A cuatro meses de las vacaciones

“Para nosotros lo impensable sería no tener temporada de verano”

16/8/2020 | 06:30 |

Funcionarios y prestadores de toda la región advierten que, si no permiten la actividad, comunidades enteras podrían colapsar. Incluso los más optimistas creen que será un verano "atípico", pero tienen esperanza de que, con los protocolos adecuados, se permita el turismo.

Fotos: Archivo La Nueva.

Juan Ignacio Schwerdt / jschwerdt@lanueva.com

Hernán Guercio / hguercio@lanueva.com

Audionota: Romina Farías (LU2)

 

   ¿Habrá temporada turística de verano o no?

   Hace algo más de una semana la respuesta a esta pregunta, por parte del ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, encendió todas las alarmas. “Es inimaginable que, si no tenemos vacuna, vayan cientos de miles de porteños y bonaerenses a la costa”, había señalado.

   Fue tal el revuelo que generaron esas declaraciones que el ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, y el titular de la cartera de Producción bonaerense, Augusto Costa, tuvieron que salir a poner paños fríos en las últimas horas. El discurso fue casi idéntico: “estamos trabajando para tener la mejor temporada posible”.

   Desde los municipios turísticos también salieron a marcarle la cancha a Gollán. Algunos tildaron de irresponsables sus comentarios; otros, más mesurados, le recordaron que comunidades enteras podrían colapsar si no se habilita la actividad. 

   “Para nosotros sería una pérdida tremenda de ingresos -reconoció el secretario de Turismo de Monte Hermoso, Franco Gentili-. Sería algo muy complejo de sobrellevar, sobre todo en el plano económico y social”.

   El funcionario dejó en claro que “no tener temporada no es una posibilidad”.

   “Eso sí es impensable para nosotros -opinó-. Por eso hace semanas que venimos trabajando con la cartera de Augusto Costa en los distintos protocolos que se aplicarán durante el verano, incluido el de playa”.

   Gentili dijo que la pandemia no impactó de lleno en la economía de Monte Hermoso porque sobrevino cuando la temporada 2019/2020 estaba a punto de finalizar.

   “Ahora, en octubre o noviembre necesitamos que el turismo se reactive sí o sí. No sólo para generar trabajo, sino también recursos para seguir invirtiendo en la actividad”, indicó.

   El funcionario pronosticó una temporada “totalmente atípica”, con restricciones para alojamientos, restaurantes y hasta el esparcimiento en la playa. No descartó incluso que para ese entonces siga prohibida la actividad nocturna y el funcionamiento de cines y teatros.

   “Seguramente será difícil. Habrá que aplicar protocolos, o incluso restringir la circulación pública, pero no tener temporada sería mucho más grave”, sentenció.

   El presidente de la Asociación de Comercio e Industria montehermoseña, Claudio Biragnet, coincidió con Gentili. 

   “No tener temporada sería el peor escenario. Una verdadera catástrofe. Aquí el comercio depende pura y exclusivamente del turismo”, señaló.

   El titular de Turismo de Coronel Rosales, Bernardo Amor, dijo que la sola idea de no tener temporada “genera incertidumbre y una fuerte angustia” en comunidades como Pehuen Co.

   “Cuando el ministro de Salud puso en duda la temporada nos comunicamos con la Provincia y nos dejaron en claro que por el momento no hay una fecha cierta de regreso de la actividad. Si para el verano no vuelve, sería un impacto muy fuerte para nosotros. Casi 5 mil camas de alojamiento estarían en riesgo y, con ellas, muchos empleos”, sintetizó.

   “Hoy ya hay muchas familias del sector angustiadas porque no saben cuándo podrán volver a trabajar. Recordemos que desde el 20 de marzo se vienen perdiendo fines de semana largo, feriados importantes como Semana Santa, y ni siquiera pudieron hacer un colchón de ingresos para pasar el invierno. En los últimos cinco meses su nivel de facturación fue cero”, añadió.

   El funcionario dijo, con la expectativa del regreso de la actividad, que se ha avanzado en la elaboración de protocolos de alojamiento, gastronomía y excursiones, y ya se está trabajando con el de playas y balnearios.

