Cruce al Aporte Extraordinario Solidario

CRA y el impuesto a la riqueza: “Flojo de papeles y poca impronta intelectual”

7/9/2020 | 15:38 |

Desde la entidad gremial también dicen que posee “grandes falencias técnicas”.

Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas. / Fotos: Archivo La Nueva.

   “Viejas recetas, poco estudiadas, con grandes falencias técnicas y poca impronta intelectual; por decirlo fácil, flojo de papeles, tienden a repetir errores pensando que la reedición, esta vez, tendrá resultados diferentes”.

   El comunicado de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) es respecto del proyecto del oficialismo, denominado Aporte Extraordinario Solidario, que provoca un importante debate en la sociedad.

   “En los sectores productivos nuevamente se encienden las señales de alarma, porque estos proyectos no tienen en cuenta las características productivas del país, y no por animosidad, sino simplemente por desconocimiento”, se añadió.

   “Propuestas como la de incremento de Ganancias con un aumento de alícuota al 41 % sin reducir ninguna otra de las tributaciones existentes, y ahora con este proyecto, que no genera nuevamente más que incertidumbres y falta de señales claras para el sector de gravar a los bienes afectados en un proceso productivo con una alícuota que va desde el 2 al 3,5 % del patrimonio total de esa persona o sociedad indivisa, y que se superpone a la tributación de bienes personales, es una clara ignorancia de cómo se genera valor desde principal proceso productivo de la Argentina, que son las cadenas agroindustriales”, se agregó.

   Desde CRA se dijo que no tener presente la heterogeneidad del sector, y de sus distintas cadenas, puede tener consecuencias graves, como en el caso de las actividades extensivas particularmente, donde el recurso tierra tiene un alto peso en el capital invertido, pero que no genera una rentabilidad por sí mismo acorde a su cuantía, sino que forma parte del sustento productivo y sólo aporta al proceso de producción con su costo de oportunidad; es decir, su uso alternativo más probable que es el de alquiler, que sí forma parte del proceso productivo. O en aquellas otras como las economías regionales, donde el proceso de producción implique altas inversiones por unidad como la vid, el ajo, los cítricos, olivos y tantos otros.

   Se recordó que, según un informe del FMI, la Argentina posee la mayor carga tributaria de América Latina, con el 58 %, si se suman los tres estamentos del Estado: Nacional, Provincial y Municipal. Recientemente un informe del Banco Mundial expresaba que la presión impositiva en la Argentina era la segunda a nivel global.

   “Más allá de los informes, lo cierto es que en un país donde hay más de 168 tipos de tributaciones distintas y 35.000 normativas se generan toda clase de distorsiones desde impuestos en cascada como el de Ingresos Brutos, pasando por superposiciones impositivas como la del impuesto al cheque (se paga un impuesto por pagar impuestos), hasta la falta de ajuste inflacionario en el impuesto a las Ganancias. Y, ahora, con riesgo de sumar un impuesto más, una piedra más, a la pesada mochila impositiva que lleva cualquier emprendedor de cualquier sector en el país”, se explicó.

   Según el responsable del Departamento Económico de CRA, Matías Lestani, hoy el 77 % del Ingreso del productor termina en manos del Estado.

   “Con el 23 % restante, el productor debe pagar todos los costos de producción, vivir y reinvertir. Las empresas crecen inversamente proporcional a los retiros (impuestos en este caso) que se hagan de la misma, la alta carga impositiva reduce beneficios y deja menor capital para reinversión productiva, quita capacidad de buffer frente a situaciones adversas como sequías, inundaciones e incendios, como se sufrieron recientemente en muchas zonas productivas, afectando la resiliencia del productor en una industria que es a cielo abierto, esto genera desincentivos productivos, una pauperización de la producción y, por último, el abandono y la salida del sector de es productor”, se señaló.

   Desde CRA se citó el caso de Brasil.

   “Competidor mundial de importancia, a partir de la década del ‘90 con el cambio de política respecto al sector eliminando los impuestos a la exportación, en Brasil dieron como resultado una expansión en el área de producción y un aumento de la inversión colocándolos cómo un jugador clave en el concierto mundial”, se explicó.

   “Aquí todavía se sigue focalizando el esfuerzo impositivo gravando la producción y no el resultado. Este es un criterio anacrónico, que desalienta la inversión, el desarrollo y sólo contribuye a aumentar la inequidad fiscal”, se aseveró.

   Si a la hora de desarrollar proyectos de este tipo, no se tienen en cuenta las particularidades de las cadenas agroindustriales y especialmente como se compone el resultado económico de la producción, los incentivos para salir de los esquemas productivos de alta inversión serán muy grandes y afectarán los resultados productivos y el perfil comercial del País en el corto plazo.

   Finalmente, CRA sostuvo que esta medida provocará: “Menos producción, menos granos, menos frutas, menos verdura, menos leche y menos carne. Serán los resultados inequívocos de este proyecto de impuesto al progreso”.

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