No a la patologización

Niños en pandemia: Cuando el entorno resulta clave para la recuperación

17/7/2021 | 06:30 |

Para la psicóloga Rocío Galindo, es determinante la disponibilidad afectiva de los padres. Destacó la actividad derivada de los juegos, donde los menores adquieren un rol activo.

Rocío Galindo pertenece al equipo de apoyo matricial en Salud Mental Infanto Juvenil, que depende del Departamento de Salud Mental de la secretaría de Salud de Bahía Blanca. / Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Audionota: Romina Farías

Guillermo D. Rueda /  grueda@lanueva.com

   “Ellos se comunican a través de los juegos. Tienen una gran capacidad ahí y es algo que se debe incentivar”, dijo la psicóloga Rocío Galindo (MP 1329), en alusión al tránsito de los menores —y preadolescentes— en la pandemia como consecuencia del Covid-19.

   “Tienen recursos para recuperarse, pero debe existir un entorno que los acompañe y los sostenga. Y aquí también es determinante la disponibilidad afectiva de los adultos. Es decir, tenemos que acompañarlos”, agregó.

   “Estamos hablando de una etapa de renuncias: a la escuela, a los viajes familiares y hasta cumpleaños, pero lo bueno es que ellos pueden salir”, señaló.

   Galindo sostuvo que los psicólogos trabajan mucho con juegos para niños.

   “No es algo intrascendente, sino la vía de elaboración de los conflictos. Recientemente, Unicef publicó una investigación realizada con niños y adolescentes, donde se alude a esa capacidad de jugar como un escudo ante lo que está pasando”, comentó.

   “Esto es muy importante, porque hay veces que se corre el riesgo de la patologización; es decir, se pone el nombre de patologías a respuestas que son absolutamente esperables. Y más en un contexto de pérdidas, de renuncias, de duelos de la sociedad en general”, añadió, aunque no dejó de citar el poder de adaptación de los menores.

   “Tienen respuesta ante todo. Puede ser que estén más enojados, más irritables y que, por momentos, tengan más angustias y hagan berrinches; y hasta que les cueste atender”, manifestó la psicóloga.

   “Hoy, están entre lo presencial y lo virtual, pero quizá no puedan prestar la misma atención que antes. Acaso requieran de otros soportes y tantas horas de Zoom no sean convenientes para ellos, y en realidad para nadie”, aseguró Galindo, quien pertenece al equipo de apoyo matricial en Salud Mental Infanto Juvenil, que depende del Departamento de Salud Mental de la secretaría de Salud de la municipalidad de Bahía Blanca, a cargo del Dr. Hugo Kern.

   “Es un momento para incentivar a los niños a los juegos, porque toman un rol activo y de elaboración, y hasta llegan a jugar con temas de vacunas y demás. Lo importante es cómo se preparan los padres para esta etapa de retorno a las aulas”, indicó.

   “Es un rol complejo y, quizá, la orientación podría ser la misma: encontrarse emocionalmente disponible para acompañar, para estar cerca y atentos en el nuevo tránsito escolar, que fue bastante esperado, sobre todo para el reencuentro con amigos y la posibilidad de compartir momentos”, afirmó.

   En este sentido, Galindo destacó la importancia de la recuperación de los espacios de sociabilización y de vínculos que, en algunos momentos, estuvieron interrumpidos.

   También se refirió al futuro inmediato. “Los objetivos de este tiempo tienen que ver con recomponer la trama social que se desarmó en cada niño y en cada niña. Es algo a recuperar por parte de los papás, de la escuela y de quienes trabajamos en salud mental”, sostuvo.

“Lejos de ubicar las respuestas en el individualismo, o en el sálvese quien pueda, está claro que siempre la salida es colectiva y que tiene que ver con armar un tejido y una trama para transitar este tiempo. Nadie puede resolverlo solo”, aseveró Galindo.

   “Hay que estar con los niños, pero no para ver si tienen alguna patología o trastorno, sino para escucharlos y saber qué les pasa, y siempre respetando sus espacios de autonomía”, manifestó.