   “Habrá protocolos para playas privadas y públicas. Están en pleno armado, pero básicamente se va a hacer hincapié en el distanciamiento social entre carpas o sombrillas, el número de personas en cada una y los cuidados que deberán tener desde prestadores de servicios hasta paradores”, adelantó.

   Amor dijo que está claro que para las comunas será imposible controlar “10 mil o 20 mil personas en un balneario”.

   “Está claro que, más allá de los protocolos, la responsabilidad personal será clave”, enfatizó.

   Roque Barilá, director de Turismo de Patagones, dijo que su distrito también está trabajando en los protocolos a aplicar “en 5 playas y los balnearios de río”.

   “Para Bahía San Blas, uno de nuestros destinos turísticos por excelencia, sería una complicación. No trabajar, para una comunidad tan pequeña, implicaría un retroceso económico muy marcado”, dijo.

   “De la misma forma, no puedo desconocer que la mayoría del flujo turístico que recibe la localidad proviene de Capital Federal y el Conurbano. La situación es muy delicada”, añadió.

   El funcionario puso en duda que se puedan aplicar protocolos que impliquen hacer hisopados a los turistas, o pedirles que cumplan determinadas normas de aislamiento.

   “Hoy hay mucha incertidumbre en el sector”, reconoció.

   Desde Pedro Luro, el titular del Hotel Termas de Luro, Lucio Serrón, aseguró que ya se está trabajando con el municipio de Villarino en la confección de un protocolo sanitario, que probablemente incluya trabajar con distanciamiento social y por turnos.

   “No habría ningún tipo de diferencia como cuando se va a cualquier local a comprar algo o a un pasillo de supermercado. Si se mantiene una distancia prudencial y la gente está con barbijo, no habría problemas”, dijo.

   Al respecto, dijo que espera que en el verano las termas se encuentren habilitadas y se pueda recibir, al menos, a los residentes de Pedro Luro.

   “Veníamos trabajando en ese sentido, pero el brote de los últimos días dejó todo el proyecto en pausa”, reconoció.

   Además, se esperanzó con que para ese momento el número de casos de Covid-19 esté en baja.

   “De cualquier manera, tenemos la certeza de que nuestro agua termal mata el virus apenas se pone en contacto con ella. Por ello, entendemos que esto favorece a que se habiliten nuestras termas”, manifestó.

   “Por ello, tenemos la tranquilidad de trabajar con termas y piletas al aire libre y las piletas al aire libre, lo que ayuda a que el virus no quede encerrado”, añadió.

Sin conjeturas

   El subsecretario de Turismo de Tornquist, Gustavo Sandobal, consideró que hacer conjeturas sobre la no realización de la temporada de verano sería apresurada, ya que día a día cambia la situación derivada de la pandemia y el aislamiento. 

   “Desde la Nación enviaron los protocolos para todos los rubros del sector turístico. Entonces, este tiempo nos permite hacer un repaso de estos protocolos y hacer un trabajo en conjunto con la secretaría de Salud, bromatología, las cámaras empresariales, asociaciones de turismo y prestadores en general para tener en cuenta las medidas que se necesitan para cuando se dé la reapertura de la actividad”, explicó.

   El funcionario calificó la situación turística de Tornquist como “crítica”.

   “Previo a la pandemia, la proyección para este año era muy buena: la temporada de verano había sido buena y contábamos con nueve fines de semanas largos durante el año; había muchas expectativas. Por eso considero que hablar de que no vamos a tener temporada de verano no está bien, porque es generar más incertidumbre de la que venimos teniendo y eso no hace bien”, remarcó.

Carhué: un caso especial

   Desde Carhué, el titular del Complejo Termal & Lúdico Mar de Epecuén, Rubén Besagonill, descartó la idea de que no haya temporada de verano.

   “Lo que puede llegar a pasar, en nuestra ciudad, es que durante el verano no se puedan usar las piletas cubiertas por una cuestión de distanciamiento social, como se hace en las playas y como se hacía antes en Epecuén”, remarcó.

   Sin embargo, aclaró que si se suspendiera la temporada estival, la situación no diferiría mucho de la que se está viviendo en estos momentos.

   “Es decir, pasaríamos el verano y comenzaríamos a trabajar en nuestra verdadera temporada alta a partir de Semana Santa. Por supuesto, hablando de Carhué; no es el caso de la costa”, dijo.

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