 --Me fui a los vestuarios y enseguida se armó el lío. Salí corriendo a defender a los que les estaban pegando, pero me cruzaron cinco hinchas o dirigentes de ellos y nos trenzamos. Logré llegar hasta el arco más lejano, separé a algunos compañeros, pero ya no se podía estar, el humo era insoportable y estábamos ahogados. Me temblaban las piernas, estaba a punto de caerme.


 --De no creer.


 --Como pude llegué al portón para ganar la calle, pero me tiré de cabeza hacia la vereda y ahí quedé. Veía todos bultos, me desmayé por completo, no sentí más nada. Dos hinchas me llevaron hasta un cantero, me reanimaron, me tiraron agua y me metieron dentro de uno de los colectivos de la familia.


 "La verdad, nos salvó nuestra hinchada. Si no se metían a la cancha a protegernos, porque ni siquiera pelearon, no sé si salíamos de ese infierno. Ellos nos sacaron en medio de los gases, nos subieron a los micros y evitaron que nos siguieran castigando".


 --"Flaco", durante el partido, ¿había pasado algo?


 --"No había terminado el partido y ya nos estaban pegando. Nosotros estuvimos tranquilos en todo momento, pero me volví loco cuando vi a mi papá (José) que se descompuso en la tribuna. Mi mamá (Norma) estaba desesperada, por eso me dieron ganas de matar a alguno de los que me estaban pegando. Por suerte atiné a correr para ese lado para ayudar, pero no veía nada, los ojos los tenía por el piso. Pensé que estaba camino a morirme".


 --¿Para tanto?


 --Sí, porque no se veía nada. Yo lloraba y encima me pegaban de todos lados. El que más me dio fue el "11" (Pablo Cides); me mató, un cobarde. Me pegó una piña terrible en el pómulo derecho. No voy a entender nunca lo que pasó, pero hay caras de las que no te olvidás más. Ya nos vamos a cruzar en algún momento.


 --¿La policía dio vida libre para todo?


 --Sí. Antes de que termine el partido, alguien abrió un portón para el que quería entrar a la cancha. Era zona liberada, valía todo. Nos atacaban a nosotros, cuando los que originaron todo fueron ellos. No sucedió una tragedia de milagro. Nos arrinconaron, la pasamos muy mal.


 --Cuando Centenario vino a Bahía, la hinchada de Bella Vista les robó una bandera, ¿pudo haber represalias por lo sucedido?


 --Alvarez. "No creo, porque sino se hubiesen peleado entre los hinchas y no pasaba nada con los equipos. Estaba todo previsto. Los jugadores de Centenario se hicieron los guapos, pegaron durante todo el partido y, cuando se vieron casi eliminados, desataron toda la locura. Nunca vi algo así. Ojalá suspendan a ese club de por vida, que esto no suceda más porque un día van a matar a alguien".


 "Antes del partido hubo corridas entre las hinchadas, pero cuando los nuestros los apuraron, ellos arrugaron".


 Elizondo. "Hay que agradecerle a nuestros hinchas, quienes pusieron en riesgo sus vidas para salvarnos a nosotros. Estábamos solos y ellos nos respaldaron. El arquero le tiró una patada voladora a Carnota que casi lo mata. Lo que más molesta de todo esto es la mala l... de los jugadores, porque son colegas. No podés reaccionar así, bajo ningún punto de vista".

Antes de la guerra




 "En el hotel donde nos hospedamos en Centenario ya empezamos a vivir ciertas anormalidades. De movida, en la cena del sábado, nos atendió un mozo que era barrabrava del equipo. Tenía gorro de lana, arito y la camiseta abajo. Nos amenazó, nos dijo que no teníamos banca, que éramos c... y que íbamos a sufrir. Ya estaba todo mal, encima el dueño no quería que regresemos tras el partido, que nos llevemos todo. Era sospechar...", admitió el "1".


 Y tenía más para decir.


 "Nos fuimos a dormir a las once de la noche, justo cuando apareció parte de la hinchada de ellos con bombos. Se pusieron a cantar en la calle, a amenazarnos, a gritar que nos iban a matar. Vino la policía, pero no nos brindó ninguna garantía; es más, los efectivos se sumaron a ellos...(risas)".


 Ahí interrumpió el "Cota".


 "No podíamos seguir así, por eso Darío (Bonjour) decidió cambiar de hotel y nos fuimos a Cipolletti. Nos terminamos de acostar a la 1.30. Hasta teníamos miedo que nos hayan puesto algo en la comida".


 "A la tarde, cuando llegamos de entrenar, fui a mi habitación y abrí las ventanas, que daban a la calle. Enseguida se aparecieron tres `monos' que nos dijeron: `son boleta, los vamos a c... a tiros'. Tuvimos que bajar la persiana. Vivíamos encerrados y a oscuras, de no creer".

Durante la batalla




 "La llegada a la cancha fue normal, el único momento que la pasamos bien", dijo el golero.


 "A los cinco minutos ya se desvirtuó todo. Ellos empezaron a pegar sin pelota, piñas, patadas, de todo. Llegué al arco y me tiraron tres piedrazos, más allá de los escupitajos y las amenazas constantes. Eso no fue nada a comparación del cabezazo que le pegó el `4' (Miguel Bravo) al línea, a quien le rompió el tabique nasal. Ni siquiera amarilla y la pelota estaba en juego".


 Mario añadió: "le dijo `te voy a matar la c... de tu madre; vos no salís vivo de acá. Cuando finalizó el partido le dieron una `biaba brava', al igual que al árbitro. No hubo expulsados, sólo dos amonestados, fue risueño".


