Windows on the World: El final del restaurante más espectacular del mundo

20/9/2020 | 10:17 |

   Era el más importante de los más de 22 locales gastronómicos que funcionaban en las torres gemelas siniestradas en 2001 en Estados Unidos. Evocarlo es recordar parte de aquella tragedia y sus devastadoras consecuencias..

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

 

   El 11 de septiembre último se cumplieron 19 años del atentado a las torres gemelas del Word Trade Center de New York, la espeluznante historia de los dos aviones impactando en esos edificios de 450 metros de altura,  símbolo del poder económicos de los Estados Unidos.

   Aquella jornada significó el final también para el restaurant que coronaba la torre Norte, el llamado Windows on the World, un espacio mítico que, se dice, siempre reflejó todo lo que le pasaba a esa ciudad.

   Nadie iba a ese espacio del piso 107 simplemente a cenar. Concurría para impresionar a un cliente, para pedir casamiento, para admirar vistas únicas.

   Todos los presentes murieron aquel 11 de septiembre de 2001. Cuando el vuelo de American Airlines se estrelló contra la Torre estaban en el restaurante 72 empleados, 16 integrantes de una empresa en un desayuno de trabajo y 76 clientes y proveedores. Michael Lomonaco, el chef, sobrevivió porque había acudido a una óptica en uno de los pisos inferiores.

El pulso 

  Durante los 25 años que estuvo en funcionamiento, Windows on the World reflejó al de la propia ciudad, luciendo su condición de ser "El restaurante más espectacular del mundo", según publicó la revista New York el año de su apertura,  en 1976.

   El Windows tenía componentes de mármol, cobre, seda y pan de oro, pero también “la baldosa acústica más barata del mercado”. Su diseñador ahorró en lo esencial para poder gastar en lo ornamental, generando un decorado al estilo Hollywood.

   Pese a ser un restaurante de excelentes vistas, su panorámica estaba bastante limitada por el propio diseño de la torre, algo que fue objeto de discusión con el arquitecto de las torres, Minoru Yamasaki pero que no modificó su emparrillado metálico perimetral.

   Milton Glaser, creador del logo I ❤ NY, diseñó los platos, manteles, lámparas, menús y toda la gráfica, utilizando una combinación de azul y amarillo. También creó una cortina iluminada de cuentas de cristal para subrayar el aura celestial del lugar.

   Cuando en 2012 se inauguró el One World Trade Center que reemplazo a las siniestradas torres, se decidió que no habría ningún restaurante en el flamante rascacielos. Las ventanas al mundo habían cerrado para siempre

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