Norma y "Cachita", el primer matrimonio entre mujeres que se celebró en América Latina

14/7/2020 | 18:46 |

A 10 años de la promulgación de la ley de Matrimonio Igualitario en Argentina. 

   Así como muchas personas se separaron durante estos 10 primeros años de vigencia del matrimonio igualitario, otras quedaron viudas, como Norma Castillo (77), quien junto a su amada Ramona "Cachita" Arévalo protagonizaron en 2010 el primer el primer casamiento de mujeres de Latinoamérica y el Caribe por vía judicial, tres meses antes de que se aprobara la ley.

   "Recuerdo que con Cachita estuvimos en la Plaza del Congreso desde el mediodía del día anterior y hacía mucho frío, pero no lo sentíamos porque fue muy hermoso", rememoró ante Télam Norma, al recordar la vigilia que se extendió hasta las 4.30 del 15 de julio de 2010, cuando el Senado sancionó la ley por solo cuatro votos de diferencia.

   "Ese momento a mí me retrotrae a la Asamblea del Año XIII, cuando se abolió la esclavitud, porque para nosotras implicó empezar a ser libres, sin necesidad de andar escondiéndonos nunca más", agregó.

   La pareja había nacido el mismo año de 1943 y a Norma le gusta decir que "nos conocimos dos veces".

   La primera vez fue en 1971 cuando Cachita y su marido –que era primo del marido de Norma-, pasaron por su casa de La Plata a despedirse porque habían dejado Montevideo y se iban a vivir a Colombia.

   "Yo creía firmemente que era heterosexual, hasta era homofóbica y tenía mi cabeza tan cerrada, que si en ese momento alguien me hubiera dicho que yo me iba a enamorar de esa mujer y hasta casarme con ella, me habría desmayado. Estaba completamente en mi papel, cumpliendo lo que se esperaba de mí, no tenía grietas el disfraz", contó..

   Las dos mujeres volvieron a encontrarse 6 años después, cuando Norma y su esposo Julio llegaron a la localidad colombiana de Pivijay, escapando de la dictadura argentina que ya la había tenido a ella un par de meses detenida en La Plata.

   Pero para cuando llegó a Colombia, Norma no era la misma.

   Un día en la estación de trenes de Retiro, ella se despidió de una amiga, que la abrazó y le dijo: "¿Vos me querés a mi?' y de repente se me prendió una luz que me encegueció y no vi nada más alrededor mío, solo un deseo enorme de enamorarme de una mujer", compartió..

   Para cuando estuvo sentada en el tren "ya era torta" y comprender eso hizo que "empiece a disimular y a llorar porque me acordé de lo que significaba ser lesbiana ¡por suerte tenía motivo para llorar porque me estaba yendo!"

   "Cuando nos reencontramos con Cachita nos acordábamos que nos habíamos visto y pasamos casi tres años siendo amigas, pero nos fuimos enamorando y un día tuvo que salir a la luz, con todos los problemas que se vendrían", relató.

   Es que Cachita ya se había separado y a Norma le habría gustado hacer lo mismo, pero su marido estaba muy enfermo y sintió que no podía hacerlo.

   "Así que yo me tomé el derecho que se toman los hombres, el hecho de tener una amante, y así dividí mi tiempo entre Julio y Cachita", dijo.

   Tres años después, el marido de Norma murió y "cuando fuimos libres, nos fuimos a vivir a Barranquilla donde Cachita tenía una cerrajería y yo era directora de la Casa de la Cultura", además de montar juntas "una discoteca gay".

   Volvieron a Argentina en 1998 y 10 años después aceptaron el ofrecimiento de la Federación Argentina LGBT de patrocinarlas legalmente para intentar casarse por la vía judicial que habían abierto Alex Freyre y José Di Bello antes de la sanción de la ley,

   "Recuerdo que la jueza cuando nos llamó a firmar la sentencia, preguntó '¿dónde están las chicas?', porque no sabía que éramos dos viejas, y cuando se informó a la prensa a último minuto, yo pensé que no había peligro porque a nosotras no tenían de qué acusarnos, ya que según ellos los viejos no tenemos sexualidad, así que estaba prescripto el delito" dijo risueña.

   Finalmente y coronando 31 años de amor, Norma y Ramona se casaron el 9 de abril de 2010.

   "Agradezco a la vida el amor tan hermoso, que en mí sigue, que nunca tuvo un quiebre, a pesar de que la curiosidad lleva a algunos a tener otros encuentros, tanto a ella como a mí, pero fueron fugaces y más curiosidad y seguir siendo las nenas terribles. Nunca nos dejamos de querer y yo sigo enamorada de ella", confesó. (Télam)

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