 "Ya está. Alguno de esos jugadores van a jugar en otro lado y no nos podrán mirar a la cara. Ni siquiera nos van a poder dar una explicación de lo que pasó. Nos quisieron ganar de prepo. Cuando se pusieron 2-0 arriba se tranquilizaron un poco, pero con el gol de Pablo (Arriagada), se transformaron, estaban sacados".


 "Es verdad lo que dice Mario. El `6' (Roberto Muñoz) tenía alguna sustancia química demás dentro de su cuerpo, estaba excitado y le quería pegar hasta los periodistas", sentenció Elizondo.


 --¿Por qué estaban tan excitados?


 Alvarez. "No sé. Lo que si, pegaban y se escudaban con su gente. Faltando cinco minutos se juntaron todos los hinchas en un portón para entrar y eso nos hizo sospechar. Pero pasó todo muy rápido, no nos dejaron reaccionar. Mientras nos pegaban, el `Gula' (Martín Aguirre) agarró una bomba de gas y la tiró para el lado de ellos, y eso ayudó a que podamos correr, sino..."


 Elizondo. "Te decían a cada rato: `h... de p..., fracasado, vas a morir, de acá te vas muerto. Después, en la batahola, había jugadores, hinchas y dirigentes, de no creer. Pero que ahora lloren tranquilos".

Después del escape




 "No pudimos volver al vestuario. Escapamos por arriba de los portones y los paredones. Quedaron todos los bolsos con nuestras pertenencias. Por suerte, seis hinchas nuestros, con un policía, entraron al vestuario y recuperaron todo. No nos faltó nada", indicó el "Flaco".


 "Todavía no tenemos toda la ropa porque se mezclaron los bolsos, pero sabemos que en algún colectivo o en la casa de algún hincha está lo que nos pertenece. Todos subimos a los micros que podíamos, eso lo manejaron los hinchas, pero no faltó nadie, nos sacaron a todos", aseguró el ex centrodelantero de Olimpo.


 "Viajamos ocho horas con la ropa de juego, con las vendas y los botines. Había mucho olor a todo, pero no nos importó. Habíamos ascendido y la felicidad era total", agregó.


 "Después vino lo mejor, los festejos", admitió el "Cota".


 --"Flaco", "¿como fueron?


 --"Espectaculares. Nuestra gente cortó la autopista Neuquén-Cipolletti, cruzaron los cuatro micros en el medio de la avenida, no les importó nada. Ahí bajaron los bombos, los gorros, las banderas y empezó la fiesta, con la hilera de autos atrás, que también eran más seguidores de la "Loma". Y empezaron a tirar fuegos artificiales para todos lados, ¿no sabés lo que fue?".


 --"Cota", ¿no vino la policía?


 --Sí, pero se puso a mirar, ¿qué iban a cortar? Fueron 40 minutos a full, festejamos de prepo.


 --¿Sacaron el cotillón que tenían guardado?


 Alvarez. "Sí, el que teníamos desde el partido que perdimos ante Deportivo Coreano...(risas). Había gorros, pelucas, todo verde y blanco, bárbaro. Y los doloridos no sentían nada. Los únicos que no estuvieron fueron Darío (Bonjour), a quien no le dejaba de sangrar la herida (le fracturaron el tabique nasal) y Fernando Lucas, con un corte importante en el ojo. Los dos se fueron en auto para ser atendidos en Bahía.


 --¿Y el asado en Choele Choel?


 Elizondo. "Buenísimo y completo, con costillas, vacío, chorizos, de todo. Comimos como los dioses, todo gracias a la familia de Mario".


 Alvarez. "Ya que estamos, le quiero agradecer a mis hermanos, mis padres y al club Sportsman, que nos prestó las instalaciones para que podamos cenar. Y también a Daniel Viñuela, quien nos donó la carne".


 --¿No habrán tomado de más?


 --Alvarez. "No, tomamos gaseosa, nos cuidamos. Somos un equipo de fútbol...(risas). Ninguno terminó mal, estábamos muertos por el partido, muy cansados".


 Elizondo. "Teníamos ganas de volver por todo lo que habíamos vivido. Ascendimos, pero sufrimos como locos. La tensión había sido muy grande, por eso todavía no nos desahogamos. Vinimos todo el viaje comentando las piñas, nadie habló de lo que habíamos logrado. Nos reímos de lo que sucedió, pero si te lo ponés a pensar, fue grave".


 --¿Qué reflexión les queda de todo esto?


 Elizondo. "Fue una experiencia nefasta. Esto es fútbol, no se puede estar hablando de lo que pasó, fue terrible".


 Alvarez. "Me molesta mucho la actitud de los jugadores. Tal vez ellos, todos con familia, ahora estén arrepentidos. Pero no tendrían que jugar más al fútbol, le pusieron una mancha muy grande a este deporte".

Lo que viene




 --¿Qué va a pasar ahora?


 Alvarez. "Es hora de festejar, espero que el club nos haga una cena por el ascenso".


 Elizondo. "No sabemos nada, pero es hora de que dirigentes, cuerpo técnico, hinchas y jugadores tengan su festejo juntos. Bella Vista es una entidad que trabaja bien, cumple, se desvive por sus jugadores y merece tener una fiesta a lo grande".


 --¿A quién se lo dedicaron?


 Alvarez y Elizondo. "Al presidente del club (Jorge López). Ayer (por el domingo) fue su cumpleaños y nos pidió el mejor regalo, que era el ascenso. Por suerte cumplimos, aunque el regalo fue doble teniendo en cuenta dónde y cómo lo logramos.



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