La incertidumbre y los niños

   “Lo que para nosotros representa la palabra incertidumbre, para ellos son más preguntas que planteos. Uno de los niños, que aparece en aquel estudio de Unicef, hizo un comentario y dijo que la situación le daba ‘bronca’. Me provocó mucha ternura, pero al mismo tiempo me ayudó a pensar que la palabra coronavirus, para ellos, viene asociada de muchas cosas que se dejaron de hacer y que no se sabe qué va a suceder en el futuro”, relató.

   “Cuando hablamos de catástrofe siempre nos imaginamos una inundación o un incendio, que no dejan de ser terribles, pero ocurren en un momento y luego viene el rearmado tras el fenómeno, pero acá sucede algo que no deja de ocurrir, donde se suman más variantes (NdR: a la cepa) y la pandemia se prolonga”, añadió.

   “Tanto se ha trastrocado esta relación que abrazar a un abuelo o a una abuela se ha tornado peligroso. Esto, para un niñito, queda expuesto como un riesgo y tiene un fuerte efecto, más allá de la comprensión de ellos sobre los protocolos y demás. Pero, claramente, no se puede soslayar el tiempo prolongado sin poder abrazar a seres queridos”, dijo Galindo.

El futuro y los niños. “Si lo pensamos, los más chiquititos vivieron casi la mitad de sus vidas en pandemia, con todo lo que eso implica”, destacó.

   “En ellos la subjetividad se constituye a partir de la mirada del otro, como si fuera un espejo donde, algo a partir de la devolución de los demás, lo van poniendo en palabras”, contó Galindo.

  “Esta interrupción de vínculos tiene un efecto. Hay distintos niveles para pensarlo, pero lo cierto es que los padres, que también se ven afectados, hacen lo que pueden en un contexto de incertidumbre y de angustia que implica transitar una pandemia mundial”, sostuvo.

   “Se trata de una situación compleja que no necesariamente debe ser traumática, (ya que) no lo sabemos aún. Habrá que esperar para analizar cada caso en particular”, comentó.

“Lo primero que tenemos que hacer es escucharlos”

   “Quienes trabajamos en salud mental sabemos que es importante, en este tiempo, acompañar y sostener a las mamás y a los papás para que puedan escuchar las preocupaciones y malestares de sus hijos. Porque, en realidad, lo primero que hay que hacer es escucharlos”, dijo Galindo.

Alternativas de comunicación para atender casos desde Salud Mental de la comuna local.

   “Lo ideal es que puedan expresar su pensamiento y hacer el ejercicio de poner en palabras lo que les pasa. Y cuando esa emoción y pensamiento aparece, que sea respetada y tenida en cuenta en el marco de lo posible y de la asimetría madre, padre e hijo”, advirtió.

   Resaltó la especialista el espacio para la puesta en palabras. “Y no porque deban existir grandes respuestas. A veces los padres dicen que no saben qué decir ante alguna pregunta, pero no es necesario tener todas las respuestas para abrir juego a la palabra; a veces, la respuesta puede ser: ‘Entiendo que esto te enoja’ o ‘entiendo que estés preocupado, o triste, porque a la abuela o al abuelo le pueda pasar algo’. Esto ayuda”, explicó.

Galindo pertenece al equipo de apoyo matricial en Salud Mental Infanto Juvenil, que depende del Departamento de Salud Mental de la secretaría de Salud de la municipalidad de Bahía Blanca, a cargo del Dr. Hugo Kern.

   También aludió la profesional a la promoción de otro tipo de alternativas.

   “Debemos ir hacia los espacios lúdicos. O artísticos, que tienen que ver con la elaboración simbólica que pueda poner en palabras lo que transitamos. ¿Ejemplos? Un espacio de dibujo; de lectura de cuentos o de armado de historias; la escritura; la música, sea el rap o el trap y todo lo que implique un lugar de encuentro con otros”, aseguró Galindo.

 

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